Con «Tangos, Polcas y Chamamé» finalizó Boliches en Agosto

En la noche del pasado sábado y ante un muy buen marco de público, se presentó en el Hotel Concordia el espectáculo «Tangos, Polcas y Chamamé». Una serie de interpretaciones musicales acompañadas de textos explicativos y comentarios que recorren sus historias, conforman la base del espectáculo. La idea, coordinación general y textos pertenecen al acordeonista Silvio Previale (h), quien estuvo acompañado en la ocasión por Silvio Nicolás Previale (acordeón), José Luis Curubeto (percusión), Néstor Bisio (3er. acordeón), Enrique Texo (guitarra) y Amira Beyrutti (Piano).

Fue una velada de aproximadamente una hora y media de duración, que se inició con el tango «Esclavo de un querer», composición del ya fallecido músico Silvio B. Previale, y este texto como presentación: «Dicen que la palabra tango es anterior al baile y que por el año 1803 figuraba en el diccionario de la Real Academia Española como una variante del tángano, un hueso o piedra que se utilizaba para el juego de ese nombre. Pero ya en 1889 la institución normativa de la lengua incluía una segunda acepción del tango como «fiesta y baile de negros y de gente de pueblo en América». Sin embargo, debieron pasar casi 100 años para que el diccionario definiera al tango como «baile de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de dos por cuatro, difundido internacionalmente». Compartiendo este Boliches en Agosto, y en esto que hemos llamado Tangos, Polcas y Chamamé…un tango que podemos llamar inédito,  del Mtro. Silvio B. Previale, escrito a mediados de los años 50: Esclavo de un querer».

El público disfrutó además de la ejecución de los tangos «Caminito» (de Juan de Dios Filiberto), «Sentimiento gaucho» (de Andrés Caruso y Rafael y Francisco Canaro) y «Nueve de julio» (de Lito Bayardo y José Luis Padula); los valses: «Tristezas de vivir» (de Silvio B. Previale), «Para ti, madre» (música de José Mocciola); los chamamés: «Merceditas» (de Sixto Ríos), «Kilómetro 11» (de Tránsito Cocomarola); y otros temas como «Pájaro campana» (de Félix Pérez Cardozo) y la polca «Pa bailar con acordeón» (de Silvio Previale -hijo-).

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El cierre del espectáculo lo marcó un clásico como La cumparsita, que así fue presentado: «Y no podemos despedirnos de un Boliches en Agosto, de Tangos, Polcas y Chamamé sin hacer aquel tango que en 1916 en el café La Giralda, de Montevideo, la orquesta de Roberto Firpo estrena y es la obra de un joven compositor de 21 años, que posteriormente se escucharía en todo el mundo. Hay versiones y letras en todos los idiomas…  se llama La Cumparsita».

Este espectáculo fue el último de la serie de cuatro eventos artísticos titulada Boliches en Agosto.  Los tres anteriores se desarrollaron  en El Andén.

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