La legendaria composición tanguera fue creada por Gerardo Matos Rodríguez “El Becho”, que nació en Montevideo 1897 y murió en 1948.
Fue pianista y a veces letrista, autor de sólo tres tangos de la guardia vieja La cumparsita, Rapail y Nacional.
El resto de su producción es de la época del tango canción.
La historia de La Comparsita, marca en 1916 estrenada por Roberto Firpo en Montevideo en el café La Giralda.
Nilo Núñez, músico de trayectoria e integrante del grupo de música típica “Tango Nuestro”, rememoró en entrevista con nuestra redacción, la historia de una música que tiene en su haber más de trescientas versiones y ha dado la vuelta al mundo en más de una oportunidad.
Gerardo Matos Rodríguez era un joven de 21 años, él compone las dos primeras partes, la tercera la agrega Roberto Firpo, cuando era estudiante secundario. Antes que la estrene Firpo, se tocó en una comparsa que habían formado los estudiantes por eso en la partitura original hay una comparsa con un cartel que dice Federación de Estudiantes del Montevideo y cuando llegaban a la Vaquería del Parque (puede ser una lechería) había un mozo italiano del sur y como iban muy seguido a ese lugar, había gente de plata y le daban propina, ese mozo decía “hay viene la Cumparsita” y de allí el título.
“En un principio fue una marcha de carnaval y como el tempo se asemejaba a la métrica de un tango, fue Firpo que la estrena como tal en la confitería La Giralda
Matos Rodríguez vende los derechos a Breyer Hnos por una cifra irrisoria de 20 pesos”.
Lo más interesante de todo es que se convierte en uno de los tangos más famosos de todos los tiempos.
Posteriormente Firpo lo trae a Bs. As. y en 1924 Maroni y Contursi le ponen letra.
Lo escucha Gardel, lo graba y la composición fue un éxito.
GÉNESIS EN NUESTRA
REGIÓN
“Biológicamente es un tango que es del río Uruguay, y adoptivo de Argentina.
En el museo de Agadu hay una sala especialmente para La Cumparsita, donde se conservan los objetos de Matos Rodríguez y también su piano.
El compositor creó la música en el viejo piano de la Federación de Estudiantes Universitarios de Montevideo, en el otoño de 1916, según Horacio Salas, que registra esos datos.
Otro suceso trascendental es que un bandoneonista salteño convivió con Matos Rodríguez.
Y SIGUE LA HISTORIA…
Durante los dos años subsiguientes a su creación, “La Cumparsita” tuvo un efímero período de éxito, en el cual se sucedieron algunas grabaciones de inestimable valor histórico.
A las tres ya referidas, cabe agregar la que realizara la Orquesta Típica Criolla Fresedo-Tito-Cobián, que era en realidad un trío que conformaban Osvaldo Fresedo en bandoneón, David “Tito” Roccatagliata en violín y la novedad de Juan Carlos Cobián no en calidad de pianista sino de guitarrista.
Pasado este tiempo, la fama del mencionado tango comenzó poco a poco a declinar hasta caer prácticamente en el olvido.
Transcurridos algunos años, ocurrió un hecho inesperado.
El 6 de junio de 1924, la compañía teatral de Leopoldo Simari sube a escena en el teatro Apolo la pieza “Un programa de cabaret”, original de Pascual Contursi y Enrique P. Maroni.
En aquella época se estilaba que en cada obra de teatro se estrenaran tangos compuestos especialmente para ellas.
Merced a este procedimiento, vieron la luz famosísimos tangos que traspusieron gallardamente la frontera del tiempo, constituyendo resonantes éxitos aún en nuestros días.
Para “Un programa de cabaret”, Pascual Contursi escribió una letra a la que llamó “Si supieras”.
Fiel a su costumbre, decidió acoplarla a la música de algún tango ya compuesto con anterioridad.
Como hizo casi siempre, sin autorización del compositor.
Para esta letra, eligió al ya entonces olvidado tango “La Cumparsita”.
El encargado de interpretarlo fue el actor y cantor Juan Ferrari.
El tango resultó tan exitoso que decidió a Carlos Gardel a grabarlo de inmediato.
