El MSP reafirmó la política antitabaco, mantuvo la prohibición de los vapeadores y advirtió sobre su consumo entre adolescentes.

Uruguay redobla la apuesta contra el tabaquismo y refuerza la prohibición de los vapeadores
Uruguay volvió a posicionarse como una referencia internacional en la lucha contra el tabaquismo tras la decisión del Ministerio de Salud Pública (MSP) de derogar los decretos que habían flexibilizado parte de la normativa vigente sobre control del tabaco. La medida se enmarca en una estrategia que busca fortalecer una política sanitaria considerada pionera a nivel mundial y que le valió al país múltiples reconocimientos internacionales.
En mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) otorgó a Uruguay el Premio Mundial Sin Tabaco 2026, destacando su liderazgo y compromiso sostenido en la prevención del consumo de tabaco y la protección de la salud pública. El organismo resaltó especialmente el retorno a estándares regulatorios más estrictos luego de la derogación de normas que habían debilitado algunas de las medidas históricas impulsadas por el país.
Desde la ratificación del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS en 2004, Uruguay desarrolló políticas innovadoras que luego fueron tomadas como ejemplo por otros países. Entre ellas se encuentran la prohibición de fumar en espacios cerrados de uso público, la eliminación de la publicidad de productos de tabaco, el empaquetado neutro y las advertencias sanitarias gráficas en las cajillas.
UNA PROBLEMÁTICA QUE SIGUE IMPACTANDO EN LA SALUD PÚBLICA
A pesar de los avances alcanzados durante los últimos veinte años, el tabaquismo continúa siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte evitable en Uruguay.
Las autoridades sanitarias estiman que unas 18 personas fallecen cada día en el país por enfermedades vinculadas al consumo de tabaco, mientras miles más padecen afecciones respiratorias, cardiovasculares y distintos tipos de cáncer asociados al hábito de fumar. Además, si bien el porcentaje de fumadores ha disminuido de forma sostenida durante las últimas décadas, el consumo sigue representando un desafío importante para el sistema de salud.
Estudios realizados por organismos nacionales e internacionales muestran que Uruguay logró reducir significativamente la prevalencia de fumadores en comparación con los niveles registrados a comienzos de siglo. Sin embargo, especialistas advierten que la disminución se ha desacelerado en los últimos años y que existen nuevos factores que amenazan con revertir parte de los logros obtenidos.
EL CRECIMIENTO DE LOS VAPEADORES PREOCUPA A LAS AUTORIDADES
Uno de los principales focos de preocupación es el aumento del uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Aunque muchas veces son promocionados como alternativas menos perjudiciales que el cigarrillo convencional, organismos científicos y sanitarios sostienen que estos dispositivos no son inocuos y pueden generar dependencia a la nicotina, además de otros riesgos para la salud.
Datos difundidos por el MSP indican que aproximadamente un 10,3% de los adolescentes de entre 13 y 15 años utilizó vapeadores en los últimos 30 días. La cifra encendió una señal de alarma en las autoridades debido a la baja percepción de riesgo existente entre los jóvenes y a la creciente popularidad de estos productos.
Investigaciones recientes también señalan que la intención de fumar y consumir productos con nicotina aumenta entre adolescentes que conviven en hogares donde existe consumo habitual de tabaco, lo que plantea nuevos desafíos en materia de prevención.
LA PROHIBICIÓN DE LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS
Uruguay fue uno de los primeros países de América Latina en adoptar una postura restrictiva respecto a los cigarrillos electrónicos. La normativa nacional prohíbe la importación, comercialización, publicidad y promoción de estos dispositivos, basándose en el principio de protección de la salud pública y en la falta de evidencia concluyente sobre su seguridad.
Sin embargo, en los últimos años la aparición de nuevos productos de nicotina y tabaco calentado abrió un debate sobre la regulación de estas tecnologías. Diversas organizaciones médicas, académicas y científicas alertaron sobre el riesgo de flexibilizar controles que habían permitido reducir el consumo y evitar el ingreso de nuevas generaciones al tabaquismo.
UN NUEVO CAPÍTULO EN LA POLÍTICA SANITARIA URUGUAYA
La derogación de los decretos 87/021 y 282/022 representa para el actual gobierno una reafirmación del camino histórico que Uruguay ha recorrido en materia de control del tabaco.
