back to top
viernes, 4 de abril de 2025
9.4 C
Salto

Al rescate del primer poeta salteño: Méliton Alfonso

- espacio publicitario -
Liliana Castro Automóviles
Diario EL PUEBLO digital
Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/twp9

Nos sumamos hoy a la tendencia de estos días de agosto a rastrear tiempos viejos. Para ello hurgamos en la literatura de Salto pero bien al fondo de los tiempos, en los orígenes. Y nos encontramos allí con quien se puede considerar el primer poeta salteño: Méliton Alfonso. A su rescate vamos. Precisamente, “Los orígenes” se titula el Tomo N° 1 de la Colección Escritores Salteños, el que inicia la colección preparada por el Prof. Leonardo Garet, de 20 tomos, allá por diciembre de 2003.


Méliton Alfonso nació en 1859, dejó un solo libro (“Yambos”) y falleció en 1886. “Antes de él, hay producción mínima o anónima”, se explica en el mencionado libro, donde también se lee que:
“La personalidad de Méliton Alfonso aparece, además, aureolada por la leyenda. Fue un escritor, como se diría hoy, “comprometido”. La lucidez del planteo de Méliton Alfonso se puede apreciar en el prólogo A los proscriptos, de Yambos, su único libro. Del arrebato, de la furia, nace el libro Yambos como una parábola del dolor ante la ignominia política que ultrajaba a la patria.

- espacio publicitario -
Liliana Castro Automóviles

Verso el suyo potente en la entonación y seguro en la capacidad de comunicación con los lectores. En el Uruguay de entonces nadie como Méliton Alfonso empuñó la pluma como una espada, con la misma decisión y economía de movimientos. Como sucede en no pocos de estos casos, el entusiasmo hace naufragar aciertos parciales o de intención y, en otros, es razón suficiente para otorgarles jerarquía”.
EL PUEBLO comparte hoy con sus lectores algunos poemas de Yambos:

I
Cierra ese labio audaz; dobla la frente
y en el silencio la ruina llora
de tu patria inocente,
mientras de redención llega la aurora.

¿No temes el puñal que se alza airado
a herir tu pecho entre la sombra oscura?
Cierra ese labio osado,
si no quieres cavar tu sepultura.

II
¡Callar cuando la tierra de mis padres
se arrastra uncida abominable yugo
solo porque a un imbécil tiranuelo
nacido para el mal, así le plugo!

¡Con estoica virtud mirar la ruina
de mi patria querida!
¡Jamás! Mientras palpite el pecho mío.
¡Jamás mientras aliente y tenga vida!

¡Maldita sea la virtud cobarde
que se abandona en brazos de la suerte,
cuando siente tronar en torno suyo
gritos de sangre y estertor de muerte!

A LA PATRIA
I
Como impura ramera envilecida
y escándalo y vergüenza de la gente,
vas rodando entre el cieno del torrente
que abrió a tus pies la fuerza maldecida.

Ya el aleve puñal, turba homicida
revolvióle en tu seno impunemente,
y hasta en el aire resonar se siente
el presagio final de tu caída.

Torpe generación ya no sustenta
el código inmortal que se derrumba
con la gloriosa libertad de mayo;

y al ver tanta ignominia y tanta afrenta,
se estremecen los héroes en la tumba
y vela el sol refulgente rayo.
II
Tinta en sangre la veste inmaculada,
rota la frente por brutal coyunda,
marchas, oh libertad, por senda inmunda
a afrentoso patíbulo arrastrada.

Cual rabiosa jauría desatada,
la infame soldadesca furibunda
el rayo de su cólera profunda
sobre tu invicta sien descarga airada.

Ya sin freno y sin ley la turba impía,
su sed de sangre y latrocinio agota,
en la triunfante diestra el hierro aleve;

y al ronco clamoreo de la orgía,
la patria entrega, desangrada y rota,
a los furores de la hambrienta plebe!

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/twp9
- espacio publicitario -
ALBISU Intendente - Lista 7001 - COALICIÓN SALTO