El disco grabado por el más importante cantor en la historia de la música popular en el mundo, llevó al memorable tango a transitar triunfalmente los caminos en todo el planeta, considerándose hoy día en todas las naciones como “El himno del tango”.
La letra pertenece en su totalidad a Pascual Contursi, quien sin embargo la firma conjuntamente con Maroni, por ser ambos los autores de la obra en la cual se estrenó.
Maroni tuvo la honestidad intelectual (que, por lo infrecuente, merece ser destacada), de admitir que el tango no era de él.
Pese a los dichos de Canaro, la letra no se ajustaba exactamente a la melodía de Matos, razón por la cual, Contursi debió contar con la ayuda del director musical de la obra teatral, Antonio Scatasso, para adaptar la música a la letra de “Si supieras”.
Matos no creyó en su tango y por tal motivo lo había vendido a la editorial Casa Breyer por sólo veinte pesos.
El fabuloso éxito alcanzado por el nuevo tango motivó a éste a escribir otra letra en 1926, la que fue inmediatamente grabada por Roberto Díaz (Víctor 79702) y posteriormente por otros intérpretes, entre los que se cuenta Tito Schipa.
No conforme con esto, Matos inició una acción judicial tendiente a recuperar los derechos de su tango, obteniendo un fallo favorable por entender el juez interviniente que la venta debía declararse nula, por haber sido el compositor menor de edad en ocasión de efectuar dicha transacción.
Y no satisfecho aún, Matos hizo retirar de la venta los discos grabados por Gardel con la letra escrita por Contursi.
Años después, Maroni y la viuda de Contursi, Hilda Briano, iniciaron un pleito contra el compositor, que quedó zanjado tras la muerte de Matos, el 25 de abril de 1948 y con el arbitraje de Francisco Canaro en los siguientes términos: 80% de lo devengado para la sucesión Matos, el 20% restante para Maroni y la sucesión Contursi y cinco mil pesos para José Razzano en concepto de indemnización por el lucro cesante ocasionado por el retiro en su momento de los discos de Gardel.
Hoy “La Cumparsita” festeja sus 95 años de existencia, ganándose el título del más célebre de todos los tangos.
La legendaria composición tanguera fue creada por Gerardo Matos Rodríguez “El Becho”, que nació en Montevideo 1897 y murió en 1948.
Fue pianista y a veces letrista, autor de sólo tres tangos de la guardia vieja La cumparsita, Rapail y Nacional.
El resto de su producción es de la época del tango canción.
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La historia de La Comparsita, marca en 1916 estrenada por Roberto Firpo en Montevideo en el café La Giralda.
Nilo Núñez, músico de trayectoria e integrante del grupo de música típica “Tango Nuestro”, rememoró en entrevista con nuestra redacción, la historia de una música que tiene en su haber más de trescientas versiones y ha dado la vuelta al mundo en más de una oportunidad.
Gerardo Matos Rodríguez era un joven de 21 años, él compone las dos primeras partes, la tercera la agrega Roberto Firpo,
cuando era estudiante secundario. Antes que la estrene Firpo, se tocó en una comparsa que habían formado los estudiantes por eso en la partitura original hay una comparsa con un cartel que dice Federación de Estudiantes del Montevideo y cuando llegaban a la Vaquería del Parque (puede ser una lechería) había un mozo italiano del sur y como iban muy seguido a ese lugar, había gente de plata y le daban propina, ese mozo decía “hay viene la Cumparsita” y de allí el título.
“En un principio fue una marcha de carnaval y como el tempo se asemejaba a la métrica de un tango, fue Firpo que la estrena como tal en la confitería La Giralda
Matos Rodríguez vende los derechos a Breyer Hnos por una cifra irrisoria de 20 pesos”.
Lo más interesante de todo es que se convierte en uno de los tangos más famosos de todos los tiempos.
Posteriormente Firpo lo trae a Bs. As. y en 1924 Maroni y Contursi le ponen letra.
Lo escucha Gardel, lo graba y la composición fue un éxito.
GÉNESIS EN NUESTRA
REGIÓN
“Biológicamente es un tango que es del río Uruguay, y adoptivo de Argentina.
En el museo de Agadu hay una sala especialmente para La Cumparsita, donde se conservan los objetos de Matos Rodríguez y también su piano.