Las nuevas autoridades sanitarias anunciaron además una serie de acciones orientadas a fortalecer la fiscalización, desarrollar campañas de sensibilización, ampliar las investigaciones sobre consumo juvenil y promover herramientas tecnológicas para ayudar a quienes desean dejar de fumar.
El objetivo, sostienen desde el MSP, es evitar retrocesos, proteger especialmente a niños y adolescentes y consolidar una política pública que ha sido reconocida en todo el mundo por priorizar la salud por encima de los intereses comerciales.
En un escenario donde los productos con nicotina continúan evolucionando y ganando espacio entre los más jóvenes, Uruguay vuelve a enfrentarse al desafío de mantener vigente una de las estrategias sanitarias más emblemáticas de su historia reciente.
Uruguay ante el espejismo del vapeo y la defensa de su historia sanitaria
El primer hallazgo de esta investigación radica en el contundente giro político impulsado por el Poder Ejecutivo. Tras años de incertidumbre regulatoria, la derogación de los decretos que flexibilizaban el control del tabaco marca un retorno a las raíces de una política que le valió a Uruguay el respeto global desde la ratificación del Convenio Marco de la OMS en 2004. La Dra. Laura Llambí, Directora General de la Salud, es categórica al señalar que normativas previas, como la habilitación de productos de tabaco calentado, representaban un «retroceso» que ponía en jaque los logros alcanzados.
La estrategia del MSP no se limita a prohibir la importación y venta de estos dispositivos, sino que plantea un cerco institucional de cinco líneas de acción. Entre ellas, destaca el refuerzo de la fiscalización, la educación sanitaria y la implementación de herramientas tecnológicas para la cesación tabáquica. El mensaje del gobierno es claro: la salud pública no se negocia. Como afirma Llambí, «la salud de la población debe estar por encima de cualquier interés comercial», apuntando directamente a las presiones económicas de una industria que busca reinventarse para sobrevivir.
El diagnóstico médico: Desmontando el mito del «vapor inofensivo»
Si la política traza la cancha, la ciencia aporta las pruebas. El discurso que promueve al vapeo como una alternativa inocua es desmentido sistemáticamente por la Sociedad Uruguaya de Neumología (SUN). La Dra. Jimena Núñez, presidenta de la institución, advierte sobre la «falsa percepción» de que los vapeadores emiten simple vapor de agua. La realidad química es mucho más sombría: los aerosoles introducen al aparato respiratorio una mezcla de nicotina, saborizantes, alcoholes, aldehídos y compuestos tóxicos. Más grave aún, se ha detectado que algunos de estos sistemas son utilizados como vehículos para el consumo de cannabis, cocaína y drogas sintéticas.
A nivel patológico, la evidencia es alarmante. Aunque faltan estudios a largo plazo —dado lo reciente del fenómeno—, la comunidad médica ya documenta daños pulmonares agudos. Cuadros severos como la neumonía eosinofílica, la neumonía lipoidea, el daño alveolar difuso y la neumonitis por hipersensibilidad están llevando a usuarios, a menudo jóvenes, a internaciones prolongadas y unidades de cuidados intensivos. La SUN es concluyente al afirmar que los Sistemas de Liberación de Nicotina Electrónicos (SLNE) carecen de seguridad y efectividad demostrada para ser recomendados como tratamiento para dejar de fumar. La neumología uruguaya establece que los mejores métodos siguen siendo el acompañamiento profesional y la terapia farmacológica.
La voz desde la trinchera: El dilema del consumidor
Para entender el fenómeno en su totalidad, el periodismo exige escuchar a quienes consumen. El testimonio anónimo de un usuario adulto, que comenzó a vapear entre 2020 y 2021, revela una paradoja difícil de ignorar en el debate público. Para este individuo, el cigarrillo electrónico cumplió exactamente la promesa que la medicina le niega: ser un puente hacia la reducción de daños. «El vapeo me permitió dejar prácticamente por completo el cigarro tradicional», confiesa, reportando una mejora sustancial en su capacidad física y la desaparición de la tos y el catarro crónico que lo aquejaban.
