CONTINUACIÓN… seguimos delineando estos primeros apuntes que no son más que un borrador de una historia que venimos escribiendo cada lunes desde esta columna.
OCHO. Unos minutos en el futuro…
«Los Curbelitos» fue un matrimonio muy querido en el carnaval salteño a fines del siglo pasado y principio del actual. Iban siempre juntos a todo evento cultural. Tenían una capacidad intelectual especial, siempre profesaban un profundo amor por los niños. Es así que hace unos cuantos años lograron convencer a la dirección del Hospital y en la zona de Pediatría, por calle Varela, instalaron en el patio un conjunto de juegos para los chiquitos que iban al médico, fue bautizado «Curbelandia». Los médicos nunca olvidaron ese gesto…
Jorge Báez era periodista del periódico local, y como a todo perro guardián que le tiran un hueso, sabía que ya no lo soltaría más hasta conocer la verdad. Había recibido un mensaje inquietante de un médico amigo anunciando la aparición de una nueva cepa mucho más nociva del COVID 33. Al tratar conseguir una confirmación oficial por parte del Director Departamental, el Doctor Renato Ezquerra, sintió que le había mentido en la cara, lo que lo hizo apenas una confirmación extraoficial que, llegada la hora de publicar la noticia, no tenía validez. Debía bucear más a fondo.
Por eso quedó de encontrarse esa tardecita en un lugar apartado de la ciudad con su contacto del Hospital, el médico que lo había puesto sobre la pista. Buscaba proteger la identidad y trabajo de su fuente. A la hora indicada, llegó en bicicleta el Doctor G con ropa deportiva a tono.
- ¿En bicicleta, en serio?
- Cuido mi pantalla, para los demás salí a hacer un poco de ejercicio.
- Bien, ya veo con qué tipo de películas y series te deleitas en tus momentos libres.
Dejó la bicicleta recostada sobre uno de los tantos árboles que los rodeaban y se subió al auto.
- Iré al grano, no tengo mucho tiempo. Hace dos semanas ingresó al CTI del Hospital un matrimonio con un cuadro sintomático parecido al COVID, pero ya en un avanzado y grave estado. Los síntomas eran similares, pero con algunas variantes, al toser expectoraban sangre. Me hizo acordar a algo parecido a los casos de tuberculosis del siglo diecinueve que estudiamos en la Facultad. El marido falleció a la hora que fue internado y su esposa tampoco pudo soportarlo y falleció enseguida. Recién anoche llegaron las pruebas del laboratorio de la universidad de acá que confirmaron nuestros temores, se trata de una cepa nueva, que por el caso cómo se presentó fue bautizada como COVID 33-C.
- ¿Por qué C?
- Por cómo se presentó el caso con ese matrimonio, el médico que trató a estos pacientes y que recibió el informe del laboratorio le puso C en homenaje a Los Curbelitos, parece que de niño fue uno de los tantos chicos que disfrutó de Curbelandia…
- ¿De qué?
(Hasta la semana que viene…)
Por: Leonardo Silva