Cero Discriminación reclama más apoyo y visibiliza realidades

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Romina Ferreira y Josefina Núñez detallan el trabajo de la Asociación Cero Discriminación, sus desafíos y el reclamo por más recursos para familias.

“La única ayuda que recibimos es de la sociedad salteña.”

Asociación Cero Discriminación: cinco años de trabajo a pulmón y un llamado urgente a escuchar a las familias

La inclusión no siempre avanza al mismo ritmo que las necesidades reales. En Salto, la Asociación Cero Discriminación se ha convertido en un punto de apoyo imprescindible para familias que conviven con la discapacidad y que, muchas veces, encuentran en la organización la primera puerta a la que recurrir cuando aparece una dificultad.

En diálogo con Diario El Pueblo, Romina Ferreira y Josefina Núñez repasaron la trayectoria de la asociación, las principales demandas que reciben, los desafíos que siguen vigentes y la importancia de trabajar desde el territorio para atender realidades concretas que, según afirman, no siempre logran verse desde una oficina.

Una historia que comenzó en la educación y creció con el tiempo

La Asociación Cero Discriminación nació a partir de situaciones de discriminación en ámbitos educativos. Lo que inicialmente fue un espacio de acompañamiento puntual se transformó, con el paso de los años, en una red que hoy nuclea a más de cien familias y que amplió su accionar hacia distintas áreas vinculadas a la defensa de derechos.

Josefina Núñez explicó que, si bien el origen estuvo ligado a experiencias personales y familiares, la realidad demostró que existía una problemática más amplia. Con el tiempo, el foco dejó de estar exclusivamente en la discriminación y pasó a centrarse en la vulneración de derechos, una situación que atraviesa distintos ámbitos de la vida cotidiana.

“Pasaron cinco años y sigue pasando”, señaló, aludiendo a que todavía existen familias que enfrentan obstáculos para acceder a servicios básicos o a una inclusión plena.

Representar a Salto a nivel nacional

Uno de los acontecimientos recientes más importantes para la asociación es su integración al nuevo Consejo Asesor Honorario para la discapacidad, que funciona en la órbita del Instituto Nacional de Derechos Humanos.

El próximo 26 de febrero, representantes del colectivo participarán de la jornada de asunción en Montevideo, un paso que valoran como una oportunidad para trasladar la experiencia local y fortalecer la voz de las familias salteñas en ámbitos de decisión.

Para las referentes, este espacio permitirá compartir aprendizajes acumulados durante años de trabajo directo, además de acceder a nuevas herramientas para orientar a quienes acuden a la asociación en busca de ayuda.

Trabajo territorial y aprendizaje constante

Las entrevistadas destacan que el crecimiento de la organización fue acompañado por un proceso de formación permanente. La experiencia cotidiana las llevó a informarse sobre normativas, programas y derechos, buscando responder de forma más efectiva a las situaciones que llegan día a día.

“La realidad te obliga a aprender”, resumieron, al explicar que muchas veces son las propias familias quienes llegan sin información clara sobre sus derechos o sobre los recursos disponibles.

La labor de la asociación no se limita a orientar: también implica mediar, acompañar gestiones, escuchar y sostener emocionalmente a quienes atraviesan momentos complejos.

Avances en el ámbito educativo

Uno de los aspectos que las referentes destacan como positivo es la mejora en la articulación con la inspección departamental de educación en Salto. Según señalaron, el diálogo con las autoridades permitió resolver situaciones que años atrás resultaban más difíciles de abordar.

Cuando una familia se acerca a plantear un problema, la organización trabaja en conjunto con la inspección para encontrar soluciones, logrando que muchos niños puedan continuar su trayectoria educativa en condiciones más adecuadas.

No obstante, aclaran que la realidad varía en otros departamentos y que aún existen casos complejos en distintas zonas del país.

Un llamado urgente a la solidaridad

Romina Ferreira explicó que la asociación lanzó recientemente un llamado a la solidaridad debido a la creciente demanda de equipamientos. Las sillas de ruedas encabezan la lista de necesidades actuales, aunque también se reciben pedidos de pañales y otros elementos esenciales.

La organización logró gestionar una donación proveniente de una institución de Paysandú, que enviará nuevas sillas en los próximos días. Sin embargo, las solicitudes continúan superando los recursos disponibles.

