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domingo, enero 25, 2026

Después de las fiestas

Tras las fiestas, el impacto del gasto se siente en la economía y la salud mental. Consumo, duelo y presión social marcan un período de ajuste y reflexión.

informe

Los días después de las fiestas no son días cualquieras, no se vive igual para todos. Para muchos es, simplemente, haber pasado fechas que duelen y que cada año cuestan un poco más. Para otros es el momento en que el consumo se frena de golpe y aparece la realidad, sin luces ni adornos. Algunos empiezan las vacaciones; otros vuelven a la rutina con la mochila económica cargada por todo lo gastado.

Cuando terminan los encuentros, los mensajes y las mesas largas, llega una pausa necesaria. El cuerpo y la cabeza sienten el cansancio, y también cierta sensación de vacío. No es raro que aparezca la melancolía o el silencio, ese que no siempre es tristeza, sino necesidad de ordenar lo vivido.

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

El post-fiestas también puede intensificar el duelo por quienes ya no están o la soledad de quienes pasaron estos días sin compañía. Aun así, el día después recuerda algo simple: la vida sigue, y retomar la rutina puede ser una forma de volver a encontrar equilibrio y algo de calma.

Para muchos, este tiempo sirve para poner las cosas en perspectiva. Valorar los vínculos reales por encima de los gastos, las obligaciones sociales o las apariencias. Entender que no todo pasa por lo que se compró o se mostró, sino por cómo se compartió.

Después de la intensidad, el descanso también es parte del proceso. No sentirse culpable por bajar el ritmo, por necesitar silencio o tiempo propio. Cuidarse es una forma básica de seguir adelante.

El día después de las fiestas no promete grandes comienzos, pero sí ofrece algo más concreto: la posibilidad de reordenarse, ajustar expectativas y seguir, con lo que hay. Como escribió Julio Cortázar en Después de las fiestas, cuando el ruido se apaga queda la vida cotidiana, esa que no deslumbra, pero sostiene.


Cámaras de Comercio y Economía Digital

En las pasadas Fiestas, casi un 90 % de los uruguayos realizó compras

INFORME SEMANAL

La Cámara de Comercio y Servicios (Ccsuy) y la Cámara de la Economía Digital (CEDU) presentaron los resultados de estudio Tendencias de Consumo en las fiestas tradicionales 2025, que indicó que el 89% de los uruguayos compró al menos un regalo y el canal presencial concentró el 64% de las compras. El estudio que analizó el comportamiento de compra de los consumidores uruguayos durante las celebraciones de Navidad, Fin de Año y Día de Reyes también arrojó que cuatro de cada 10 personas aumentó el presupuesto para regalos en 2025 en comparación con el año anterior.

Las compras en locales de los shoppings son las de mayor participación aunque las avenidas principales presentaron un aumento respecto al 2024.

El relevamiento fue realizado entre el 7 y el 13 de enero y recogió las respuestas de 695 consumidores. El 75% de ellos manifestó que siempre celebran o compran regalos con motivo de las fiestas tradicionales aunque este año el 11% no realizó compras. Entre el 89% de los compradores que realizó regalos, el 58% lo hizo para personas mayores de 12 años y el 24% lo hizo para niños de entre 7 y 12 años. Según el informe, estos resultados plantean similitudes con los comportamientos observados en años anteriores.

CANALES DE COMPRA

Durante las Fiestas Tradicionales es la época por excelencia en la que las avenidas principales y shoppings se colman de personas en busca de regalos. En el 40% de los casos buscaron y compraron los productos en un local comercial, mientras que el 35% de las personas buscó y compró los productos en el canal online.

Por otra parte, el 24% de los compradores buscó los productos de forma online, pero terminó comprándolos en un local comercial físico, mientras que solo un 1% lo buscó en el local comercial y compró online.

Entre quienes compraron el regalo en un local comercial, en la mayoría de los casos la compra (46%) se realizó en locales de los shoppings, seguido por tiendas ubicadas en las principales avenidas comerciales (37%), y supermercados (8%). La prevalencia de las compras en local comercial es una tendencia que se sostuvo durante las últimas encuestas, aunque en comparación con 2024 se observó un aumento de cuatro puntos porcentuales en las compras en las principales avenidas.