Sin embargo, el relato de este consumidor no es ingenuo. Invierte alrededor de mil pesos uruguayos mensuales en su hábito y reconoce abiertamente la persistencia de su adicción: «La dependencia la genera la nicotina (…) sigo teniendo dependencia». Su reclamo hacia las autoridades es matizado, pidiendo que no se «demonice» el vapeo, ya que, para perfiles como el suyo, funciona como una válvula de escape frente al letal humo del tabaco. Esta fricción entre la rigidez de la salud pública poblacional y la experiencia de reducción de daños individual representa uno de los nudos más complejos de resolver para los legisladores.
La batalla por la juventud: Marketing y nuevas alertas en el interior
Quizás el aspecto más perturbador de esta investigación es el impacto demográfico del vapeo. La industria tabacalera ha diseñado un «Caballo de Troya» perfecto para penetrar en las escuelas y liceos del país. Con diseños tecnológicos e innumerables sabores, buscan captar adolescentes e iniciarlos en la adicción a la nicotina sin que estos hayan encendido un cigarrillo en su vida. La normalización de la conducta se agrava en hogares donde ya existe el consumo de tabaco.
Desde el interior del país, las alertas suenan con igual o mayor fuerza. En Salto, el Dr. Luis Rodríguez, director departamental de Salud Pública, lanza una aseveración que no deja lugar a grises: «el uso de los vapers es igual o incluso peor que el consumo de cigarro». Rodríguez identifica una peligrosa minimización del riesgo por parte de los jóvenes, quienes asocian el dispositivo a un hábito «más moderno», ignorando que se trata de un comportamiento altamente tóxico. Para combatir esta ignorancia, el Estado está elaborando encuestas específicas dirigidas a adolescentes, buscando mapear los niveles de consumo y diseñar políticas quirúrgicas que logren «concientizar, regularizar y fiscalizar» un mercado que muchas veces opera en las sombras de las redes sociales y la venta informal.
Conclusión Investigativa
A la luz de los documentos analizados, Uruguay se encuentra en un punto de inflexión crítico. Las autoridades, respaldadas por un consenso médico abrumador, han decidido no ceder terreno ante los cigarrillos electrónicos, asumiendo una postura de tolerancia cero que busca proteger a una juventud vulnerable ante agresivas estrategias comerciales. No obstante, el desafío persiste en el plano social y cultural. Mientras existan usuarios que encuentren en el vapeo un refugio frente al tabaquismo tradicional, el Ministerio de Salud Pública deberá no solo fiscalizar y prohibir, sino redoblar sus esfuerzos para ofrecer vías de escape seguras, científicamente probadas y accesibles. La historia reciente demuestra que Uruguay sabe cómo ganarle batallas al tabaco; el reto de hoy es evitar que una nueva generación quede atrapada en el espeso y dulce vapor de la nicotina del siglo XXI.
Dra. Laura Llambí – Directora General de la Salud – MSP
“Uruguay retoma una senda histórica en la defensa de la salud pública”

La Directora General de la Salud del Ministerio de Salud Pública, Dra. Laura Llambí, explicó los alcances de la derogación de los decretos que flexibilizaban el control del tabaco y los nuevos desafíos para reducir el consumo, especialmente entre adolescentes.
Uruguay vuelve a colocarse en el centro de la discusión internacional sobre las políticas de control del tabaco. El reciente anuncio del Ministerio de Salud Pública (MSP) de derogar los decretos 87/021 y 282/022 marca un cambio de rumbo respecto a medidas adoptadas en años anteriores y busca fortalecer una política sanitaria que convirtió al país en referencia mundial.
La decisión fue presentada por la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, junto al presidente Yamandú Orsi y la directora general de la Salud, Dra. Laura Llambí, una de las principales referentes nacionales e internacionales en materia de control del tabaquismo.
En diálogo con nuestro medio, Llambí explicó las razones detrás de la medida, los riesgos que representan los nuevos productos de tabaco y nicotina, así como los desafíos que enfrenta Uruguay para proteger a las nuevas generaciones. La jerarca señaló que el objetivo es recuperar una política integral, basada en la evidencia científica y en la prevención sostenida.
