
La intervención institucional en el centro
El pasado martes, la zona céntrica de nuestra ciudad vivió momentos de incertidumbre y tensión. Un operativo policial captó la atención de los salteños en la calle Brasil al 900. Lo que inicialmente se reportó como un desborde violento, fue en realidad una situación de alta sensibilidad. El evento involucró a adolescentes que se encontraban fuera de su departamento de origen. La intervención de la Guardia Republicana y la Policía fue necesaria para garantizar la seguridad de las adolescentes y los funcionarios.
El origen del conflicto en Florida
Para entender lo sucedido, es vital remontarse al departamento de Florida. Dos adolescentes habían abandonado su centro de referencia en una salida no autorizada. Tras activarse los protocolos de búsqueda nacionales, las jóvenes fueron localizadas en Salto por el Ministerio del Interior. Según explicó la Directora Departamental de INAU, Aldana Antúnez, se coordinó de inmediato un dispositivo de acompañamiento. Las menores quedaron bajo resguardo en el centro de protección «Guyunusa» mientras se esperaba el arribo de sus educadores referentes desde el sur del país.
Crisis emocional y respuesta médica
Durante el tiempo de espera, las adolescentes sufrieron una crisis emocional y descompensación. Debido a esta situación de riesgo, “se procedió con estricto apego a los protocolos de emergencia para Centros de Protección de 24 horas, solicitando la intervención de una emergencia móvil y el apoyo policial”, dijo la directora del INAU. Fue en ese instante cuando se solicitó el apoyo de una emergencia móvil que las trasladó al Hospital Regional Salto. Antúnez subrayó que, bajo una evaluación compartida entre ambas direcciones departamentales, se determinó que el traslado de retorno a su departamento de origen solo se realizaría una vez que las condiciones de salud y seguridad estuvieran plenamente garantizadas.

El retorno seguro de las adolescentes
Tras el complejo episodio, la directora Antúnez destacó que el retorno a Florida solo se autorizó una vez que las condiciones de salud estaban garantizadas. Ambas direcciones departamentales evaluaron que el bienestar integral de las menores era el objetivo superior. Antúnez reflexionó sobre la jornada señalando que la gestión de situaciones críticas no debe ser un esfuerzo aislado. Para la jerarca, el éxito del procedimiento radicó en la estrecha colaboración entre el Ministerio y los directores departamentales del INAU.
La importancia de la fuente oficial
Frente a las versiones apresuradas, la voz oficial trajo claridad. El hermetismo inicial se debió a la protección de los derechos de las adolescentes. Se confirmó que el incidente no fue una simple pelea, sino una crisis de salud en un contexto de vulnerabilidad. El episodio reafirma la complejidad que enfrentan los funcionarios del INAU en su labor diaria. Finalmente, las jóvenes regresaron a su departamento tras haber sido asistidas y estabilizadas en el hospital local.





