“Rechazar la inclusión de tecnologías en la Enseñanza es condenar al estudiante a un uso restringido y equívoco”
María del Carmen Silva Menoni (39) es salteña, doctoranda (cursando el doctorado) en Ciencias de la Educación, docente, investigadora y tutora on line y desde hace años reside en Europa, desempeñando sus actividades en la nombrada Universidad de Salamanca.
De pequeña estudió en su ciudad de origen, en el Colegio Inmaculada Concepción y posteriormente en el Colegio María Auxiliadora, hasta 4to. Año de Primaria.
A partir de ese momento emigró con sus familiares hacia la capital del país, continuando su formación en la Escuela San Cayetano Montevideo.
Luego de cumplir con su formación secundaria, su orientación docente se concretó en el Instituto de Profesores Artigas, Universidad ORT Montevideo, Universidad Alberto Hurtado y luego desarrolló todo su potencial en la Universidad de Salamanca.
– ¿Cömo fue descubriendo la vocación hacia la especialidad y cuáles fueron los móviles que la condujeron hacia el camino de la pedagogía?
– “En la familia pareciera que tenemos genética para la docencia. En las dos partes, hay docentes o profesionales que priorizaron la docencia en el ejercicio de su profesión.
En mi caso, descubrí mi vocación temprano.
Aún no había cumplido los 15 años, y me invitaron a ayudar en las clases de catequesis para los niños del barrio que se hacían en el Colegio Inmaculada Concepción (alemanas de Montevideo) los sábados por la mañana.
Me sentía muy bien ayudando a aprender a otros chicos.
Desde ese año (1985) hasta 1995 realicé este tipo de actividad en forma permanente en diferentes contextos.
Ese año (1985) también fui a visitar a mis abuelos a Salto, recuerdo a mi abuelo, abogado y docente.
En la última visita hablamos de Literatura española, del Quijote.
Lo recuerdo hablándome de la enseñanza y lo último que me dijo fue que recordara siempre la expresión: Ladran Sancho, señal que cabalgamos, explicándome el sentido.
Tengo esta viva imagen en mi pensamiento”.
En esa visita su abuela argentina, maestra y concertista de violín, le mostró el Stradivarius que tenía guardado como recuerdo de su vida de soltera.
Había dejado todo para casarse con su abuelo y dedicarse al esposo y el cuidado de los hijos.
“Los dos testimonios tan distintos, dejaron una huella en la formación de mi carácter y me ayudaron a discernir mi propio camino” – resaltó la docente.
Otro momento clave en su vida profesional – ya recibida en Magisterio – casi finalizando el profesorado de Literatura, fue volver a encontrarme en 1997 con el Dr. Enrique Gustavo Lorenzo Merlano, lingüista, profesor de IPA que había conocido como docente itinerante para la orientación a los alumnos que cursábamos el profesorado en modalidad libre.
Un autodidacta en toda regla, precursor y entonces director del Instituto de Educación de la Universidad ORT. Con él participé de las primeras videoconferencias sobre Ciencias de la Educación que se hicieron en Salto. Cursé el Certificado y varios seminarios.
“Lorenzo se convirtió en mi modelo, mi inspiración y mi tutor.
Sobre todo, en un gran amigo y consejero, gracias a quien me decidí entrar a trabajar en formación de profesores, disipando todas las dudas que me surgían de mi inexperiencia y juventud.
Todavía recuerdo la conversación que tuvimos en su escritorio de calle Mercedes y Rondeau, animándome a ser docente en nivel terciario, donde yo efectivamente desarrollaría mi vocación en plenitud.
El repentino fallecimiento de Enrique Lorenzo en abril de 2002 con sólo 40 años fue un impacto doloroso; en ese momento él tutorizaba mi trabajo final de diplomado.
Este hito me marcó en mi carrera, especialmente me movió a mejorar, y buscar otros horizontes que me permitieran prepararme mejor y dar más, desde mi profesión”.
– ¿Cómo fue la etapa de emigrar a la capital del país y luego al exterior?.
– “Montevideo es una ciudad importante en la formación de mi carácter; me siento muy identificada desde pequeña.
Nos mudamos con mi madre y hermanos cuando yo tenía 8 años, allí asistí a los primeros conciertos, exposiciones, museos y teatros gracias a Elida Menoni, mi tía abuela maestra -en ese entonces jubilada de Inspectora de Escuelas-.
El cambio abismal que supone dejarlo todo (el barrio como entorno conocido y con sus propios límites espaciales, los compañeros de juego, el colegio) y vivir de repente en otro lugar tan diverso, fue traumático y a la vez un aprendizaje clave que marcó el resto de mi vida, e incluso tiene que ver con mi manera de ser hoy.
En 2001 ya había sido becada por la AECID durante 3 meses en Madrid para asistir a un curso sobre Formación de Profesores, donde dieron a conocer la Reforma Educativa Española, antecedente de la LOE.