“El tabaquismo continúa siendo la principal causa de muerte evitable”
La Dra. Llambí señaló que la decisión adoptada por el MSP responde a una realidad sanitaria contundente. “El tabaquismo continúa siendo la principal causa de muerte evitable en Uruguay. Cada día fallecen alrededor de 18 personas por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. Además, miles de uruguayos conviven con patologías cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer asociados a esta adicción”, explicó.
La jerarca recordó que el consumo de tabaco no solo afecta a quienes fuman, sino también a quienes están expuestos al humo de segunda mano.
“Las políticas de control del tabaco tienen un impacto directo en la reducción de enfermedades y muertes. Está ampliamente demostrado por la evidencia científica internacional que cuando se fortalecen estas medidas se salva la vida de muchas personas”, sostuvo.
Los motivos para derogar los decretos
Consultada sobre las razones que llevaron al Gobierno a derogar los decretos aprobados en 2021 y 2022, Llambí indicó que ambas normas representaban retrocesos respecto a una política pública consolidada durante décadas.
“El Decreto 87/021 habilitó la comercialización de productos de tabaco calentado y el Decreto 282/022 introdujo modificaciones que debilitaban aspectos del empaquetado neutro. Ambas decisiones fueron observadas por organismos científicos, académicos y organizaciones vinculadas a la salud pública porque podían afectar logros que Uruguay había alcanzado con mucho esfuerzo”, afirmó.
Según explicó, el país tiene compromisos asumidos a través del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud, que orientan las políticas públicas en esta materia.
“La derogación busca alinear nuevamente la normativa nacional con las mejores prácticas internacionales y con la evidencia científica disponible”, agregó.
Llambí remarcó que el control del tabaquismo exige continuidad y una mirada integral. No alcanza con regular un producto: también es necesario fiscalizar, informar y acompañar a quienes quieren abandonar el consumo.
La preocupación por los adolescentes y los vapeadores
Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades sanitarias es el aumento del consumo de dispositivos electrónicos entre adolescentes.
“Los datos muestran que cerca de un 10% de los jóvenes de entre 13 y 15 años utilizaron vapeadores durante el último mes. Es una cifra que nos preocupa porque estamos hablando de una población especialmente vulnerable”, señaló.
Llambí explicó que muchos adolescentes perciben estos productos como inocuos o significativamente menos perjudiciales que el cigarrillo tradicional.
“Existe una estrategia de marketing muy fuerte detrás de estos productos. Los sabores, los diseños atractivos y determinados mensajes generan una percepción errónea de seguridad. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que no son inocuos y que pueden generar adicción a la nicotina, además de otros efectos negativos para la salud”, advirtió.
Fiscalización, educación y prevención
La directora general de la Salud destacó que la derogación de los decretos es solo una parte del trabajo que proyecta el MSP.
“No alcanza con modificar normas. Tenemos que fortalecer la fiscalización, mejorar la educación sanitaria y generar conciencia en toda la población sobre los riesgos asociados al consumo de tabaco y nicotina”, indicó.
En ese sentido, destacó las cinco líneas de acción anunciadas por la cartera, que incluyen una mayor vigilancia del cumplimiento de la normativa, el fortalecimiento de las comisiones asesoras, campañas de sensibilización dirigidas a distintos públicos, la realización de estudios específicos sobre consumo juvenil y la implementación de nuevas herramientas tecnológicas para apoyar a quienes desean abandonar el hábito de fumar.
“Queremos que las personas tengan más apoyo para dejar de fumar y que las nuevas generaciones ni siquiera comiencen a consumir estos productos”, afirmó.
La directora insistió en que la prevención debe llegar a los hogares, los centros educativos y los espacios comunitarios, con mensajes claros sobre los riesgos reales de la nicotina y de los nuevos dispositivos.
“La salud debe estar por encima de cualquier interés económico”
Para Llambí, la experiencia uruguaya demuestra que es posible enfrentar presiones económicas cuando está en juego la salud pública.
“Uruguay fue reconocido internacionalmente por haber defendido con firmeza sus políticas de control del tabaco. Esa experiencia nos enseñó que la salud de la población debe estar por encima de cualquier interés comercial”, expresó.
Finalmente, la jerarca sostuvo que el país tiene ahora la oportunidad de profundizar un camino iniciado hace más de dos décadas.
