Ahí anda la dictadura de la protesta

El secuestro del juego…y ¿quién defiende al fútbol?


La escena se repite en cada rincón del Interior, desde el Dickinson hasta el más humilde escenario de pueblo: el silbato suena y, de inmediato, comienza el otro partido. Uno que no se juega con la pelota, sino con el índice apuntando al pecho del árbitro, con el grito destemplado desde el banco y la queja sistemática del dirigente en la tribuna.
Hemos caído en la peligrosa dictadura de la protesta. Un vicio que se ha vuelto estructural en nuestros campeonatos de selecciones y que está transformando el espectáculo en un saldo deudor permanente.
LA EROSIÓN DEL ESPECTÁCULO
El fútbol, por esencia, es continuidad, ritmo y engaño legal. Sin embargo, hoyse asiste a una fragmentación deliberada. Se protesta por un lateral, por una falta en la mitad de la cancha, por el tiempo adicionado o por el que no se adicionó.
– El Jugador: Ha naturalizado que rodear al juez es parte de la estrategia.
– El Técnico: Dirige más hacia la terna que hacia sus propios dirigidos, buscando condicionar el próximo fallo.
– El Dirigente: Traslada la presión de las oficinas al campo de juego, alimentando un clima de sospecha constante.
LA TRAMPA DE LA TOLERANCIA
En este ecosistema, el árbitro aparece como una figura debilitada. Al caer en la tolerancia excesiva, el juez deja de ser la autoridad para convertirse en un interlocutor más. Cuando el árbitro discute, explica de más o permite el diálogo infinito, pierde el control del ritmo. La autoridad no se impone con soberbia, pero se diluye con la permisividad. El resultado es un fútbol cortado, donde el «tiempo neto» de juego es una utopía y la emoción se disuelve entre reclamos que no conducen a nada más que al tedio del espectador.
¿QUIÉN SALE A RESCATARLO?
La pregunta surge casi como un ruego: ¿Quién defiende al fútbol?
Defender al fútbol no es ganar un partido en los escritorios ni sacar ventaja de un error arbitral. Defenderlo es priorizar la pelota por sobre el grito. Es entender que cada minuto dedicado a la protesta es un minuto de talento que se le roba a la gente.
Si los protagonistas —desde la línea de cal hacia adentro y hacia afuera— no comprenden que el vicio de la queja está vaciando de contenido a nuestras competencias, terminaremos siendo cómplices de un deporte que ya no se juega, sino que se discute.
Es hora de que el fútbol recupere su voz, esa que solo suena cuando la red se infla o cuando un pase rompe líneas, y no cuando el aire se llena de reproches estériles. El juego reclama su derecho a existir sin  interferencias. ¿Habrá alguien dispuesto a protegerlo? Esa es la pregunta.Pero falta la respuesta.


De Torres a Maiztegui; las voces desde una moto

Para Julio César Torres no es la primera vez que se suma a una prueba de ruta de largo aliento. Por lo tanto en esta Vuelta del Uruguay, el «Cana»» (ineludible su sobrenombre), vuelve a transformarse en un salteño más, siendo parte integrante del equipo periodístico de Radio Nacional. Lo gratificante es la dimensión que Julio alcanza, a partir de su oficio y conocimientos. Solo basta escucharlo, para que la comprobación sea tan manifiesta como generosa. Pero otro hecho es puntual: ANDRÉS MAIZTEGUI es el conductor de la moto. No solo a la cuenta de esa misión, sino que el ex ganador por tantas veces en la de dos ruedas, vierte conceptos que enriquece la transmisión por  Radio Nacional y con Radio Arapey como soporte y difusión para que la Vuelta del Uruguay llegue a tantos y tantos.  Maiztegui fue ganador de la Vuelta del Uruguay en 1992, defendiendo al Club Ciclista Belo Horizonte. Cuando se cumplió la cuarta etapa con llegada a plaza de los Treinta y Tres, teniendo en claro el profesionalismo de Julio y Andrés. Para Torres, «ser parte de este equipo nos crea una responsabilidad, nos obliga a producir la mejor puesta a punto posible, para que la información trasluce lo que se ve»

El hecho es que son dos salteños los que integran la caravana: Julio César Torres desde el móvil de Radio Nacional y Radio Arapey, más Robert Racedo, como un ciclista más en la ruta. Una cuestión de doble orgullo bien entendido.Definitivamente es así.

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La merma en la «B»; con menos de mil


La tercera fecha de la primera rueda del Campeonato Salteño de la Divisional B dejó un sabor agridulce. 

Mientras la competitividad en el campo de juego sigue en ascenso, la respuesta del público en las boleterías experimentó un descenso marcado, encendiendo algunas alarmas en cuanto a la sostenibilidad económica de las jornadas dobles en cada cancha.


LOS NÚMEROS DEL DOMINGO
En total se vendieron  967 entradas, una cifra que no logró romper la barrera de los mil boletos, reflejando una recaudación total de $191.550 por todo concepto. Si bien el entusiasmo de las parcialidades se mantiene, factores como el clima o la coyuntura del mes podrían haber influido en esta baja de concurrencia.
EL DESGLOSE POR ESCENARIOS
A continuación, detallamos el comportamiento de la afición en cada uno de los tres estadios habilitados:
| Escenario | Entradas Vendidas | Recaudación ($) |
 Cancha de Gladiador | 393 | $77.900 |
Cancha de Deportivo Artigas | 372 | $73.250 |
Cancha de Tigre | 202 | $40.400 |
TOTALES | 967 | $191.550 


En Gladiador no dejaron de ir pero en Tigre la gente que faltó


– Gladiador, el punto más alto: El escenario del Barrio Artigas fue el que registró la mayor afluencia de público. Con 393 entradas, se convirtió en el principal motor de la recaudación dominical, demostrando que el público de la zona sigue fiel a la propuesta de la Divisional B.
– Deportivo Artigas se mantiene: Con una diferencia mínima respecto a Gladiador, el estadio «Heber Racedo» vendió 372 boletos. La paridad entre estos dos escenarios muestra una distribución equitativa de los hinchas que optaron por seguir la actividad de ascenso.
– La preocupación en Tigre: El dato más llamativo —y quizás el que más explica la merma general se dio en la cancha de Tigre. Solo 202 personas pasaron por caja, una cifra sensiblemente menor que sus pares, aportando apenas $40.400 a la bolsa común

CONCLUSIÓN
Aunque el fútbol de la Divisional B suele caracterizarse por su entrega y paridad, esta tercera fecha se despide con una sensación de austeridad. La dirigencia y los clubes deberán evaluar si esta caída en la venta de entradas es una fluctuación aislada o si requiere de nuevas estrategias de marketing o ajustes en la programación para reencantar al hincha salteño. Lo que es innegable es que, con casi mil personas en las canchas, el «ruido» del ascenso sigue vivo, pero las arcas de los clubes esperaban un respaldo mayor en este inicio de temporada. Por lo demás, habría que tener en cuenta el sofocante tiempo padecido él domingo a la tarde, con una temperatura de 38 grados. Con esa temperatura se jugó. ¿Esa fue la razón de la merma?.

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