A mediados del 2002 inició estudios de Postgrado en la Universidad Alberto Hurtado de Chile, en Política Educativa, y sobrevino la crisis.
“Recuerdo que la cuota de la Universidad era entonces la tercera parte de mi sueldo.
Fue un momento importante en términos tecnológicos, pues si bien la Universidad ORT ya había empezado a probar en forma incipiente las Plataformas WebCT para la enseñanza universitaria, fue en Chile donde conocí de cerca el trabajo en plataformas virtuales debido a que la modalidad era semi – presencial, con estadías regulares de una semana en Santiago de Chile.
El resto del mes y las actividades, se desarrollaban por completo en el entorno virtual del Máster.
Me gustó el plan de estudios y la modalidad, pero no pude sostener la cuota a partir de agosto de ese año cuando se nos vino encima la reducción salarial por la crisis y el corralito; tiempo después, en 2005, comienzo a buscar alternativas en Europa, en estudios relacionados a tecnología.
A nivel personal, ya había empezado a probar herramientas tecnológicas para coordinar y desarrollar algunas experiencias de trabajo con mis alumnos en el CERP (uso del email, foros, comunicación online con alumnos), de manera que cuando me llega la noticia de la adjudicación de la beca por parte de la AECID para cursar el Doctorado Procesos de Formación en Espacios Virtuales en la Universidad de Salamanca, sentí inmediatamente que ese era el camino y como compromiso y contrapartida, diseñé la idea original del actual Proyecto de Inclusión TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) que ya tiene 4 años de puesta en marcha, y miles de horas de formación a favor de los docentes de Salto y de otras ciudades.
En el proceso de discernimiento de la idea, encontré en el Lic. Miguel Curcho Bravo, director del Liceo 5, un buen oyente e interlocutor, que compartió desde el inicio la motivación por la innovación con tecnología en su centro educativo. Es un director que admiro, creo que es innegable el legado del Prof. Curcho en el proceso histórico y evolutivo del Liceo, no sólo en su estructura edilicia, sino en su identidad comunitaria actual.
Una parte difícil de la decisión de continuar estudios en España, fue la obligatoria renuncia a mis cargos docentes, una renuncia a la que me enfrenté por presión del sistema y que debí hacer, a pesar de ser uno de ellos un cargo efectivo por concurso.
La renuncia me alejó más tiempo de la posibilidad de regresar; ya llevaba dos años de estudio e investigación y me sentí entre la espada y la pared. Finalmente, al dejarlo todo en Uruguay para terminar el doctorado, opté por continuar en España, y seguir apoyando el Proyecto de Inclusión TIC desde aquí y con mayores posibilidades.
En este sentido, existen en otros países programas que permiten ausentarse hasta por tres años sin la pérdida de derechos laborales, y al contrario con una alta valoración sobre el docente dentro del sistema, ponderando lo que el docente integrará y volcará luego al sistema.
En nuestro país la sensación que uno puede llegar a tener es la de estar, siendo castigado por continuar formándose, porque la opción de irse a formar fuera radica en no encontrar la especialidad o postgrado en la oferta educativa nacional.
El mayor apoyo que he tenido en esta aventura ha sido siempre el de mis padres que han dejado y sacrificado todo en pos de la educación y la preparación personal y profesional de sus cinco hijos (por otro lado, todos abocados a la docencia).
La visión de mi madre buscando en Montevideo una mejor formación para los hijos, la abnegación y el sacrificio de ambos; el ejemplo de mi padre comprometido plenamente con su trabajo, el consejo a tiempo que siempre recibo de ambos y su entrega generosa, han sido y son aun -gracias a Dios- verdaderos pilares y soportes permanentes en todos mis proyectos.
– Describa aspectos importantes de su especialidad (ciencias de la educación) y cuáles son las estrategias pedagógicas más actuales.
“Las Ciencias de la Educación vienen siendo fuertemente impactadas por la incidencia de la inclusión de las tecnologías digitales en los procesos formativos.
La reflexión pedagógica en torno a la experiencia de la incorporación de herramientas tecnológicas, tiene que ver con el perfil de las mismas, sobre todo el impacto que ha tenido la introducción de herramientas y procedimientos de base socio-constructiva.
El pedagogo asiste a la posibilidad de concreción de principios pedagógicos claves a través de la inclusión de tecnología digital aplicable a la formación que a su vez impulsa mayor calidad e interacción a la interna de los procesos educativos.
La inclusión de tecnología en los procesos formativos ha dejado de ser una opción, y se ha convertido en parte de las acciones y estrategias pedagógicas del docente.
Rechazar la inclusión de tecnologías en la enseñanza y el aprendizaje, es condenar al estudiante a un uso restringido y equívoco de las mismas, arriesgándolo al analfabetismo y la marginación”.
Hoy por: María Fernanda Ferreira