“Estamos retomando una senda histórica que permitió proteger a miles de uruguayos. El desafío es seguir avanzando, especialmente en la prevención del consumo entre niños y adolescentes, porque allí se juega buena parte del futuro de la salud pública del país”, concluyó.
Dra. Jimena Núñez – Sociedad Uruguaya de Neumología
“Los cigarrillos electrónicos generan daño respiratorio y no deben recomendarse como alternativa segura”

La presidenta de la Sociedad Uruguaya de Neumología, Dra. Jimena Núñez, alertó sobre el crecimiento del vapeo, especialmente entre jóvenes, y advirtió que ya existen evidencias de lesiones pulmonares asociadas a estos dispositivos
El aumento sostenido del uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores continúa generando preocupación en el ámbito médico. Aunque muchas veces son presentados como una alternativa menos dañina al cigarrillo tradicional o incluso como una herramienta para abandonar el tabaquismo, los especialistas advierten que la evidencia científica disponible muestra riesgos concretos para la salud respiratoria.
Núñez, respaldó el posicionamiento institucional emitido por la organización, en el que se alerta sobre los efectos de los Sistemas de Liberación de Nicotina Electrónicos (SLNE) y se desaconseja su utilización.
Según explicó la especialista, el crecimiento de estos dispositivos en Uruguay y en el mundo obliga a reforzar la información pública sobre los riesgos asociados a su consumo, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Sustancias tóxicas y nuevas formas de adicción
La Dra. Núñez señaló que uno de los principales problemas radica en la falsa percepción de que los vapeadores solamente producen vapor de agua.
“El consumo de nicotina y otros productos mediante sistemas electrónicos viene creciendo de forma sostenida y existen argumentos contrapuestos sobre su uso, pero la evidencia científica permite identificar riesgos importantes”, sostiene el documento de la SUN.
Los neumólogos explican que los aerosoles generados por estos dispositivos contienen sustancias químicas potencialmente tóxicas. Los sistemas electrónicos permiten inhalar nicotina sola o mezclada con saborizantes, alcoholes, aldehídos y múltiples compuestos que ingresan directamente al aparato respiratorio.
Además, algunos dispositivos son utilizados para consumir cannabis, cocaína, drogas sintéticas y otras sustancias.
Para la Sociedad Uruguaya de Neumología, estos sistemas no solamente facilitan la inhalación de elementos potencialmente nocivos, sino que también generan nuevos consumidores dependientes de la nicotina.
Lesiones pulmonares cada vez más frecuentes
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la creciente aparición de enfermedades respiratorias vinculadas al vapeo.
La Dra. Jimena Núñez explicó que, si bien todavía no existen estudios que permitan conocer las consecuencias luego de varias décadas de uso, ya se observan daños pulmonares relevantes en distintos países. “La duda parecería ser la intensidad del daño, pero no la presencia del daño respiratorio”, remarcan desde la sociedad científica.
Los especialistas señalan que la injuria pulmonar asociada a los cigarrillos electrónicos viene siendo reportada de forma creciente en la literatura médica internacional.
Entre las patologías descritas se encuentran neumonía eosinofílica, neumonía organizada, neumonía lipoidea, daño alveolar difuso y neumonitis por hipersensibilidad.
Estos cuadros pueden derivar en dificultades respiratorias severas, internaciones prolongadas e incluso requerir tratamiento en unidades de cuidados intensivos.
No han demostrado ayudar a dejar de fumar
Otro de los argumentos que suele utilizarse para promover los vapeadores es que ayudarían a abandonar el cigarrillo convencional.
Sin embargo, la Sociedad Uruguaya de Neumología sostiene que hasta el momento los Sistemas de Liberación de Nicotina Electrónicos no han demostrado efectividad ni seguridad suficientes para ser recomendados como herramienta de cesación tabáquica.
La Dra. Núñez recordó que Uruguay ha sido reconocido internacionalmente por sus políticas de control del tabaco y por la reducción sostenida del número de fumadores en las últimas décadas.
“El descenso del consumo de tabaco debido a las políticas públicas ha sido uno de los mayores éxitos de la salud pública”, destaca el documento institucional.
Los especialistas afirman que los mejores resultados continúan observándose mediante tratamientos psicológicos, acompañamiento profesional y terapias farmacológicas específicamente diseñadas para combatir la adicción al tabaco.