El funcionamiento se sostiene, principalmente, gracias al aporte de vecinos y actividades solidarias realizadas por las propias familias. “La única ayuda real viene de la sociedad salteña”, remarcaron. 20260220 101014.mp3

Sin ingresos fijos ni sede propia

Uno de los mayores desafíos es la falta de un espacio físico para funcionar. Actualmente, las reuniones se realizan en casas particulares, lo que dificulta la organización y limita el crecimiento de la asociación.

Si bien en algún momento se mencionó la posibilidad de contar con una casa compartida para organizaciones sociales, hasta ahora no han tenido novedades concretas. Además, explican que trabajar con niños implica requerimientos específicos que no siempre se contemplan en propuestas generales.

A esta situación se suma la ausencia de financiamiento estable. La llamada “caja chica” con la que cuentan se forma a través de ventas y beneficios, y se utiliza para cubrir emergencias, viajes o situaciones urgentes que requieren respuesta inmediata.

Un área de discapacidad que aún no logra responder

Las entrevistadas señalaron que, aunque existe un área de discapacidad a nivel departamental, consideran que todavía no se perciben resultados concretos para las familias.

El reclamo no apunta a delegar responsabilidades, sino a lograr que las políticas públicas se articulen mejor con el trabajo de territorio que vienen realizando desde hace casi cinco años.

“Necesitamos que nos descompriman”, explicaron, insistiendo en que la realidad cotidiana exige respuestas ágiles y cercanas a las personas.

Transporte accesible: una problemática que se repite

Con el inicio de clases a la vuelta de la esquina, la preocupación por el transporte accesible vuelve a ocupar un lugar central. Según indicaron, el único ómnibus adaptado de la ciudad funciona en una línea específica y no siempre coincide con las necesidades de los estudiantes que utilizan silla postural o silla de ruedas.

La asociación viene solicitando, desde el año pasado, que el servicio priorice horarios y recorridos que permitan a niños y adultos llegar a la escuela y a las terapias.

Muchas familias, aseguran, deben trasladarse en taxi varias veces por semana, lo que implica gastos imposibles de sostener a largo plazo.

Para las referentes, contar con un transporte realmente accesible no debería ser una excepción, sino una garantía básica dentro de la movilidad urbana.

Un banco solidario que da respuesta inmediata

Además de gestionar donaciones, la asociación creó un sistema de préstamo gratuito de equipamientos. Camas ortopédicas, andadores y otros recursos técnicos circulan entre familias según las necesidades del momento.

El único compromiso que solicitan es la devolución una vez que el elemento deja de usarse, permitiendo que otros puedan beneficiarse.

A esto se suman campañas permanentes para reunir ropa infantil, túnicas, útiles escolares y alimentos, especialmente pensando en situaciones de mayor vulnerabilidad social.

Realidades que exceden la discapacidad

“Desde una oficina no se capta la realidad de las familias.”

El trabajo cotidiano también expone problemáticas sociales más amplias. Las referentes contaron que dentro de la asociación aparecen, en ocasiones, situaciones de violencia de género o familias con carencias básicas, donde intentan brindar apoyo dentro de sus posibilidades.

La experiencia les permitió detectar que muchas personas con discapacidad permanecen invisibles para el sistema, sin contacto con programas ni organismos que puedan asistirlas.

“Hay personas que estaban simplemente sobreviviendo”, señalaron, al destacar la importancia de contar con equipos territoriales que recorran los barrios y conozcan las realidades de primera mano.

La empatía como motor

Más allá de los desafíos, Ferreira y Núñez destacan que la fuerza de la asociación está en la solidaridad y el compromiso humano. Para ellas, la inclusión no puede depender únicamente de la voluntad individual, sino que requiere políticas públicas sostenidas y presupuestos específicos destinados a la discapacidad.

Reclaman equipos idóneos, presencia en el territorio y un enfoque que contemple la realidad de las familias más allá de los discursos.

“Son personas, son sujetos de derecho”, remarcaron, señalando que la discapacidad debe formar parte central de la agenda social.

Una red que sigue creciendo

Pese a las dificultades, la Asociación Cero Discriminación continúa expandiendo su alcance. Las solicitudes no dejan de llegar, pero también crece la red de personas dispuestas a colaborar.

Las referentes destacan el apoyo de la comunidad salteña y afirman que ese respaldo es el que permite sostener un trabajo que se realiza todos los días, sin horarios y con un fuerte componente emocional.

El objetivo, aseguran, sigue siendo el mismo que impulsó la creación del colectivo: acompañar a las familias, defender derechos y construir una sociedad más inclusiva, donde nadie quede fuera por falta de recursos o por desconocimiento.

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