Actriz, directora, dramaturga y docente, repasa su trayectoria, reflexiona sobre el presente de las artes escénicas en Salto y proyecta los desafíos del futuro.

El teatro como una forma de resistencia: Zully Vallarino, una vida dedicada al arte y la formación
Zully Vallarino comparte los momentos que marcaron su carrera, su visión sobre el teatro y el compromiso de formar nuevas generaciones de artistas.
1. ¿Cómo nació su vocación por el teatro? «No fue un alumbramiento, fue un proceso.»
—Comencé siendo una joven curiosa que quería mover el cuerpo y jugar. Durante muchos años nunca pensé que esa era mi vocación. Recién después de mucho tiempo comprendí que esperaba con ansiedad cada ensayo, cada encuentro, ese espacio con olor a butacas y luces artificiales que terminó convirtiéndose en mi lugar. Cuando conocí el teatro antropológico descubrí otra forma de crear y entendí que también quería dirigir y enseñar.

2. Se formó en Uruguay, Argentina y Chile. ¿Qué le dejaron esas experiencias? «Nunca dejamos de aprender.»
—Mi formación fue muy intensa. Pasé por escuelas, grupos y encuentros internacionales donde aprendí teatro de objetos, máscaras, maquillaje, vestuario y muchas otras disciplinas. El intercambio con artistas de distintos países me enseñó que el teatro siempre se construye colectivamente y que un actor debe estar dispuesto a seguir aprendiendo durante toda la vida.
3. Llegó a Salto hace más de dos décadas. ¿Qué representó ese cambio? «Aquí sentí que pude desplegarme como artista.»
—Llegué en plena crisis del 2001 y fue comenzar prácticamente de nuevo. Empecé a brindar talleres, a formar grupos y a acompañar procesos de muchas personas. Ver que algunos siguieron por la actuación, otros por la música, el vestuario o la dramaturgia es una enorme satisfacción. Salto me permitió crecer en todas las áreas del teatro.
4. ¿Cómo evolucionó su mirada sobre las artes escénicas? «La evolución no siempre es una línea recta.»
—Muchas veces creemos que evolucionar significa avanzar sin detenernos, pero la vida está llena de puntos de inflexión. En mi caso fueron fundamentales los años de Polizón Teatro y luego la llegada a Salto. Aquí me formé como dramaturga, profundicé en la dirección y entendí que todavía tenía muchísimo por descubrir.
5. ¿Qué considera indispensable para quien decide dedicarse al teatro? «El compromiso primero es con uno mismo.»
—Recuerdo una pregunta que nos hizo Enrique Permuy cuando era muy joven: ‘Si no hubiera nadie mirándote, ¿seguirías haciendo teatro?’ Esa pregunta me acompaña hasta hoy. El teatro exige disciplina, paciencia y muchísimo trabajo. No existe la inmediatez. También requiere entender que siempre será un trabajo colectivo.

6. ¿Cómo observa el presente del teatro en Salto? «Necesitamos formar públicos y fortalecer las políticas culturales.»
—Admiro profundamente el esfuerzo que hacen los grupos independientes después de la pandemia. Montar una obra implica horas de ensayo, producción y mucho compromiso. Sin embargo, todavía falta acercar más personas al teatro. Hay mucha gente que desconoce todo lo que ocurre en nuestras salas y ese sigue siendo uno de los grandes desafíos.
7. Como docente, ¿qué intenta transmitir a las nuevas generaciones? «Los seres humanos aprendemos más con el ejemplo que con las palabras.»
—En el Espacio Eduardo Piñeyro buscamos formar artistas, pero también personas sensibles. El teatro ocurre cuando alguien mira a otro contar una historia. Por eso es fundamental que los estudiantes vean teatro, compartan experiencias y entiendan que el aprendizaje también pasa por observar y vivir el hecho artístico.
8. ¿Qué caracteriza a los jóvenes que hoy llegan al teatro? «Hacer teatro hoy también es un acto de resistencia.»
—Las nuevas generaciones llegan atravesadas por las pantallas y muchas veces sin haber visto nunca una obra. Eso plantea enormes desafíos para quienes enseñamos. Sin embargo, cuando un joven permanece dos horas sin mirar el celular y se conecta con su cuerpo, con su voz y con los demás, ocurre algo maravilloso. Por eso digo que el teatro sigue siendo un acto de resistencia amorosa.

9. ¿En qué proyectos está trabajando actualmente? «Siempre hay una historia nueva por contar.»
—Estamos gestando una nueva propuesta con un grupo independiente basada en una creación colectiva. Paralelamente continúo desarrollando las intervenciones teatrales de los talleres de la Intendencia, que cada año representan un nuevo desafío artístico y pedagógico.
10. Mirando hacia el futuro, ¿qué sueño le queda por cumplir? «Quiero dedicar más tiempo a escribir.»
—He escrito muchas obras para los espectáculos y las intervenciones del Espacio Eduardo Piñeyro, pero siento que todavía me debo profundizar en la dramaturgia. Tengo la necesidad de seguir escribiendo y explorar ese camino con mayor dedicación. Los sueños nunca se terminan cuando uno sigue creando.