Por su parte, entre las personas que realizaron la compra online, un 44% lo hizo a través de marketplaces a nivel local, seguido por las compras realizadas en la tienda online propia del comercio que representó el 38% de los encuestados. Estos resultados se mantuvieron respecto al 2024.

PRODUCTOS MÁS DEMANDADOS

Según la encuesta de la Ccsuy, el rubro vestimenta, calzado y accesorios fue el que registró una mayor incidencia (42%), seguido por juguetes (23%). Con menores niveles de participación, se posicionaron los rubros de artículos electrónicos, libros, y perfumería y cosmética con un 8% de participación.

El 42% de los encuestados destacó el precio como el mayor factor de incidencia a la hora de decidir el regalo, el 27% se refirió a la calidad y el 25% a la utilidad. Factores como la marca y tipo de materiales utilizados, presentaron una incidencia menor. El 94% de los uruguayos calificó su experiencia de compra durante las fiestas 2025 como buena o muy buena.

TEMU

Las compras en marketplaces de China alcanzaron un guarismo del 12%, lo que representó un aumento de cuatro puntos porcentuales respecto al registro de 2024, según el estudio de la Ccsuy.

Esta tendencia coincide con la cantidad de compras de franquicias sin impuestos que arribaron a Uruguay durante diciembre según la Dirección Nacional de Aduanas (DNA). Los paquetes que llegaron el último mes del año totalizaron 202.360 y en todo 2025 alcanzaron las 1.983.831 encomiendas por régimen de franquicias, lo que representó un aumento de 37% interanual.

La participación de los marketplaces de Estados Unidos se mantuvo alrededor del 6%. De esta forma, las compras en tiendas online marketplaces del exterior tuvieron una participación del 18% entre el total de encuestados.

Los rubros más demandados en este tipo de plataformas son los mismos que en los locales comerciales. Según datos de la DNA, en diciembre llegaron 1,27 millones de paquetes del sector textil por régimen de franquicias, 75.000 correspondieron a bazar y artículos del hogar mientras que otros 72.000 fueron juguetes, juegos y artículos para niños.

FORMAS DE PAGO

Las formas de pago elegidas por los uruguayos mantuvieron una participación similar a las de años anteriores. El uso de la tarjeta de crédito tuvo una participación del 53%, seguido por la tarjeta de débito con una incidencia del 38%. El pago con dinero en efectivo tuvo una participación menor y alcanzó el 7%, mientras que los pagos a través de transferencias bancarias y programas de fidelidad alcanzan niveles bajos de incidencia.

Respecto al gasto promedio por regalo, el 43% realizó un gasto promedio mayor a $ 2.000, un 19% gastó entre $1.500 y $ 2.000, un 22% entre $1.000 y $1.500 mientras que el 16% restante representó un gasto menor a los $1.000.

Por otra parte, el 42% de los encuestados manifestó no haber registrado cambios en comparación con el presupuesto del año anterior, mientras que otro 41% expresó haber aumentado su gasto en relación al 2024, aunque el 17% de los consultados expresó que en esta oportunidad gastó menos que el año previo.


Psc. Ricardo Bravo de Medina

Consumo consciente versus presión consumista en las Fiestas

Psc. Ricardo Bravo de Medina
Ps. Ricardo Bravo de Medina

El reconocido Psicólogo, Ricardo Bravo de Medina, manifestó que la Navidad, el Año Nuevo y Reyes, son para muchos sinónimo de luces, familia y celebraciones. Pero también, es una época en la que el consumo se vuelve la estrella. Regalos, cenas, decoraciones y un sinfín de actividades nos empujan a gastar y a cumplir expectativas externas.

LA PRESIÓN DEL CONSUMO Y EL ESTRÉS

Hace poco participé en una entrevista en la que me preguntaban cómo afecta esta presión a nuestra salud mental, cómo podemos educar a niños y niñas en valores diferentes y qué estrategias existen para vivir unas fiestas más coherentes con nuestras emociones y nuestros recursos. En este artículo retomo aquellas cuestiones y ofrezco algunas claves para entender por qué sentimos estrés y culpa cuando llega la Navidad, el Año Nuevo y Reyes, y cómo construir un consumo consciente.

