Acosta: “Hay un atraso en los precios y el gobierno busca evitar que el combustible subsidiado se vaya al exterior”


El gobierno intensificó controles en la frontera para asegurar el suministro de gasoil. Desde UNVENU en Salto, Federico Acosta alertó sobre atraso en precios, posible suba, impacto en el consumo y aclaró que los estacioneros no aumentan sus ganancias.

Gobierno refuerza controles por el gasoil y estacioneros advierten por subas y menor consumo

Hay un atraso en los precios y el gobierno busca evitar que el combustible subsidiado se vaya al exterior”

En un escenario internacional marcado por tensiones en el suministro energético, el gobierno nacional decidió reforzar los controles en la frontera para garantizar el abastecimiento de gasoil.

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

La medida responde a distorsiones en los precios regionales, agravadas por el conflicto en Medio Oriente y por episodios recientes de faltantes en el sur de Brasil.

A través del decreto IE/146 del 27 de marzo de 2026, el presidente Yamandú Orsi exhortó a la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) a intensificar el monitoreo del mercado, particularmente en los departamentos fronterizos. En estos puntos, las distribuidoras deberán remitir información diaria sobre la comercialización de gasoil 50-S y 10-S, mientras que también se reforzará el seguimiento de los volúmenes que ANCAP distribuye.

Un mercado tensionado por la región

Desde el sector, el directivo de UNVENU en Salto, Federico Acosta, sostuvo que la situación responde a un desajuste entre los precios locales y los internacionales. “Lo que está pasando es bastante claro, como en Uruguay el gasoil subió menos de lo que indicaba la paridad de importación, se generó una diferencia con la región”, explicó.

Según detalló, esa diferencia se vuelve especialmente relevante en zonas de frontera. “Hoy tenemos un gasoil que está más barato que en los países vecinos. En algunos casos la diferencia ronda los 15 pesos, lo que claramente puede generar un incentivo para que aumente la demanda”, afirmó.

En ese sentido, interpretó que la decisión del gobierno apunta a evitar un efecto indeseado. “Lo que quieren es que no se dispare el consumo por un factor externo. Es decir, que no terminemos subsidiando combustible para consumidores que no son del Uruguay”, señaló.

Subas contenidas y atraso en precios

Acosta fue enfático en señalar que los aumentos aplicados no reflejan los costos reales. “Si uno mira los números de la paridad de importación, el mes pasado daban aumentos de alrededor de un 15% en naftas y cerca de un 40% en el gasoil. Sin embargo, se ajustó apenas un 7%”, indicó.

A su entender, esta decisión responde tanto a limitaciones normativas como a factores políticos. “Hay un tope , por la LUC , que impide subir más de ese porcentaje, pero también hay una decisión de no trasladar todo el aumento de golpe. Eso genera un atraso que en algún momento se va a tener que corregir”, advirtió.

En esa línea, anticipó posibles ajustes en el corto plazo. “Es muy probable que en los próximos meses haya nuevas subas para recomponer ese desfasaje, sobre todo si se mantiene el contexto internacional actual”, sostuvo.

El peso de los impuestos

Otro de los elementos que inciden en el precio final es la carga impositiva. “El gasoil tiene cerca de un 45% de impuestos. Es decir, prácticamente la mitad del precio en surtidor no tiene que ver con el producto en sí, sino con tributos”, explicó Acosta.

Este componente, señaló, limita el margen de maniobra para amortiguar subas sin afectar las cuentas públicas.

Uno de los puntos en los que el dirigente hizo mayor énfasis fue en desmitificar el rol de las estaciones de servicio. “Existe una idea muy instalada de que cuando sube el combustible el estacionero gana más, y eso no es así. Es exactamente al revés”, afirmó.

Explicó que las bonificaciones que reciben están fijadas por períodos trimestrales. “No se ajustan automáticamente con el precio. Entonces, cuando hay aumentos, nosotros no vemos reflejado ningún beneficio inmediato”, indicó.

Pero además, subrayó otro efecto directo: la caída del consumo. “Cuando el combustible sube, la gente empieza a retraer el consumo. Es un bien necesario, pero tiene un límite. Si no te cierran los números, te movés menos”, explicó.

Cambios en los hábitos de consumo

En ciudades del interior como Salto, este fenómeno se percibe con rapidez. “La gente se adapta enseguida, usa menos el auto, se pasa a la moto o busca alternativas más económicas. Eso impacta directamente en el volumen de ventas”, señaló.

A esto se suma el avance de nuevas tecnologías. “Hoy los vehículos eléctricos tienen beneficios importantes, como exoneraciones impositivas. Eso también incide en el mercado y es una tendencia que va a seguir creciendo”, afirmó.

Controles y capacidad de fiscalización

Acosta aclaró que el objetivo de fondo no es limitar ventas, sino monitorear. “No se trata de restringir, sino de tener información para entender cómo se comporta la demanda, especialmente en frontera”, explicó.

Finalmente, el directivo de UNVENU vinculó la situación del sector con el contexto económico general. “Estamos en un momento donde la actividad muestra señales de estancamiento. Este es el segundo trimestre prácticamente sin crecimiento y con tendencia a la baja”, afirmó.

En ese marco, consideró que el gobierno enfrenta un delicado equilibrio. “Tiene que cuidar el abastecimiento, evitar distorsiones con los países vecinos y al mismo tiempo manejar el impacto político de los aumentos”, indicó.

Por último, insistió en la necesidad de clarificar responsabilidades dentro de la cadena. “El estacionero es la cara visible y muchas veces queda como el responsable, pero las ineficiencias no están en la distribución. Están en otros eslabones, particularmente en la producción”, concluyó.

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/5hcm