Héber Rattín y desde los aires también
-Alguien diría. Para vos no pasa la vida….
«Pasa la vida para mi también. Uno se tiene que dar cuenta. No es cosa que yo diga: tengo 83 años, pero me siento como uno de 40. No. No es así. Porque el cuerpo de uno se va achicando. El espejo. Ese que está del otro lado de la imagen, también es uno».

-¿Cuando te ves, qué sentis?
«Más que sentir, pienso. Voy evaluando, pero además no dejo de valorar».
-¿A quién o a quiénes?
«A la vida. A Dios. A mi salud. A la familia que tengo».
-¿La estabilidad emocional respecto a la familia, cuenta tanto?
«Cuenta siempre. Yo vuelo y me voy. Subo y allá arriba estoy, pero aquí abajo, no dejan de estar los afectos. Mi señora me pregunta: ¿a qué hora volves?. Le respondo: no sé. Solo sé a la hora que salgo. Reitero: ya no soy un chiquilín. Pero me funciona todo lo básico»
-¿En vos, qué es lo básico?
«La alegría y la pasión de no doblegarme en este vivir la aviación como siempre la viví y la vivo. El cuidarme para responder en el plano físico. Cada seis meses, el examen es total. Tengo que pasarlo. Hablo de lo físico, de lo sicológico. Para que se entienda: no puedo tener kilos de más. No puedo pilotear un avión, luciendo una barriga. ¿Ven?….no tengo barriga».
-Si no tenes barriga, podes volar….
«Nooooooo….pero no es lo único. Para renovar la licencia, hay que tener todos los valores en regla. Hemograma completo, por ejemplo. Pero la verdad, me siento un privilegiado»
-¿Por qué?
«Porque en cada despertar, siento que puedo responderle a la vida. Y a mi mismo».
-¿Responderte a vos?
«Porque es una pelea a favor de mi salud. Sin salud, en esto de ser aviador, nada tendría sentido. No se puede. Ver bien, oir bien. ¿No es acaso una bendición?
-¿Le pedís mucho a Dios?
«Le pido, pero también le agradezco»
-¿Qué le pedis?
«Parto de una base: no le pido hasta cuando, porque no pienso hasta cuando».
- Sos un hombre de fe.
«Soy un hombre de creencias. Pero además, necesito serlo. Tengo que serlo».
Tiene 83 años de vida.
Un total de 66 años en condición de piloto.
Suma 20.600 horas de vuelo.
Le apunta en el almanaque al 31 de mayo, porque ese día tendrá que pasar otra vez por la evaluación física y sicológica.
Cuantas veces sea necesario en EL PUEBLO, Héber Rattín invoca «a la pasión que sigo experimentando cada vez que vuelo», mientras el cuidado de su cuerpo es a ultranza.
No le da una pizca de ventaja a la enfermedad que pretenda invadirlo.
La bloquea a partir de su conciencia, «porque además toda la vida fue así. Yo como para vivir. No vivo para comer. Creo que me fui acostumbrando a veces, a tener hambre, no irme al sueño con el estómago lleno. Claro, si algún día voy a un asado…me prendo. Y si tengo que tomar una copita, la tomo. Pero hasta ahí. No más de ahí. No me tiro contra mi mismo, ¿se entiende?
Ahora con el covid, con la pandemia, dejé de ir a algunos lugares que iba. Me cuido. por las dudas: no quiero contagiar. Trato de evitarlo. Hay tantos que no hacen nada para evitarlo. Bueno…yo hago lo que tengo que hacer para ir zafando. ¡Epaaaaa!….yo tengo 83 años. ¿Cómo no me voy a cuidar? Tengo una responsabilidad que no puede recortarse. Se la tiene o no se la tiene. Un avión cuando se cae, no se cae solo. No se cae porque sí. No falta el componente humano, la razón humana. Para conducir un avión, no solo tengo que sentirme bien, tengo que estar bien».
-Con tu Dios al lado….
«Si pasase alguna complicación, ¿saben que le digo?. Hoy no: tráeme de vuelta».
¿Y supones que te escucha?
«No deja de escucharme»
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-