Las compras navideñas, las de Reyes, no nacen sólo del placer de regalar, sino de una obligación social de cumplir con las expectativas de los demás. Estudios de neurociencia y neuromarketing muestran que el ambiente festivo nos envuelve en una «nube emocional»: luces, aromas, villancicos y colores despiertan un falso optimismo que las marcas aprovechan para incentivar el consumo. Esta presión puede generar estrés, ansiedad y sentimientos de insuficiencia si no logramos ajustarnos a las expectativas económicas o sociales. La Asociación Americana de Psicología advierte de que el gasto festivo tiene un impacto directo sobre el equilibrio psicológico, activando respuestas de estrés crónico que se agravan con la inflación y la incertidumbre económica.

En la entrevista hablamos de cómo el consumismo navideño se convierte en una estrategia de alivio emocional: compramos para mitigar ansiedad, tristeza o presión social, pero ese alivio es momentáneo y da paso a la culpa por haber gastado de más. La «obligación» de estar felices y pasarlo bien genera agotamiento y sobrecarga, sobre todo en personas que ya viven con algún diagnóstico de salud mental o en grupos vulnerables. La comparación constante con familias aparentemente perfectas en redes sociales acrecienta la frustración. Reconocer que no tenemos que cumplir con un ideal de Navidad, Año Nuevo o Reyes perfecta y que podemos permitirnos sentir tristeza o cansancio es un primer paso para aliviar la presión.

EDUCAR A LOS NIÑOS: REGALOS, VALORES Y NEUROPSICOLOGÍA

Una de las preguntas más repetidas en la entrevista fue cómo explicar a los pequeños que la Navidad, principalmente, no se mide por la cantidad o el precio de los regalos. Vivimos en una cultura de la inmediatez donde los niños se ven bombardeados por publicidad y modas pasajeras. Investigaciones indican que el cerebro asocia los estímulos navideños (luces, música, olores) a una sensación de felicidad de la que los comercios se aprovechan, y esta sobre estimulación puede dificultar la regulación emocional. La clave para enseñar a los menores a valorar experiencias es invitarles a reflexionar sobre lo que verdaderamente les hace felices. Proponer actividades como escribir cartas de gratitud, cocinar juntos o ir de excursión a ver las luces de la ciudad les ayuda a asociar la Navidad con momentos compartidos en lugar de con objetos.

Además, es importante manejar sus expectativas cuando piden productos de moda que probablemente usarán una semana. Hablar con ellos sobre el valor real de las cosas y mostrarles que un regalo no es una forma de medir amor les protege del sentimiento de exclusión. Las dinámicas como el «amigo invisible» o regalar experiencias, como una entrada al teatro o un paseo en familia, reducen el consumo excesivo y tienen mayor valor emocional.

ABUELOS, LÍMITES Y SENTIMIENTO DE CULPA

En muchas familias, los abuelos juegan un papel especial: son quienes malcrían, se dice en tono cariñoso. Su ilusión por colmar de regalos a los nietos puede chocar con la intención de los padres de moderar el consumo. Hablar con ellos de las razones para establecer límites es fundamental para que sientan que no se trata de censurar su cariño, sino de ajustarse a las posibilidades de la familia y a los valores que se desean transmitir. A los adultos nos cuesta decir «no» por miedo a parecer poco generosos, pero aprender a establecer prioridades y a rechazar invitaciones o regalos innecesarios es un acto de conciencia y cuidado, no de egoísmo. Decir «no» sin culpa nos permite proteger nuestro bienestar económico y emocional.

En la entrevista surgió el tema del sentimiento de culpa y vergüenza de las familias que ponen límites. Esta culpa se activa cuando creemos que limitamos la ilusión de los niños o que «rompemos» la tradición. Sin embargo, la culpa es un recordatorio de que estamos actuando según valores internos. Explicar a los hijos que cada familia tiene sus propias realidades y que el amor no se mide en regalos contribuye a normalizar las diferencias. La vulnerabilidad económica puede aumentar la ansiedad y la vergüenza, por lo que hablar abiertamente sobre las finanzas y ajustar las celebraciones a la situación real reduce el malestar.

ESTRATEGIAS PARA UN CONSUMO CONSCIENTE

El consumo consciente no consiste en privarse de todo, sino en elegir de manera informada y acorde con nuestros valores. Redefinir el significado de la Navidad, de Reyes, del Año Nuevo, centrándonos en lo que nos aporta alegría auténtica, es un comienzo. Plantearse cuestiones como: «¿Por qué quiero comprar esto?», «¿Qué siento al hacerlo?» o «¿Hay alternativas emocionales?» nos ayuda a regular los impulsos. Otras estrategias comentadas en la entrevista incluyeron:

Establecer un presupuesto realista. Uno de los mayores generadores de estrés navideño es el gasto económico. Definir un presupuesto y apegarse a él protege nuestras finanzas y nuestra tranquilidad. Para reducir la sensación de desbordamiento, es útil fragmentar las decisiones económicas en pasos pequeños y llevar un control consciente de los ingresos y gastos.