La preocupación por los adolescentes
La presidenta de la SUN también manifestó preocupación por la estrategia comercial que rodea a estos dispositivos.
Los neumólogos entienden que muchos adolescentes comienzan a consumir vapeadores atraídos por los diseños tecnológicos, los colores llamativos y la amplia variedad de sabores disponibles.
Según advierten, detrás de muchos de estos productos existen intereses comerciales vinculados históricamente a la industria tabacalera.
“La industria intenta captar adolescentes para iniciarlos en la adicción a la nicotina”, sostienen.
Para los especialistas, este fenómeno representa un desafío sanitario importante, ya que muchos jóvenes comienzan utilizando vapeadores sin haber fumado previamente cigarrillos tradicionales.
Un mensaje claro desde la neumología
Como conclusión, la Dra. Jimena Núñez y la Sociedad Uruguaya de Neumología consideran que los profesionales de la salud no deberían recomendar el uso de cigarrillos electrónicos como alternativa al tabaquismo ni como método para dejar de fumar.
Asimismo, entienden que es necesario fortalecer las campañas de prevención y educación para informar a la población sobre los riesgos asociados a estos dispositivos.
“El objetivo es evitar que nuevas generaciones desarrollen dependencia a la nicotina bajo la falsa idea de que los vapeadores son inocuos o seguros”, concluyen los especialistas.
En un contexto donde el consumo de estos productos continúa creciendo, la neumología uruguaya busca instalar una advertencia clara: aunque todavía falten estudios de largo plazo, el daño respiratorio ya está siendo observado y documentado por la comunidad científica internacional.
Director departamental de Salud Pública, el Dr. Luis Rodríguez
Vapers bajo la lupa: Salud Pública refuerza controles y advierte sobre sus riesgos

Vapers en Uruguay: MSP alerta sobre riesgos y refuerza regulación
El director departamental de Salud Pública en Salto, Dr. Luis Rodríguez, advirtió sobre el impacto del vapeo y señaló que Uruguay avanza hacia mayores controles y campañas de prevención.
El Ministerio de Salud Pública intensifica las medidas contra el uso de vapers y advierte que sus efectos pueden ser iguales o incluso peores que los del cigarrillo tradicional. Las autoridades sanitarias insisten en que estos dispositivos no deben ser presentados como una alternativa inocua y consideran necesario reforzar la información disponible para la población, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
El crecimiento del vapeo preocupa a las autoridades sanitarias
El uso de cigarrillos electrónicos y dispositivos de vapeo continúa creciendo, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Frente a esta realidad, el Ministerio de Salud Pública (MSP) refuerza las campañas de concientización y las medidas regulatorias para desalentar su consumo en Uruguay.
En Salto, el director departamental de Salud Pública, Dr. Luis Rodríguez, explicó que la decisión de endurecer los controles responde a la evidencia científica acumulada en los últimos años sobre los efectos nocivos del vapeo.
“De acuerdo a la evidencia científica, el uso de los vapers es igual o incluso peor que el consumo de cigarro”, sostuvo Rodríguez al referirse a los motivos que impulsan las nuevas acciones sanitarias.
El jerarca explicó que existe una percepción equivocada instalada en parte de la sociedad respecto a que los dispositivos electrónicos tendrían un impacto menor en la salud. Sin embargo, afirmó que diversos estudios internacionales han demostrado que los vapers contienen sustancias tóxicas perjudiciales para el organismo.
Un hábito cada vez más frecuente entre adolescentes
Uno de los principales focos de preocupación para las autoridades sanitarias es el uso indiscriminado de vapers en edades tempranas. Según Rodríguez, el fenómeno se ha expandido tanto entre adolescentes como en adultos jóvenes, favorecido por la accesibilidad y la fuerte presencia comercial de estos productos.
“Hay una minimización del riesgo pensando que el vaper no es perjudicial para la salud, cuando en realidad sí lo es. Es un hábito tóxico”, remarcó.
El director departamental señaló que la población juvenil suele asociar estos dispositivos con una alternativa “más moderna” o “menos dañina” que el cigarrillo tradicional, lo que genera una falsa sensación de seguridad.
En ese sentido, Rodríguez consideró fundamental reforzar la prevención y la educación sanitaria desde edades tempranas, con campañas orientadas especialmente a estudiantes y familias.
