La actriz, directora y comunicadora Yanely De Vecchi repasó sus inicios, referentes y desafíos del teatro independiente en Salto.

Teatro, comunicación y vocación: la vida artística de Yanely De Vecchi
Yanely De Vecchi: una vida entre el teatro y la comunicación

La actriz, directora y comunicadora repasó sus inicios, sus referentes y los desafíos de sostener el teatro independiente en el interior del país. Con una trayectoria construida entre escenarios, radios y televisión, Yanely De Vecchi reflexiona sobre el arte, la formación y el compromiso colectivo.
Hablar de Yanely De Vecchi es hablar de pasión, perseverancia y amor por la cultura. Su nombre está profundamente ligado al teatro independiente y a la comunicación.
A lo largo de los años transitó escenarios, estudios de radio y televisión, así como espacios culturales con la misma entrega. En cada proyecto encontró una oportunidad para crecer, aprender y aportar a la comunidad artística. En esta entrevista, De Vecchi repasa sus comienzos, recuerda a quienes marcaron su formación y comparte su visión sobre el trabajo en equipo.
1 —¿Cómo descubrió que el teatro y la comunicación iban a ser parte fundamental de su vida?
—Creo que desde niña ya sentía cierta inclinación por el arte escénico, aunque ni siquiera sabía qué era. Recuerdo que en el Anglo me pidieron interpretar a una bruja (menciona entre risas porque hoy en día tiene una obra que lleva el nombre “brujas”) para una fiesta de fin de cursos y me preparé muchísimo buscando ropa, zapatos y sombrero. Pasaron los años y terminé integrando un grupo de teatro y ahí encontré realmente mi lugar. Con la comunicación me pasó algo parecido: llegué casi por accidente a la radio y descubrí otra forma de expresión.
2 —¿Qué recuerdos conserva de sus primeros pasos en la comunicación?
—Con respecto a la comunicación, llegué casi por accidente a La Revista Hablada, porque yo le estaba dando una especie de asesoría, no de teatro en realidad sino de lo que después descubrí que era comunicación en realidad, a una persona que recién daba sus primeros pasos en la política. Esa persona me dijo que Rodríguez Cristaldo estaba necesitando a alguien y yo fuí. Y me quedé. Ahí empezó mi carrera periodística en La Revista Hablada, donde aprendí muchísimas cosas. También fue un lugar donde volqué todo lo que en teatro no podía hacer.
3 —¿Cómo fue el comienzo en el teatro independiente?

