Desde la pluma de Sr Enrique Barla en este tiempo centenario

«Por qué Chaná no seexplica, Chaná se siente»


Ayer 26 de marzo, cuando el Club Atlético Chaná llegó a los 100 años de vida social y deportiva. Un día antes, el Cr. enrique barla, directivo del club, chanaense de ley, apeló a su más generosa sensibilidad para rendirle culto al aniversario asociado a la emoción. Después de todo, celebrar las diez décadas, no es cosa de todos los días. Y tampoco es para todos. «Empieza un nuevo siglo para esta gran pasión», concluye Enrique. ¿Cómo compartir desde EL PUEBLO esta semblanza? O esta evocación….desde un corazón chanaense….

Hace un siglo, en un rincón de Salto, un grupo de hombres no fundó solo un club…
fundó una forma de vivir.
Desde aquel Bar La Luna en 1926, entre columnas invisibles y valores que no se negocian, hasta este presente lleno de sueños,Club Atlético Chaná no ha dejado de hacer lo que mejor sabe:
formar personas, construir familia y dejar huella.
Pasaron generaciones.
Pasaron camisetas, partidos, triunfos,
de los otros y aprendizajes.
Pero hay algo que nunca cambió:
el espíritu.
Chaná es mi padre… y sus 40 años de delegado.
Es ir a verlo en la moto, los fines de semana, con frío, con calor… siempre.
Es también mi madre… y la comisión de damas, junto a la Sra. de Monetti, Graciela de los Santos y tantas más, que sostuvieron al club cuando nadie miraba, con trabajo silencioso, con compromiso… con amor.
Es mi vida, incluso desde Montevideo, desde los 17… sin haberme ido nunca, y ahora son mis hijos que le transmití el amor por Chaná
Es atender una llamada hace 9 años de Sequeira… y decir que sí, estoy para dar una mano.Es tener una idea “loca” y que me sienta acompañado en ella: ese vos dale!!! Es miles de llamadas, horas, decisiones…
es orgullo, de lo que estamos construyendo ahora
Y también es, para algunos, un camino que se recorre en silencio…guiados por principios que no necesitan ser nombrados para ser vividos.
Hoy no celebramos solo 100 años…
celebramos a los Cocco, Monetti, Conti, Roche, Forti, Armstrong, Sagnol, Guibert, Riera, De los Santos, Burutaran…
y a cada una de las familias que hizo y hace grande esta historia de nuestro Club
Porque Chaná no se explica…
Chaná se siente.
Y esta noche, cuando el reloj marque las 00:00, no empieza un nuevo día…
empieza un nuevo siglo de esta gran pasión
Esto es Chaná.
Y Chaná… es una familia


Desde lo matemático, desde lo emocional: ¿Salto depende de este resultado  para ser Campeón del Interior?


El fútbol, en su sagrada liturgia, convoca nuevamente. No es un compromiso más; es la cita con la historia, esa que se escribe con el sudor de los que no claudican. El Salto de Rony Guzmán Costa se planta en el centro del escenario para recibir a Río Negro. Y la pregunta flota en el aire, se mete en los boliches (ya quedan menos) y camina por la calle Uruguay. O por los barrios.

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 ¿Depende de este resultado el sueño de ser Campeón del Interior?
La respuesta no es matemática, es emocional. Si bien el fútbol permite revanchas en siete días, el golpe sobre la mesa en casa es el sello de los que aspiran a la gloria. Ganar el domingo no es solo sumar tres puntos o una diferencia de goles; es enviarle un mensaje al interior profundo: Salto está de pie, con la guardia alta y el corazón encendido. El camino a la corona pasa, inevitablemente, por domar al «decano» en casa propia
EL ESPEJO DE LA MÁXIMA EXIGENCIA
Hay que decirlo con honestidad de pensamiento. Río Negro es, quizás, la oposición de mayor riesgo que se ha cruzado en el camino «naranjero» desde que rodó la primera pelota del torneo. No por desmerecer lo andado, sino por la densidad de su camiseta y la solidez de un ciclo que sabe jugar estas instancias. De última, de 6 puntos frente a Paysandú, los 6 embolsados. No es cosa menor.
Antes de mirar de reojo a Maldonado o Durazno —potencias que esperan en la otra orilla del cuadro—, Salto debe entender que el obstáculo presente es una montaña de granito. Río Negro no viene a ver qué pasa; viene a proponer un duelo de estrategias donde el mínimo error se paga con la exclusión. Es el examen final antes del título, el test de esfuerzo para un plantel que ha demostrado temple, pero que ahora se enfrenta a su espejo de mayor rigor.
LA MÍSTICA DE LA ENTREGA
De lo que no hay dudas: Salto llega con el pecho inflado tras el Litoral y los cuartos de final, pero el fútbol proclama que la historia no juega, aunque ayude. El domingo, Salto necesitará de:
* La lucidez en el mediocampo: Para que la pelota no queme y el ritmo sea «naranjero»
* El grito de la tribuna: Que el Dickinson sea ese jugador número doce que empuja cuando las piernas pesan.
* La contundencia del área: Porque en semifinales, el gol es el único lenguaje sagrado.
Estamos ante el umbral de algo grande. Salto tiene el fútbol, tiene la casta y tiene esa mística que se respira en estas latitudes. El domingo, cuando el silbato inicial de Matías Schneider rompa el silencio, a esa ilusión habrá que empujarla. Porque ser Campeón del Interior no es un objetivo, es un destino capaz de pertenecer por herencia y por coraje.
La historia es la que espera.


El «Lolo» Tabáres, volverá… «El fútbol me va a tener que esperar; no me voy a rendir»

«Hoy el fútbol volvió a golpearme fuerte. Demasiado fuerte. No es la primera vez que me toca caer, y duele más cuando ya conocés el camino. Duele el doble cuando amás esto de verdad, cuando el fútbol no es un juego sino una parte de vos. Hoy estoy triste, frustrado y con el corazón destrozado. Pero si ya me levanté una vez, sé que puedo hacerlo de nuevo. No será fácil, no será rápido, pero no me voy a rendir. El fútbol me va a tener que esperar. Yo solo quiero jugar a la pelota»

(La reflexión de Paolo «Lolo» Tabáres, no puede ser más a la medida de este tiempo de dolor. El entendible dolor de quien es parte de una lesión que lo posterga del fútbol por varios meses. La rotura de ligamentos obliga al paréntesis. De la operación primero, a la evolución después: el «Lolo» volverá).

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