El secretario general de la Intendencia analiza el primer año de la CORE, la reestructura, las contrataciones y los desafíos de gobernar Salto.

De las promesas a la responsabilidad del cambio
A un año de haber asumido en el gobierno departamental entrevistamos al secretario general de la Intendencia, Cdor. Walter Texeira Núñez. La gestión, la continuidad y el cambio, las promesas electorales y las acciones concretas.
Walter Texeira Núñez, hoy con un rol político de altísimo voltaje. Es el secretario general de la Intendencia de Salto. Le toca ser co- timonel del primer y único gobierno departamental del país, bajo el lema de la Coalición Republicana, CORE.
– Contador, en estos días se cumplió un año desde que la CORE asumió el mando de Salto. ¿Cuál ha sido el error más costoso que han cometido en estos 12 meses y qué aprendizaje real les dejó? ¿Pasar de la oposición a ser gobierno, fue más duro de lo que calcularon en los papeles?
– Bueno, empezamos fuerte. No voy a hacer una rendición de cuentas de lo que ha sido la gestión de este año, porque eso lo tenemos reservado al Intendente. Fue un año en el que tuvimos que pasar por muchas situaciones difíciles, que fuimos acomodando. Gobierno de la Coalición Republicana, por primera vez, la primera experiencia en este sentido, con muchas cosas que seguramente tenemos que corregir.
En la Coalición se trabaja de una forma muy cómoda y abierta, más allá de algunas fricciones que ha habido. Errores humanos que tenemos todos, ponemos nuestra mejor intención, pero errores cometemos todos. Creo que grandes cosas, grandes errores no hemos cometido.
– Recientemente la Intendencia no dudó en cesar contratos de personas que habían ingresado justamente durante este primer año de gestión. Si el criterio de selección de su gobierno era el correcto, ¿por qué hay que echar gente a los meses de haberla contratado? ¿Fue un error de cálculo técnico o cedieron a las presiones políticas de los sectores de la coalición que después tuvieron que corregir sobre la marcha?
-Nosotros tomamos una Intendencia en la forma que venía. No nos conformaba cómo se estaba trabajando. Había amplios sectores enteros, cubiertos por mano de obra bajo la modalidad de monotributos. Eso nos enteramos en la transición. Algunos los mantuvimos de entrada porque era imposible cortar abruptamente. Nos dimos cuenta que, para mantener funcionando la Intendencia, teníamos que hacer lo mismo que se venía haciendo, y que no nos gustaba. Necesitábamos mantener la Intendencia funcionando. Tuvimos que adaptarnos a cómo se venía haciendo, con el mismo presupuesto y demás. Y en este año hemos ido evaluando las diferentes cosas que han pasado.
Llegamos a tener el presupuesto nuevo y fue un momento de corte. Ahora vamos a empezar a hacer las transformaciones que decidimos, y una pasa por hacer racionalizar los aspectos del personal. Veníamos en una situación de suma precariedad en las contrataciones de la Intendencia. El monotributo es una forma de empleo sumamente precaria. Son contratos que se van renovando, que mañana te dicen que no y se terminó.
Buscamos un sistema usado hace décadas en la administración pública; modalidades que son asociaciones civiles, fundaciones, cooperativas. Decidimos ir por ese camino que le otorga mucha más cobertura social, económica a los funcionarios. Están ingresados en un lugar en el cual van a trabajar, van a hacer contenidos, van a recibir cursos, van a tener derecho a cosas que hoy no tienen los monotributistas. Consideramos que estamos mejorando. Una precariedad que heredamos y que no tuvimos más remedio en este año que manejar. Tenemos que racionalizar los recursos humanos. Eso ha estado en nuestro discurso de siempre.
La Intendencia es una herramienta muy potente, pero es una herramienta que tiene que estar al beneficio de los ciudadanos de Salto que pagan sus impuestos. Y nuestro norte principal está en cumplir con los servicios y las mejoras de infraestructura que los ciudadanos necesitan. Y para eso vamos a hacer todo lo necesario.
– ¿Qué ventajas reales y transparentes tiene este sistema y por qué no deberíamos verlo como una vía de escape para contratar personal de forma más discrecional?