El compositor creó la música en el viejo piano de la Federación de Estudiantes Universitarios de Montevideo, en el otoño de 1916, según Horacio Salas, que registra esos datos.
Otro suceso trascendental es que un bandoneonista salteño convivió con Matos Rodríguez.
Y SIGUE LA HISTORIA…
Durante los dos años subsiguientes a su creación, “La Cumparsita” tuvo un efímero período de éxito, en el cual se sucedieron algunas grabaciones de inestimable valor histórico.
A las tres ya referidas, cabe agregar la que realizara la Orquesta Típica Criolla Fresedo-Tito-Cobián, que era en realidad un trío que conformaban Osvaldo Fresedo en bandoneón, David “Tito” Roccatagliata en violín y la novedad de Juan Carlos Cobián no en calidad de pianista sino de guitarrista.
Pasado este tiempo, la fama del mencionado tango comenzó poco a poco a declinar hasta caer prácticamente en el olvido.
Transcurridos algunos años, ocurrió un hecho inesperado.
El 6 de junio de 1924, la compañía teatral de Leopoldo Simari sube a escena en el teatro Apolo la pieza “Un programa de cabaret”, original de Pascual Contursi y Enrique P. Maroni.
En aquella época se estilaba que en cada obra de teatro se estrenaran tangos compuestos especialmente para ellas.
Merced a este procedimiento, vieron la luz famosísimos tangos que traspusieron gallardamente la frontera del tiempo, constituyendo resonantes éxitos aún en nuestros días.
Para “Un programa de cabaret”, Pascual Contursi escribió una letra a la que llamó “Si supieras”.
Fiel a su costumbre, decidió acoplarla a la música de algún tango ya compuesto con anterioridad.
Como hizo casi siempre, sin autorización del compositor.
Para esta letra, eligió al ya entonces olvidado tango “La Cumparsita”.
El encargado de interpretarlo fue el actor y cantor Juan Ferrari.
El tango resultó tan exitoso que decidió a Carlos Gardel a grabarlo de inmediato.
El disco grabado por el más importante cantor en la historia de la música popular en el mundo, llevó al memorable tango a transitar triunfalmente los caminos en todo el planeta, considerándose hoy día en todas las naciones como “El himno del tango”.
La letra pertenece en su totalidad a Pascual Contursi, quien sin embargo la firma conjuntamente con Maroni, por ser ambos los autores de la obra en la cual se estrenó.
Maroni tuvo la honestidad intelectual (que, por lo infrecuente, merece ser destacada), de admitir que el tango no era de él.
Pese a los dichos de Canaro, la letra no se ajustaba exactamente a la melodía de Matos, razón por la cual, Contursi debió contar con la ayuda del director musical de la obra teatral, Antonio Scatasso, para adaptar la música a la letra de “Si supieras”.
Matos no creyó en su tango y por tal motivo lo había vendido a la editorial Casa Breyer por sólo veinte pesos.
El fabuloso éxito alcanzado por el nuevo tango motivó a éste a escribir otra letra en 1926, la que fue inmediatamente grabada por Roberto Díaz (Víctor 79702) y posteriormente por otros intérpretes, entre los que se cuenta Tito Schipa.
No conforme con esto, Matos inició una acción judicial tendiente a recuperar los derechos de su tango, obteniendo un fallo favorable por entender el juez interviniente que la venta debía declararse nula, por haber sido el compositor menor de edad en ocasión de efectuar dicha transacción.
Y no satisfecho aún, Matos hizo retirar de la venta los discos grabados por Gardel con la letra escrita por Contursi.
Años después, Maroni y la viuda de Contursi, Hilda Briano, iniciaron un pleito contra el compositor, que quedó zanjado tras la muerte de Matos, el 25 de abril de 1948 y con el arbitraje de Francisco Canaro en los siguientes términos: 80% de lo devengado para la sucesión Matos, el 20% restante para Maroni y la sucesión Contursi y cinco mil pesos para José Razzano en concepto de indemnización por el lucro cesante ocasionado por el retiro en su momento de los discos de Gardel.
Hoy “La Cumparsita” festeja sus 95 años de existencia, ganándose el título del más célebre de todos los tangos.
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