Verónica Crusi: una vida entre tarot, radio y espiritualidad

Verónica Crusi comparte su historia de vida, marcada por la espiritualidad, el tarot, la radio y una búsqueda personal ligada al misterio y la transformación.

Verónica Crusi: una historia de vida marcada por la espiritualidad, el tarot y la radio

La protagonista de esta nueva entrega de Historias de Vida es Verónica Crusi, una mujer que desde muy pequeña sintió una profunda curiosidad por el mundo espiritual, los misterios, las energías y aquello que muchas veces no se ve, pero se percibe.

Madre de dos hijos, Alfonsina y Bruno, Verónica define a su familia como pequeña. También tiene una hermana y un sobrino. Pero su historia personal no puede contarse solamente desde los vínculos familiares, sino también desde un camino interior que comenzó en la niñez y que, con los años, se transformó en una forma de comunicación con los demás.

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

“Como todo camino espiritual, ocurre algo grande en la vida, alguna situación o algún momento de crisis, y eso te hace mirar un poco más hacia lo espiritual”, cuenta Verónica. Aunque reconoce que desde niña ya tenía inclinaciones por estos temas, también recuerda que su interés estaba atravesado por la ciencia, los misterios, la Atlántida, la magia y todo aquello que parecía oculto.

De niña leía revistas vinculadas a esos mundos y fue formándose de manera autodidacta. Según relata, desde temprana edad comenzó a desarrollar una sensibilidad particular, especialmente la clariaudiencia, una capacidad que ella describe como la posibilidad de percibir sonidos o mensajes que no pertenecen al mundo cotidiano.

“Desde niña escuchaba cosas que no estaban en el mundo real”, recuerda. Al principio eran zumbidos, luego sensaciones, voces internas o sonidos asociados a determinados ambientes. Sin embargo, no lo vivió con miedo. Por el contrario, buscó comprender lo que le ocurría.

Verónica nació en Montevideo. Su madre es salteña y su padre montevideano. Estudió en instituciones católicas hasta que, por circunstancias familiares, se trasladó a Salto, donde cursó quinto y sexto año en el liceo Polivalente. Aunque en aquel momento quería irse para continuar estudiando ciencias y también profundizar en el mundo espiritual, la vida la fue llevando por otros caminos.

Su padre, cuenta, fue una de las pocas personas con las que podía hablar de estos temas durante su infancia. Él alimentó su curiosidad por las estrellas, los seres extraterrestres y los misterios del universo. Su abuela materna, en tanto, también marcó su imaginario: “Era medio curandera, como todas nuestras abuelas”, dice Verónica, recordando aquellas prácticas populares como curar el empacho, que para ella también encerraban preguntas y posibles explicaciones.

Con el tiempo fue entendiendo que muchas de sus sensaciones físicas, como el vértigo o los mareos, estaban vinculadas a su sensibilidad espiritual. Para ella, el cuerpo es una especie de instrumento que permite percibir lo invisible. Un escalofrío al entrar a una habitación, un aroma particular, una sensación de calor o incomodidad pueden ser señales de algo más profundo.

“El cuerpo hace de medida ante algo invisible que no estamos viendo”, explica.

Ese camino también la llevó a la radio. Verónica sostiene que, al conocerse más a sí misma y profundizar en el mundo místico, comenzó a sentir que debía comunicar lo aprendido. Y la forma de hacerlo era a través de la voz.

Así fue como buscó un espacio en los medios de Salto. La oportunidad llegó de la mano de Pedro Peralta, quien le abrió las puertas para comenzar como columnista en un programa radial. Su primer espacio se desarrolló los domingos, dentro de un magazine llamado Hoy es Domingo, donde abordaba temas vinculados a la alquimia, la cábala, el reiki, las terapias alternativas y otros asuntos del mundo espiritual.

La respuesta del público fue creciendo. Primero con curiosidad, luego con participación activa. Hasta que un día decidió abrir el tarot en la radio. El desafío era grande: interpretar sin ver a la persona, sin tener toda la información y muchas veces con preguntas complejas. Sin embargo, la audiencia se prendió rápidamente.

“Lo que más le preocupa a la gente son tres temas fundamentales: el trabajo, la salud y el amor”, señala. Y agrega que, casi siempre, el amor ocupa un lugar central en las consultas.

Para Verónica, el tarot no es simplemente una predicción. Lo entiende como un lenguaje simbólico capaz de conectar con el inconsciente. Cada carta, dice, tiene una simbología que moviliza la imaginación y permite abrir respuestas. En ese sentido, lo asocia con la radio, el teatro y los cuentos: espacios donde la imaginación ocupa un papel fundamental.

“El símbolo del tarot conecta con el inconsciente y de alguna manera viene una respuesta al intérprete”, explica.

Con los años, su presencia en la radio fue creciendo hasta que surgió la posibilidad de tener un espacio propio. Así nació Arcana Noctis, un programa cuyo nombre resume buena parte de su búsqueda. “Arcana” remite a los misterios, mientras que “Noctis” refiere a la noche, ese momento que Verónica asocia con la calma, la introspección y la conexión con otros planos.

Actualmente transita la segunda temporada de ese espacio radial, que se emite los miércoles a las 20 horas por Emisora del Éxodo. Además, comenzó una nueva etapa vinculada al streaming, con el proyecto La Voz de Arcana, que se emite los jueves por 5 Elementos, entre las 19 y las 20 horas.

Para ella, el streaming representa otra forma de llegar a la gente, con mayor libertad y nuevas posibilidades de conexión. En todos los formatos, sin embargo, el objetivo es el mismo: ayudar a que las personas puedan reencontrarse consigo mismas.

Verónica insiste en que la espiritualidad no debe entenderse necesariamente desde una religión o desde una guía externa. Para ella, el verdadero camino es interior. “Todo está dentro de ti”, afirma. Desde su mirada, las herramientas como el tarot, la astrología, las runas o los oráculos sirven para que cada persona pueda volver a escucharse.

También habla de las crisis como parte inevitable de la vida. Sostiene que nadie está siempre al cien por ciento, aunque las redes sociales y ciertos discursos actuales insistan en esa idea. Para Verónica, las personas atraviesan ciclos, como la propia naturaleza: hay momentos de luz, de oscuridad, de movimiento y de descanso.

“Siempre va a haber pozos”, dice, al referirse a las pérdidas, los problemas laborales, la falta de dinero o las rupturas afectivas. Pero también asegura que cada ser humano tiene la fuerza necesaria para transformarse y volver a subir.

En ese punto, utiliza una imagen del tarot: la carta de La Torre. Esa figura que se derrumba representa, según explica, la caída de estructuras, los momentos de crisis y los conflictos que obligan a cambiar. Pero después de esa destrucción también llega la posibilidad de reconstruirse.

“Las crisis sirven para transformarnos”, resume.

Su historia de vida es, en definitiva, la de una mujer que se define como una eterna aprendiz. Alguien que encontró en lo espiritual, en la palabra y en la radio una forma de compartir preguntas, abrir caminos y acompañar a otros en sus propias búsquedas.

Verónica Crusi no habla desde las certezas absolutas, sino desde una experiencia personal construida con curiosidad, sensibilidad y escucha. Su camino la llevó de los misterios de la infancia a los micrófonos, del silencio a la comunicación, y de la intuición personal a un espacio donde muchas personas encuentran una voz capaz de escuchar lo que no siempre se dice.

Lee más Historias de vida

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/qmih