– No estamos contratando funcionarios públicos, estamos contratando servicios a través de formas institucionales que son legales que han sido ampliamente utilizadas en el país, incluso por el gobierno del Frente Amplio, y que les brindan a las personas un marco distinto al de ser funcionario público, pero muy valorado, con buenas perspectivas, con contratos más seguros.
Los contratos, cuando son en forma directa en la Intendencia, que no ingresan por concurso, tienen su término. O sea, el que está contratado como funcionario termina su contrato y no tiene ninguna seguridad de que pueda seguir siendo contratado. Nosotros estamos pasando a una contratación, a través de esta asociación civil, que tiene una finalidad, además, económico-educativa. Va a formar a las personas para que, a través del tiempo que estén trabajando ahí, puedan mejorar sus capacidades y su forma de poder insertarse luego en el mercado laboral si no tienen trabajo en la Intendencia.
– Si el diagnóstico de cómo funcionaba la Intendencia ya lo tenían claro desde la oposición, ¿qué cambió dentro de estos 365 días que los obliga a plantear una reestructura recién ahora? ¿Es una necesidad operativa real, o un tablero de ajedrez para acomodar fuerzas políticas internas?
-Nosotros tomamos una organización en funcionamiento, tú no podés partir de cero y decir, cierro todo esto y mañana cambio. Primero porque hay gente trabajando en sectores que sabe lo que hace, no podés hacer un cambio de esa forma. La única forma de cambiar estas cosas es hacerlo paulatinamente, tomando conocimiento de cómo funciona, pero manteniendo el funcionamiento y cumpliendo con los servicios que la gente necesita.
El desafío en Salto ha sido el compromiso con la gente, no aumentar impuestos y mejorar los servicios y la infraestructura. Para eso no podemos seguir haciendo las cosas de la forma que se venían haciendo. Tuvimos un año en el cual no tuvimos más remedio que navegar en esto para mantener los servicios, pero lo hemos ido aprendiendo, hemos ido mirando los diferentes sectores, de qué forma podemos hacer mejor la gestión.
Llegó el momento de empezar una reestructura, que va a llevar otro montón de análisis de cosas que pasan en la Intendencia, porque además queremos mejorar las capacidades técnicas de quienes son funcionarios permanentes, presupuestados o contratados, pero permanentes en la Intendencia.
-Usted es reconocido por su perfil analítico, mesurado y muy ligado a la exactitud de los números.Sin embargo, quienes lo conocen de cerca saben que tiene un profundo interés por la historia viva de Salto. ¿Cómo complementa esa sensibilidad por el pasado de nuestro departamento con la frialdad y firmeza que exige el día a día en la Secretaría General? ¿Ayuda a conocer la historia a no cometer los errores del pasado o proyectar al futuro?
– Tuve una profesora de historia en el liceo, Susana Rodríguez Varese, que me enseñó que es fundamental saber de dónde venimos y quiénes somos para entender hacia dónde debemos ir. Tratar de entender de dónde venimos para saber a dónde vamos y por qué tenemos que ir en determinado sentido.
Nosotros estamos en el norte. Tendremos amigos en Montevideo, nos palmean, pero somos el norte. Somos pocos, estamos lejos y no hacemos ruido. Y entonces, la metrópoli y la zona metropolitana termina comiéndose todo, incluso los recursos. Entonces, nosotros, gente del norte, tenemos que tener esa identidad bien presente, para saber que si no nos unimos y luchamos juntos por las cosas que necesita nuestra gente acá, y nos perdemos en discusiones o análisis de cosas que pasaron en el pasado, pero que no nos van a ayudar para el presente, no vamos a tener la fuerza suficiente para lograr cosas. Y ejemplos en Salto hay porque tenemos la represa, tenemos el IMAE cardiológico, tenemos la Universidad, ahora tenemos la Central Hortícola del Norte, que ha tenido que sortear tremendas presiones del centralismo para salir adelante. Y tres años que estuvo cerrado el edificio para poderlo poner en marcha.
Son cosas que los salteños tenemos que mirar y entender, que más allá de las diferencias políticas que sí existen, que son perfectamente aceptables, hay periodos en los cuales tenemos que unirnos para trabajar juntos por Salto. Hagamos de la política, con mayúsculas, una actividad que merezca ser llevada a cabo.