Cambiar la dinámica de los regalos. Proponer regalos personalizados o experiencias compartidas es más significativo y reduce el consumismo También se puede combinar la ilusión de regalar con acciones solidarias, como donar un porcentaje del presupuesto a una causa.

Aprender a decir «no» y respetar los propios límites. Las expectativas de dar siempre algo pueden ser abrumadoras. Reconocer tus límites económicos y emocionales y priorizar tu bienestar no te hace egoísta, sino coherente.

Crear nuevas tradiciones familiares. Si las tradiciones están demasiado centradas en el consumo, podemos inventar otras: una noche de juegos, una caminata para ver las luces, cocinar juntos, practicar voluntariado o escribir cartas de gratitud. Estas actividades fortalecen la conexión emocional y dan sentido a las fiestas.

Practicar el autocuidado y la gratitud. Reservar tiempo para descansar, meditar o pasear nos ayuda a mantener el equilibrio emocional. La gratitud por lo que ya tenemos contrarresta el deseo de comprar más.

VULNERABILIDAD, DIVERSIDAD Y SIGNOS DE SATURACIÓN

La realidad de cada familia es distinta. Algunas pueden permitirse grandes banquetes y muchos regalos; otras ajustan cada céntimo. La presión social y la publicidad no suelen mostrar esta diversidad y pueden generar inseguridad. Hablar con los hijos sobre las diferencias entre familias sin juzgar ni compararse ayuda a evitar sentimientos de inferioridad. La psicóloga Ángela Menéndez recuerda que hay mucha intolerancia e invalidación al malestar emocional; la obligación de estar feliz provoca agotamiento y ansiedad. Permitirnos sentir y expresar las emociones, incluso las desagradables, es esencial para cuidar nuestra salud mental.

Algunas señales de que una familia está llegando a un punto de saturación emocional o financiera incluyen discusiones recurrentes por el dinero, sueño alterado, irritabilidad y sensación de vacío después de las fiestas. Cuando el consumo deja de tener significado y se convierte en una fuente de tensión, es momento de replantearse la forma de vivir la Navidad. La tentación de cumplir con expectativas ajenas puede ser grande, pero priorizar la calidad de las relaciones y el sentido de comunidad está asociado a mayor bienestar psicológico.

RITUALES CON SENTIDO: HACIA UNA NAVIDAD AUTÉNTICA

Durante la conversación surgieron ideas para construir rituales propios que no dependan del gasto sino de la conexión emocional. Psicólogos y psicoanalistas han señalado que el consumismo navideño obedece a la «lógica del deseo» de ser reconocidos y pertenecer. Sin embargo, esta lógica puede generar un vacío existencial cuando actuamos guiados por normas externas contrarias a nuestros valores. Por eso, muchas personas buscan reinterpretar la Navidad: abandonar la imposición de los regalos y centrarse en el valor simbólico de las experiencias compartidas. Elegir voluntariado o actividades solidarias da un nuevo significado a la celebración.

La clave es recuperar la autenticidad. Pregúntate qué te conecta con tu historia, con tu familia y con tu comunidad. Escribir cartas de gratitud, crear un álbum de fotos con recuerdos del año, compartir una tarde de juegos o simplemente escuchar y ser escuchado son actos que cultivan vínculos profundos. Estas pequeñas acciones son la base de un consumo consciente: no se trata de renunciar a todos los regalos, sino de que cada elección tenga sentido.

ELEGIR CON CONCIENCIA

La entrevista me recordó que nuestras fiestas navideñas están cargadas de expectativas y emociones encontradas. El consumismo puede anestesiar pero también vaciar; el consumo consciente nos invita a detenernos, sentir y elegir. Querer cuidar a los nuestros no pasa por gastar más, sino por compartir tiempo, mirar a los ojos, escuchar, conectar y sostener límites que nos protejan. Las estrategias mencionadas, presupuestos, experiencias, límites, autocuidado,  son herramientas para reconectar con lo que verdaderamente importa. Si sientes que la presión del consumo te abruma, recuerda que no estás solo: buscar apoyo profesional o compartir tus inquietudes con personas de confianza puede ayudarte a construir una Navidad y un día a día más coherentes con tus valores.

