CONTINUACIÓN… seguimos delineando estos primeros apuntes que no son más que un borrador de una historia que venimos escribiendo cada lunes desde esta columna.
DOCE. (Así terminábamos la semana pasada).
Se sentó en la silla del escritorio y desde allí empezó a observar el panorama que le devolvían las sombras. Los ladridos comenzaron de nuevo. Báez concentró sus sentidos, eso le permitió escuchar que alguien pisaba los vidrios esparcidos en el piso de la cocina.
Alguien más había entrado a la casa…
Unos minutos en el futuro…
Apagó la linterna de su celular. Sus sentidos parecieron despertar, trató de agudizar su oído sabiendo que no sería sencillo debido a una pérdida de audición que arrastraba desde la niñez. Quizás eso era algo que lo atraía de la música del genio alemán, quizás. No lo tenía claro y tampoco le interesó profundizar dentro de su inconsciente. No era algo tan importante después de todo. Había cosas más trascendentes.
Escuchó otro ruido que venía seguramente de la cocina, esta vez pareció que quien entró en la casa había tropezado con algún mueble. Báez pensó rápidamente opciones. El haberse metido a una casa en la noche no tenía buena pinta, claramente se trataba de la violación a una propiedad privada. Un atenuante a su favor podría ser que la misma estaba abandonada desde la muerte repentina de sus propietarios y que se encontraba llevando a cabo una investigación periodística. Todo dependería de cómo se despertaría ese día el juez cuando fuera puesto frente a él para dictar sentencia.
Pero claro, siempre y cuando quien estuviese abajo fuese policía. ¿Y si no lo era? ¿Y si era quien lo había estado llamando por teléfono para amenazarlo para que abandonara la investigación que estaba iniciando sobre la presencia de una nueva cepa derivada del COVID 33 y que alguien intentaba esconder de la opinión pública debido a su extrema agresividad contra las personas? A esta altura de su vida no estaba como para andar escondiéndose, pensó el periodista, no creía que su vida corriese peligro, pero…
Quizás la mejor pista que andaba buscando y que hasta el momento no había encontrado en la casa, acababa de entrar en la casa detrás de él. ¿Lo estaban siguiendo o algún vecino había llamado al 911 denunciando que había visto a una persona en actitud sospechosa entre las sombras en medio de la noche? Ya le parecía que estaba comenzando a quedar medio paranoico. Después de todo, era como tirar la moneda al aire y ver qué pasaba, las probabilidades eran 50-50, así que decidió jugársela.
- ¿QUIÉN ANDA AHÍ? –gritó al asomarse a la puerta del altillo de la casa, justo cuando la luz de una linterna le enfocó a la cara desde el comienzo de la escalera y ya no pudo ver.
(Hasta la semana que viene…
Por: Leonardo Silva