Conversé con Ariadna Cavanna Moreira (29), artista de Salto Nuevo que en escena fluye como «Limón». En nuestra charla, pusimos énfasis en el pulso de las pibas en la escena salteña: esas voces que hoy se animan a «ser» y a ocupar espacios antes invisibles. Ella se reconoce parte de este cambio colectivo, donde compartir el saber es la clave para que el arte local crezca y deje de ser solo a pulmón.
1 – ¿POR QUÉ COMPONÉS, QUÉ TE IMPULSA A CREAR CANCIONES?
Creo que, al componer, se transmutan cosas que a veces ni siquiera una misma entiende. Es como si existiese una comunicación aparte entre las composiciones y el artista; un trance.
Es necesario expresar y transmitir el sentir aunque no se comprenda del todo en el momento. Somos portadores de grandes cargas, cada uno con las suyas, y la composición, la música y el arte son la catarsis que libera tanta presión.
2 – ¿CUÁL FUE TU PRIMER CANCIÓN?
No recuerdo cuál fue mi primera canción, pero sí recuerdo la primera que me hizo doler, pero bien: se llama «Quiebre». Fue un trance entre el dolor y la inconsciencia, creo. A través de esa canción, que cada tanto vuelve a tener sentido en mi vida, pude respirar en el caos.
3 – ¿QUÉ TE PARECE LA ESCENA MUSICAL SALTEÑA?
Salto es una ciudad que está repleta de excelentes artistas, a muchos de los cuales puedo llamar amigos. Amo que el arte se exprese y veo que, en este tiempo, muchas nuevas almas se van animando un poco más a «ser». El año pasado me invitó Pablo Aguirre a participar del coro de la presentación de su disco Oye; ahí pude compartir escenario con otros artistas como Pedro Zeni, Mario Castro, Melina Stagnaro, Balta Chirif y Charles Prates, entre otros.
Nunca había participado de un evento musical de ese estilo y fue muy divertido; el profesionalismo y el compartir entre artistas es importante, no limitarse solo al estilo de uno mismo.
Acá hay bandas locales que están muy buenas; por ejemplo, «La Gandharva Ciega», de la cual formé parte mucho tiempo y admiro, los Epifapibes, Hipopótamos del Sótano, el Gary, o los Keta, que ya van más hacia lo punky y me encanta. También estuvo Meraki, la Clari de Claroscura, las Antiratis y Cuatro y Medio.
Está mi primo Eric Cavanna, que es un genio del saxofón, y hay muchos artistas más que me falta mencionar y que me parece que merecen su difusión también.
Por otra parte, también están los raperos. Últimamente me acerco bastante a las «compe» que hacen, a las batallas; hay mucha lírica en los gurises, ritmo y conciencia de expresar cosas. Todos tenemos algo para decir y algo para escuchar. Por el lado del rap, veo que los gurises siempre se están moviendo, gestionan y hacen eventos bastante seguidos. A veces va poca gente, a veces mucha, pero es una comunidad en crecimiento progresivo.
4 – ASDEMYA, AGADU, FONAM, MEC; ¿qué te dicen esas siglas
De ASDEMYA fui socia hace años ya, utilizaba una sala de ensayo en refacción, y luego no fui más por ahí. De AGADU sé que defiende el derecho de autor del artista y, a veces, va a los toques, sean under o no, a cobrar el debido porcentaje.
Soy bastante ignorante en el tema, creo que es algo a mejorar a futuro, me refiero a conocer mejor las herramientas de cada cosa, entender las similitudes y diferencias, de lo que va a lo local y a lo nacional. Para poder compartir y proteger mi trabajo.
Buscar la forma de generar un sueldo a partir de eso. Ver qué hacer para gestionar la vida artística, qué beneficios brinda cada uno y que es lo que se necesita. Aprender.
5 – ¿TENÉS ALGÚN PLAN PARA DESARROLLAR TU CARRERA?
Me gustaría grabar las canciones, trabajar mejor en ellas y poder mostrar un buen material que respete la obra en sí para poder compartirlas y que se escuchen. Otra cosa que me parece importante para el desarrollo de mi carrera es educarme en las cosas que aún no comprendo; ya estoy en ese camino.
Este año empecé a estudiar «Dirección de coros» en la facultad para comprender la música desde otro aspecto también, ya que todo lo que sé hasta ahora lo he aprendido por cuenta propia, de oído e investigando.