—Cuando regresé de Montevideo, tras abandonar mis estudios de medicina, un amigo me invitó a hacer teatro. Ensayabamos una obra compleja, La Isla Desierta de Roberto Arlt, hasta que a Salto, para que viera nuestro ensayo y si se animaba a dirigirnos. Piba nos vió y sugirió que prepararamos alguna obra más nuestra, algo de Florencio Sánchez.
Ahí surgió el grupo El Picadero junto a mucha gente maravillosa.
Empezamos con Marta Gruni y después llegaron otras obras como Parrillada. Allí estaba un grupo grande de personas, entre ellos Roberto Lucero, Oscar Ambrosoni, Elsa García, Fabio Guerra, Cacho Martínes, entre otros, un montón de gente con la que estrenamos Marta Gruni, sin entrar a detallar las circunstancias en las que lo logramos porque eso sería retrotraernos a los coletazos de la dictadura. Con este grupo teatral descubrí un mundo nuevo: el trabajo colectivo, la emoción de crear y compartir. El teatro me atrapó de por vida. En definitiva el teatro es trabajo en equipo, por más que hagas un monólogo tenés gente detrás respaldandote.
4 —¿Qué personas marcaron su formación artística?
—Sin dudas Margarita “Piba” Muñoa fue una gran referente teatral. Y también Héctor Manuel Vidal, que vino a Salto con cursos del Ministerio de Educación y Cultura en el año 86’. Él me abrió un universo enorme sobre actuación y dirección teatral. Ahí terminé de enamorarme definitivamente del teatro. Con el estrenamos Quiroga por Quiroga con un elencazo enorme, Oscar Bibbó, las hermanas Perlas, y muchas personas talentosas más.
5 —¿Cómo fue su proceso de aprendizaje como actriz y directora?
—Con Héctor Manuel Vidal realicé el curso de actuación y dirección. Él me abrió un mundo con respecto al teatro que yo conocía pero de haber leído, por ejemplo La Preparación del Actor de Stanislavsky o Mi Vida en el Teatro, o haber leído a Antonin Artaud, en fin, el me introdujo realmente en lo que es la actuación, ahi me termine de enamorar del teatro.
. Uno nunca deja de aprender. El escenario te enseña muchísimo, pero también es importante estudiar, mirar otras experiencias y escuchar a quienes tienen más trayectoria.
6 —¿Qué le aportó la comunicación a su trabajo escénico y cultural?
— Siempre digo que como periodista fui muy buena actriz. Es una forma divertida de honrar las dos profesiones que elegí desarrollar y que me dieron tantas satisfacciones. La comunicación me dio una enorme capacidad de adaptación. Un día entrevistás a un artista, al otro a un político y después a un sindicalista. El teatro también tiene esa versatilidad de pasar de un personaje a otro. Ambas disciplinas se complementan muchísimo.
7 —¿Qué desafíos encontró en sus comienzos en el ámbito teatral?
—Mi aprendizaje como actriz no lo viví como tal, lo viví como algo natural en mi vida, una experiencia. Aprendí haciendo teatro. Los desafíos de los inicios tenían que ver con no salirme del papel, porque es muy fácil estar sobre el escenario y salirte de la línea de actuación, porque el ego te lleva a querer sobresalir y eso es algo que aprendí con Vidal. Él siempre nos decía que no buscáramos la risa del público porque si el chiste es bueno y funciona la gente se va a reír. A veces no hay chiste y la gente se ríe de todas formas, significa que cada espectador interpreta y vive la escena a su manera. En este camino aprendí sobre todo a trabajar en equipo. Entender que el teatro es un trabajo colectivo. El ego no puede estar por encima de la obra ni del grupo. Cuando uno comprende eso, todo cambia. El teatro necesita compromiso, respeto y mucha generosidad. Aprendí a alargar el momento de disfrute después de cada función, estar con tus compañeros, aunque sea para tomar dos mates, es tan lindo. Ese es nuestro mundo. No es lo mismo terminar y salir corriendo. Quienes sentimos el teatro como yo lo siento al menos siempre queremos un poquito más, y el hecho de estar compartiendo ayuda a eso.
8 —¿Qué le ha aportado la comunicación al teatro o viceversa?

— No se si la comunicación le ha aportado al teatro o el teatro a la comunicación. Porque la comunicación lo que a mi me aporto es el hecho de cambiar continuamente de tema. En el teatro nos tocan diferentes personajes a medida que realizamos actuaciones, eso lleva un lapso de tiempo bastante prolongado. Sin embargo, en el periodismo hoy entrevistas a un artista, en seguida a un político, mañana a un docente o a un sindicalista. En ese devenir uno debe saber un poco de cada rol, no es uno el que cambia de rol sino el conocimiento propio aplicado frente a cada entrevistado. En lo cultural me ha pasado similar, porque comunicación y teatro van casi siempre por más o menos los mismos andariveles por más que a veces la cultura grita un poco más que la comunicación. En la comunicación depende del lado que estemos a veces se puede gritar y a veces no.
9 —¿Es necesaria la formación constante en el ámbito teatral?
— Es fundamental. Formarte y no quedarte quieto, especialmente para quienes recién empiezan. En cultura siempre hay que aprender algo nuevo y adaptarse a los cambios. El arte evoluciona permanentemente y uno tiene que crecer junto a esos cambios.
10 —¿Cómo observa el panorama teatral actual en Salto y el interior?
—Me encanta ver la ebullición que hay en las nuevas generaciones. En Salto comenzaron a surgir muchos grupos a partir de talleres impulsados desde la Intendencia. Mantener un grupo en el tiempo es difícil, pero hay muchísimo entusiasmo y eso es esperanzador. Ver gente joven acercándose al teatro siempre da alegría.