Para profundizar en estos temas de manera vivencial y compartir reflexiones, te invitamos a seguir los artículos de nuestro blog y a participar en las próximas conferencias y talleres de Bravo de Medina Zabala. Juntos podemos crear tradiciones que celebren la humanidad, no el consumo.


El estrés financiero después de las fiestas: cómo impacta en la salud mental

Las fiestas de fin de año suelen asociarse a encuentros, celebraciones y momentos de descanso. Sin embargo, para muchas personas también marcan el inicio de un período complejo desde el punto de vista económico y emocional. Una vez pasadas las celebraciones, el impacto del gasto acumulado comienza a sentirse con fuerza y se traduce en preocupación, ansiedad y malestar psicológico. Así lo advierte la Asociación Americana de Psicología (APA), que señala al estrés financiero como uno de los principales factores de afectación de la salud mental durante y después de las fiestas.

Desde la psicología, el estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva que aparece cuando las personas perciben que sus recursos económicos no alcanzan para cubrir las demandas o compromisos asumidos. En el contexto de las fiestas, esta percepción se intensifica por el aumento del consumo, la presión social vinculada a los regalos, los viajes, las reuniones familiares y la fuerte presencia de estímulos publicitarios que incentivan el gasto. El resultado suele ser una combinación de alivio momentáneo durante la celebración y una carga emocional posterior, cuando llega el momento de afrontar las consecuencias económicas.

Presión económica y malestar psicológico

Diversos estudios muestran que una parte significativa de la población experimenta un incremento del estrés financiero después de las fiestas, especialmente en contextos atravesados por la inflación, el aumento del costo de vida y la incertidumbre económica. Este estrés no se limita únicamente a la preocupación por el dinero disponible, sino que suele ir acompañado de sentimientos de culpa, frustración o vergüenza, sobre todo cuando las personas sienten que “gastaron de más” o que no lograron cumplir con expectativas propias o ajenas.

Desde una mirada psicológica, esta situación puede favorecer la aparición o el agravamiento de síntomas de ansiedad y depresión. También se manifiesta en dificultades para dormir, irritabilidad, problemas de concentración y tensiones en las relaciones interpersonales, particularmente en el ámbito familiar. La APA advierte que, cuando el estrés financiero se prolonga en el tiempo y no se aborda, puede transformarse en un estresor crónico, con efectos acumulativos sobre la salud mental y el bienestar general.

Tomar conciencia del vínculo entre dinero y emociones

Uno de los aspectos clave que destacan los especialistas es la necesidad de reconocer la estrecha relación entre el dinero y las emociones. El gasto no es una conducta neutral desde el punto de vista psicológico: está atravesado por creencias, aprendizajes y estados emocionales. Durante las fiestas, muchas personas recurren al consumo como una forma de gestionar la ansiedad, la presión social o el deseo de cumplir con determinados mandatos culturales.

Este tipo de conductas suele generar un alivio inmediato, pero de corta duración. Una vez pasado el momento, la preocupación por las cuentas, las deudas o el presupuesto disponible reaparece con mayor intensidad. Tomar conciencia de estas dinámicas permite comprender por qué el estrés financiero no comienza necesariamente con la falta de dinero, sino con la forma en que se vive y se piensa la relación con el gasto.

Identificar los propios desencadenantes de estrés financiero y observar los hábitos personales vinculados al dinero es un paso fundamental para introducir cambios más realistas y sostenibles, reduciendo el impacto emocional que deja el período festivo.

Estrategias psicológicas para reducir el estrés financiero

Desde la psicología se proponen una serie de recomendaciones prácticas para atravesar el período posterior a las fiestas con mayor equilibrio emocional. Una de ellas consiste en abordar las decisiones económicas de manera gradual, evitando intentar resolver todo al mismo tiempo. Dividir los problemas en pasos pequeños ayuda a disminuir la sensación de desborde y favorece una mayor percepción de control, un factor central en la regulación del estrés.