Tengo una formación bastante autodidacta y lúdica, confiando más que nada en el instinto musical que en el «cerebro musical» sin una formación más teórica. Si bien he aprendido de teoría en mi proceso, existen muchas herramientas que desconozco aún y estoy en plan de mejorar eso.
La educación es importante para crecer en cualquier tipo de rubro; y en el arte, si bien es fundamental lo sentimental, lo expresivo e imaginativo, está bueno balancear un poco eso: conocer las reglas para poder usarlas o desarmarlas en las composiciones.
También quiero estudiar un poco más los proyectos que se abren a los artistas; he participado con la banda antes en alguno, pero me gustaría inscribirme y participar por mi cuenta de algún proyecto del FONAM, para desarrollar mejor una meta.
6 – ¿CÓMO VES EL CAMPO LABORAL?
Me parece que si se apoyara un poco más desde el organismo de cultura, por ejemplo promocionando estas cosas, no sería tan invisible el trabajo artístico de cada uno.
Estamos juntos y a la vez separados; tenemos suerte de conocernos al compartir escenarios o cruzarnos en algún lado con una guitarra, por ejemplo, pero es difícil definir la trayectoria o la cantidad de gente que compone, canta, hace música, escribe o baila.
7 – ¿CUÁNTOS ARTISTAS HAY EN SALTO?
No sé con exactitud qué cantidad de artistas hay en Salto, pero sé que hay muchos, con gran talento y dedicación.
La mayoría de los artistas que conozco los conozco desde lo «under», desde eventos gestionados por amigos o de los que he formado parte. Nunca vi una promoción adecuada de proyectos musicales en la ciudad que sean de artistas locales.
Cada vez que existe una promoción que llegue de verdad a la gente, nunca es música local; siempre es de un artista que traen de otro lado al cual sí se le paga una cantidad de dinero importante, pero al local no. Siempre hay un «pero» para cada gestión.
8 – ¿SOS DE LAS QUE PENSÁS EN IRTE O TU LUGAR ES ACÁ?
Soy bastante nómade, siempre voy y desaparezco un tiempo con y sin destino planeado. Pero al final siempre vuelvo acá; por más vueltas que dé, es lindo tener dónde regresar y descansar un poco: acá es mi casa.
He tenido la suerte en cada viaje de encontrar almas musicales en el camino, y recuerdo una costumbre que agarré de pedirle a cada uno que me mande un audio de su composición. Tengo mi teléfono repleto de música de gente que conocí alguna vez en la vida, que quizás grabe algo en algún momento o quizás no. Me siento afortunada de tener su música.
9 – ¿TENÉS ALGÚN ARTISTA SALTEÑO COMO REFERENCIA?
Tengo varios artistas como referente: el Gato (Alexis Gómez) y Noelia Texo, que fueron mis compañeros de banda y las primeras personas con las que pude expresarme; son hermanos de composición y de vida.
También Emilio; recuerdo que hace muchos años iba a ver ensayar a «Aina la Vampirata» en El Andén, y creo que ahí empezaron un poco las ganas de compartir lo que hacía y no solo guardarlo en mi memoria. Tienen una forma particular de música, muy poética y que te deja en trance. La sensibilidad de sus composiciones te llega al hueso siempre.
10 – ¿HACE CUÁNTO TIEMPO TE DEDICÁS A ESTO?
Hace más de diez años que gestiono y muestro mis canciones. Ha sido un proceso largo de crecimiento, sola y con colegas. No es sencillo salir de la nada: recuerdo las arduas caminatas para ensayar y, como no tenía instrumento, debía tararear mis propios arreglos para luego pasarlos a la guitarra sin haber practicado antes. Fue una etapa de adaptación muy imaginativa y de mucho esfuerzo.
Hoy nos educamos para crecer profesional e internamente a través de la música, ese lenguaje que rompe fronteras. Hace años que busco movilizar el arte en Salto, pero aún estamos bajo un velo de desinformación; sería fundamental una capacitación formal del rubro para que las nuevas generaciones no tengan que dar tantas vueltas para crecer.
Si miramos atrás, antes era más difícil ver a gurisas en escena o a pibes expresándose. Siento que soy parte de ese cambio. Hoy hay más gurises gestionando, pero siempre a pulmón. Por eso es vital compartir el conocimiento: para que todos podamos crecer.





