El hoy de Universitario: el laberinto de las ausencias, ¿y qué resistencia del plantel?

Afrontar el próximo compromiso ante Estudiantes de Tacuarembó implicará una prueba de fuego para el plantel rojo en manos de Alejandro Irigoyen. La baja de Octavio Pintos por acumulación de amarillas desarma una pieza clave en el esquema defensivo, obligando a reestructurar líneas en un momento de máxima exigencia.
A esto se le suma el costo de las sanciones: si bien a Valentín Fornaroli le restan cumplir dos partidos (tras el ya purgado), la ausencia de su desequilibrio sigue pesando, al igual que la fecha de suspensión que debió cumplir Junior Rodríguez. En el caso de Junior está para volver.
La ratificación de Alejo Musetti (foto) bajo los tres palos aporta una dosis de continuidad y respaldo en este clima de cambios obligados. Lo de Jorge Fleitas pasa por la sanción vigente.
EL NOMÁS DE ALBIN
Otro aspecto a tener en cuenta es el alejamiento definitivo de Juan Albín por el resto de la temporada. Perder la jerarquía, la pausa y la lectura de juego de un futbolista de su trayectoria obliga a Universitario a buscar caminos alternativos para la gestación de juego, un vacío que no se llena fácilmente. Albín podía hacer valer su categoría. Pero optó por otro camino. La decisión de entrenar todos los días de la semana es la respuesta lógica: ante la falta de individualidades determinantes, el funcionamiento colectivo es lo único que puede sostener el barco. Frente a Gladiador, en los dos partidos sin goles. Universitario está dos puntos por debajo de Gladiador.
EL PUNTO DE LA PARTIDA
El reconocimiento explícito desde el seno de Universitario de que el equipo «dista de una expresión próxima a la temporada pasada» es un síntoma de madurez, pero también de alerta. No se han ocultado los pensamientos adversos; el plantel y el cuerpo técnico saben que el brillo de otros tiempos hoy está opacado por la irregularidad. Irigoyen ha tenido que hablar claro, para que el mensaje llegue.
Esa reacción pendiente de la que se habla no es solo una cuestión de actitud, sino de identidad futbolística. El «Rojo» busca reencontrarse con su memoria colectiva, con ese volumen de juego que solía someter a los rivales. Admitir la brecha entre el rendimiento actual y el ideal es el primer paso para cerrarla, pero el tiempo apremia en la competencia del Interior.
¿Quién por Octavio? ¿Qué doble punta de lanza?: La matemática del grupo y el peso de la camiseta

A pesar de las turbulencias, la tabla de posiciones le da un margen de maniobra que Universitario debe hacer valer por peso propio. El futuro se amplifica en dos direcciones: en el ida y vuelta enfrenta a Ferro Carril o no. Al encontrarse segundo, un empate le será suficiente para asegurar la clasificación, un botín nada despreciable dadas las circunstancias y las bajas con las que recibe a Estudiantes.
El fútbol siempre deja una puerta abierta a la máxima recompensa. Si Gladiador tropieza y Universitario logra imponerse, el «Rojo» se trepará a la primera posición del grupo. En la recta final del último partido, las cinco variantes que manejó el DT, entre ellas, el juvenil Ramallo, campeón del Interior con la Sub 18.
Universitario se encuentra en una encrucijada donde debe competir contra el rival de turno, contra sus propias ausencias y contra el fantasma de su mejor versión pasada.
El pragmatismo y la rebeldía del grupo de cara a esta semana de trabajo diario dictarán si el equipo logra sellar el pase de fase y, fundamentalmente, iniciar el despegue futbolístico que toda su gente está esperando. Mientras surgen interrogantes: ¿quién por Octavio Pintos? ¿Quié medio campo? ¿Morales y Dos Santos, de punta otra vez los dos? ¿Musetti definitivamente para atajar? Enredo de interrogantes que no faltan.
Los pesos de la «B» no son pesos menores: Promedio de entradas y en cancha de River, el 40% de los que fueron

Solo se trata de establecer una división rápida entre la recaudación total ($193.400) y las entradas vendidas (986), nos da un valor promedio de $196 por entrada.
Más allá del domingo gris que pasó, es concreto que la «B» sostuvo la media: entre 900 y 1.100 entradas.
Desde EL PUEBLO, a este desglose hay que tenerlo en cuenta.
Club | Entradas Vendidas | Recaudación | % del Total de Asistencia |
Parque Carlos Ambrosoni: 379 | $74.800 | 38.4% |
Cancha de Gladiador: 326 | $63.900 | 33.1% |
Complejo de Universitario (U): 281 | $54.700 | 28.5% |
Para el apunte: en el Parque Carlos Ambrosoni, el aporte de casi el 40% de los espectadores.
Lo de Gladiador es un clásico: su gente es conocida por ser de las más fieles y seguidoras, sin importar si
el partido es de la A o de la B, ni lo que marque el termómetro.
En Universitario se cerró el podio, manteniendo un núcleo duro de casi 300 personas que se bancaron las inclemencias del tiempo.
La lectura dirigencial: ¡casi 1.000 valientes!

Que casi 1.000 personas hayan pagado su entrada en una tarde inhóspita es un triunfo para la Divisional B. A esos 986 pagantes hay que sumarles los menores, los jugadores, los cuerpos técnicos, los dirigentes y los periodistas. Esto significa que en los escenarios había más de 1.200 o 1.300 personas, respirando fútbol.
Para los clubes de barrio, esta recaudación total cercana a los $200.000 es oxígeno puro que necesitan para pagarle a los jueces, la seguridad y los gastos fijos de la fecha.
El salteño es futbolero de ley. Los números ratifican que el fútbol del interior, y en particular el de la Liga Salteña, no es solo un espectáculo deportivo; es un fenómeno social y cultural que resiste al invierno y al viento. La pasión, evidentemente, no sabe de pronósticos climáticos.
A la B le restan tres fechas para la conclusión de la segunda rueda y tras ello, el tiempo de los play off, entre el segundo, tercero, cuarto y quinto equipo en la tabla anual, en tanto el primero avanzará la «A». Se enfrentarán el segundo con el quinto y el tercero con el cuarto. Los ganadores con destino a una final a partido único, para determinar el segundo ascenso.