Otra estrategia clave es llevar un registro consciente de los ingresos y los gastos. Contar con una visión clara de la situación financiera permite anticipar dificultades y evitar sorpresas, que suelen ser una fuente adicional de ansiedad. Este ejercicio no solo tiene un impacto práctico, sino también psicológico, ya que refuerza la sensación de previsibilidad y seguridad.

Asimismo, se recomienda identificar los principales factores estresantes relacionados con el dinero y elaborar un plan realista para afrontarlos. Esto puede implicar establecer límites al gasto futuro, priorizar obligaciones, renegociar pagos o replantear hábitos de consumo. Ajustar expectativas y aceptar que no todo puede resolverse de inmediato también forma parte de un afrontamiento saludable.

La APA subraya la importancia de observar las respuestas habituales frente al estrés financiero. Conductas como gastar de forma impulsiva para aliviar la ansiedad o evitar revisar las cuentas por temor a enfrentar la realidad pueden intensificar el malestar. Reconocer estos patrones es un paso necesario para modificarlos y adoptar estrategias más adaptativas.

Reducir la presión social y redefinir prioridades

La presión social y cultural asociada a las fiestas juega un papel central en el estrés financiero. Las comparaciones, las expectativas externas y los mandatos implícitos sobre cómo “deberían” vivirse estas fechas pueden empujar a decisiones económicas poco saludables.

Desde la psicología se insiste en la necesidad de redefinir lo importante. Numerosas investigaciones indican que el bienestar emocional está más relacionado con la calidad de los vínculos, el apoyo social y la vivencia de valores compartidos que con el nivel de gasto. Recordar esto puede ayudar a aliviar la carga emocional que queda después de las fiestas.

Pedir apoyo cuando es necesario también resulta fundamental. Hablar sobre las preocupaciones económicas con personas de confianza o buscar orientación profesional contribuye a reducir el aislamiento y a normalizar una experiencia que es mucho más común de lo que suele reconocerse.

El papel de la psicología en la prevención del malestar

La psicología cumple un rol clave en la prevención y el abordaje del estrés financiero. A través del desarrollo de habilidades de regulación emocional, toma de decisiones conscientes y afrontamiento del estrés, es posible reducir el impacto que las dificultades económicas tienen sobre la salud mental, especialmente en períodos de alta exigencia como el cierre y el inicio del año.

Promover una mirada más realista y compasiva sobre la relación con el dinero ayuda a disminuir el estigma asociado a las dificultades económicas y favorece el autocuidado. Comprender que el estrés financiero es una respuesta frecuente ante condiciones externas adversas permite abordarlo desde la prevención, evitando que derive en problemas psicológicos de mayor gravedad.

Conclusión

El estrés financiero después de las fiestas es un fenómeno extendido, con consecuencias concretas sobre la salud mental y el bienestar emocional. Reconocer el vínculo entre dinero y emociones, planificar de forma realista y apoyarse en el entorno son herramientas fundamentales para atravesar este período con mayor equilibrio.

Cuidar la salud mental implica también revisar expectativas, aceptar límites y priorizar el bienestar por sobre las exigencias económicas y sociales. Porque atravesar las fiestas sin comprometer el equilibrio emocional no solo mejora el presente, sino que contribuye a construir una relación más sana y sostenible con el dinero a lo largo del tiempo.


Ventas de fiestas en Salto fueron mayormente positivas: crecieron en Reyes, predominó el crédito y preocupa el impacto del comercio informal

Aline Bisio, Pte. CCIS

EL PUEBLO dialogó con la empresaria Aline Bisio, Presidenta del Centro Comercial e Industrial de Salto, para tener un primer aproximamiento a lo que fueron las tradicionales fiestas en materia de venta para los comercios salteños, mientras se espera para la próxima semana un informe más detallado y exhaustivo del Economista Pablo Cortondo.

– ¿Qué primer balance se puede ir haciendo de lo que dejó la temporada de las tradicionales fiestas en cuestión de ventas al comercio salteño?

– Nuestro economista Pablo Cortondo está con los últimos informes en las encuestas que está terminando de hacer. Nosotros hemos salido a recorrer los comercios a entrevistar a comerciantes cuando se hizo la peatonal en Reyes, lo que tenemos claro de algunas personas que ya respondieron, es que para Navidad algunos rubros vendieron menos que en el año 2025. Sin embargo, como siempre pasa, farmacias, juguetería, óptica, rotisería, bazar, joyería siempre en las fiestas venden muy bien. Esos vendieron superior al año anterior. Después, lo que está comprobado es que para Navidad y para Año Nuevo, sobre todo para los regalos de Navidad, se vende con muchos días de anticipación. Y sin embargo, en Reyes la gente espera hasta último momento porque hay menos efectivo, entonces la gente espera hasta último momento para comprar por el tema de las promociones que hacen los comercios. De todas maneras nos dicen que en Reyes la venta fue superior al año 2025 y eso nos deja muy contentos.

