Un aplauso para «Toto» campos

Hondas muestras de congoja en las exequias de «Toto» Campos

Con un fuerte y prolongado aplauso solicitado por una de sus hijas a familiares y amigos que asistieron al sepelio efectuado ayer en el Cementerio Parque, fue despedido de la vida terrenal el Dr. Neri Campos Pierri, «Toto».

El Dr. Ariel Villar, particular amigo y colega del Rotary Club fue el encargado de pronunciar algunos conceptos sobre la vida y obra de este destacado coterráneo que reunió en sus exequias a una pléyade de amigos y familiares. Algunos de ellos venidos desde lejos e incluso más allá de fronteras para despedir al amigo.

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Villar se dirigió: «A Uds. que han venido de todas partes de la región, no solamente de nuestro país, sino también desde Argentina, donde había individuos que lo querían tanto como un hermano, y desde el Norte también». En primer lugar Villar compartió con los presentes «lo que sentí, hoy al despedirlo. Una de las hijas dijo cosas, que a uno ya mayor lo impresionan y que es no solamente el «disgusto», si es que así podemos llamarlo, sino al mismo tiempo la promesa de cumplir, porque (Toto), era un hombre sembrador y como todo sembrador, le gusta después cosechar y ver que se haya cumplido su siembra. Esta hija dijo cosas que había que prometerle».

Lo otro – prosiguió Villar – fue que anoche vino desde Concordia, la esposa de un hombre muy querido para mí y para «Toto», que era Julio Galindo, también, luchador, gobernador (rotario) y que se fue así también, representando a toda una población.

Pero además – añadió – yo no sólo tengo que representar a Rotary, sino que tengo que representar también al más sencillo y humilde de los salteños, expresó el veterano médico y rotario salteño, relatando  posteriormente que «ahora me paró un hombre, que me dijo yo vengo a despedirlo – es un cuidador de coches – que un día, cuando el episodio de las Hamburguesas 2.000 y teniendo él únicamente una motocicleta, se ofreció (para colaborar), porque vio lo puro, lo honesto del gesto de Toto, invocando para una cosa fabulosa, extraordinaria que cambió a toda una generación, como fue la (obra de ) Peluffo – Giguens. En este sentido el médico afirmo que «niños que estaban destinados a morirse, no voy a decir que se han curado, pero por lo menos en un 70 u 80 por ciento están controlados. Eso era una alegría para él, pero además no sólo la parte médica, sino la parte familiar, la parte de ir a determinado lugar y tener algo importante y cuidado».

Por eso yo lo tengo que despedir no sólo en nombre de Rotary y de instituciones, sino también de gente también humilde, como este hombre que traje ahora en el auto.

Nada más, yo no puedo decir más nada…

Posteriormente la compañera del Taller de Literatura del Prof. Leonardo Garet, Teresita Picción, tuvo también emotivas palabras hacia «Toto» que compartió la actividad del taller.

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