Uno de los aspectos más crudos de nuestra realidad, que la actual pandemia ha agudizado es la inequidad o sea las diferencias sociales que tenemos en la comunidad y no queremos ver. Son las condiciones de vida que tienen quienes viven en los asentamientos o en barrios donde campea la pobreza. Son situaciones que debieran convocarnos y llamar nuestra atención permanentemente.
Sabido es que la pobreza, la indigencia o cualquier otro término que se utiliza para referirse a esta situación, tiene muchos motivos, muchas causas y muy diferentes. Muchos caminos de llegada. Desde la elección de un camino equivocado, vinculado a la delincuencia, hasta las pocas o inexistentes posibilidades de estudiar o de aprender un oficio para aspirar a un trabajo aceptable y una vivienda digna.
No faltan los que ha llegado buscando oportunidades de mejores condiciones de vida, o escapando a un sistema de opresión.
Un capítulo aparte nos merece quienes aman la libertad y llegan escapando a regímenes que entienden les ha privado de ella y creen que aquí tendrán mejores condiciones de vida.
Son situaciones vigentes, responden a la realidad y sin embargo no parecen inquietarnos para nada. Es más fácil “acusar” a todos los que allí viven de vagos, atorrantes o delincuentes y pretender solucionar todo con una dura represión.
Los niños que viven esta situación no la olvidan jamás y es imposible pretender pedirles luego que respeten los bienes ajenos, o la vida mismo de los demás. Lo único que recuerdan, porque o han vivido en carne propia, es la insensibilidad, la indiferencia, la inclemencia porque en realidad a nadie le importó cómo y por qué estaban en la situación en que estaban.
Ojalá tomar conocimiento y asumir las consecuencias sea uno de los aportes.
Que saquemos de esta situación. Saber que hay uruguayos migrantes, que han llegado de otros países, como en algún momento lo hicimos la mayoría de los que aquí vivimos, que están viviendo verdaderas pesadillas, muy cerca de nosotros.
Acercar una mano para rescatar a todos los que quieren salir de esta situación y no encuentran el camino. Preocuparse por mejorar sus condiciones de vida, por tratar de rescatar aún a los escépticos, a los que han bajado los brazos, es uno de los valores que debiéramos rescatar de esta situación.
Ojalá lo sepamos aprender.
A.R.D.
Algo que debemos aprender
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