– Mencionó que hubo una etapa en que se manejó con efectivo, que en otro momento se esperaba a las ofertas de los comercios, pero ¿también se utilizó el crédito?

– Sí, indudablemente cada día más la gente espera dónde va a comprar, qué mejor descuento tienen, con qué tarjeta. Por eso estamos muy agradecidos con BROU Recompensa y con BROU En la Mano, que también para los comerciantes tiene su beneficio porque no tiene costo. Si vendes con BROU En la Mano, o sea con el celular, el comercio que vende no tiene aranceles y eso ayuda al comercio. Entonces, muchos comercios en vez de implementar el 15 como dio de beneficio el Banco República, muchos agregaron un 5 o lo hicieron ahora en enero para mejorar las ventas. Entonces, algunos tienen un 20 por ciento con BROU Recompensa. Asimismo, otros comercios van haciendo promociones con diferentes tarjetas. Y la verdad que la gente busca tener un descuento mayor de la manera que sea, por lo que más hay es venta crédito. Se nota que no hay efectivo. Hay los primeros días del mes pero después se nota muchísimo la baja.

– Con respecto al tema del comercio informal, ¿afectó la venta de los comercios formales?

– Si, en las encuestas que está haciendo el economista, lo que más le llamó la atención es la queja de los comerciantes del centro, que lo que más les influye es la venta informal frente a sus propios comercios. La verdad que vamos a hacer bastante énfasis en este tema porque necesitamos que nos ayuden a aplicar el decreto. Necesitamos que la gente que está informal no pueda instalarse cuando se hace la peatonal frente a los comercios para vender cuando los demás que están pagan sus impuestos, sus plantillas de gente trabajando y tenés que pagar todo al día, es muy desleal. Le saca venta, así sea con efectivo.

– La rebaja del IMESI y de los costos de los combustibles, ¿ha afectado el tránsito de los salteños a la vecina orilla?

– No tengo datos precisos todavía, pero sí sé que hay una movida. Tenemos una diferencia de más de 10 pesos, así que eso está estudiado, de que la gente va por el descuento de la nafta y ya va a ver otras cosas. Siempre en algo terminas gastando y esa plata no queda en el comercio local o en Paysandú o donde sea frontera con Argentina. Entonces, sabemos que eso repercute muchas veces más adelante, no en el propio mes. Así que esperemos que eso se revea. Nosotros seguimos insistiendo con el IMESI y el cálculo que hicieron del IMESI y para nosotros el tipo de cambio sabemos que tenemos una diferencia de 10 pesos. No sabemos en qué se basaron para bajarlo al 28 por ciento.

– Si tuviéramos que definir con una frase lo que fueron las ventas en estas tradicionales fiestas, más allá de que, como siempre, algunos ganan más que otros. ¿Con qué frase podríamos definirla?

– Siempre las expectativas en las fiestas son buenas, y creo que la mayoría vendió mejor. Son pocos los que vendieron menos que el año anterior. Entonces la gente apunta a ser positivo y es un mes que compensa mucho lo que pasó en el último trimestre, que fue más bajo. Así que pienso que diciembre es de los mejores meses del año.

 – ¿Qué perspectivas avizora para este año que acaba de comenzar?

– Sabemos que los primeros meses son difíciles, pero ahora estamos con todo el tema de carnaval. La Intendencia está haciendo muy buen trabajo, muchos eventos. La expectativa para termas es muy buena y para Semana de Turismo también. Van a haber diferentes programas en Salto y en termas para tratar de incentivar al turismo local sobre todo y nacional. Por ejemplo, lo que quería comentarte es que la parte de hotelería en las fiestas en diciembre, sobre todo para Navidad, bajó más que el año anterior pero, sin embargo, en Año Nuevo y los primeros días de enero están muy contentos porque mejoró bastante más que el año anterior, o sea, mucho mejor que el año 2025. Así que esperamos que siga de esta manera.

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