Riesgos respiratorios y enfermedades asociadas
Consultado sobre los principales daños que puede provocar el vapeo, Rodríguez indicó que las preocupaciones actuales se centran en enfermedades respiratorias, inflamaciones pulmonares y distintos tipos de cáncer.
Entre las patologías vinculadas al consumo de cigarrillos electrónicos mencionó la neumonitis, infecciones respiratorias agudas y posibles afectaciones al sistema inmunológico.
“Más allá de las discusiones sobre si iguala o supera en nocividad al cigarrillo común, el vapeo es un factor de riesgo para numerosas enfermedades”, expresó.
Además de las enfermedades pulmonares, desde el MSP también se observa con atención la incidencia de problemas cardiovasculares relacionados con el consumo sostenido de nicotina y otras sustancias químicas presentes en los líquidos utilizados en estos dispositivos.
Rodríguez remarcó que el hecho de que algunos productos no generen humo del mismo modo que un cigarrillo tradicional no significa que sean inocuos. El aerosol inhalado puede contener compuestos perjudiciales y su consumo reiterado expone al organismo a sustancias capaces de generar daños a mediano y largo plazo.
Vigilancia y encuestas para medir el fenómeno
Como parte de la estrategia sanitaria, el Ministerio de Salud Pública trabaja actualmente en mecanismos de monitoreo y vigilancia sobre el uso de vapers en Uruguay.
Rodríguez adelantó que se encuentra en elaboración una encuesta específica orientada a adolescentes, con el objetivo de conocer los niveles de consumo y los hábitos asociados al vapeo en la población joven.
La información recabada permitirá diseñar políticas públicas más precisas y campañas de prevención adaptadas a las nuevas modalidades de consumo. También facilitará la identificación de los grupos más expuestos y de los ámbitos donde resulta necesario reforzar los mensajes preventivos.
“El Estado enfrenta el desafío de concientizar, regularizar y fiscalizar”, afirmó el jerarca.
El director comparó además la problemática del vapeo con otras prácticas de consumo que afectan especialmente a los jóvenes, como ocurre con las llamadas bebidas energizantes o estimulantes.
Uruguay avanza hacia mayores controles
Rodríguez destacó que varios países ya comenzaron a endurecer sus normativas respecto a la comercialización y el uso de cigarrillos electrónicos, y señaló que Uruguay transita el mismo camino.
Las autoridades sanitarias consideran que el objetivo principal de estas regulaciones es proteger la salud pública y mejorar la calidad de vida de la población.
“Siempre estamos basados en la prevención”, expresó.
El jerarca subrayó que las acciones deben abarcar distintos frentes: la regulación de la venta, la fiscalización, la comunicación pública y la educación sanitaria. La respuesta no puede limitarse a una única medida, porque se trata de un fenómeno de consumo que se transforma con rapidez y que encuentra nuevas formas de difusión entre los más jóvenes.
En el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo, el MSP busca fortalecer el mensaje sobre los riesgos del tabaquismo tradicional y también del vapeo, fenómeno que en los últimos años ganó terreno principalmente entre adolescentes.
Desde Salud Pública reiteran que el desafío no solamente pasa por controlar la venta y el acceso a estos productos, sino también por desmontar la idea de que se trata de una práctica inofensiva.
Mientras el debate continúa creciendo a nivel internacional, Uruguay refuerza su postura preventiva con la intención de evitar que una nueva generación naturalice hábitos que comprometen seriamente la salud.
Entrevista anónima
“Vapear me ayudó a dejar el cigarro, pero sé que no es inocuo”

Consumo de vapers: la voz anónima de un usuario
Un consumidor habitual de cigarrillos electrónicos cuenta cómo comenzó a vapear, qué diferencias encuentra con el tabaco tradicional y qué piensa sobre las restricciones sanitarias.
Un usuario de vapers relata su experiencia personal con estos dispositivos, el vínculo con la nicotina y las razones que lo llevaron a dejar el cigarro convencional.
Una alternativa al cigarro tradicional
Por motivos de privacidad, la identidad del entrevistado permanecerá en reserva. El objetivo de esta entrevista es conocer desde adentro cómo viven los usuarios de cigarrillos electrónicos o vapers el consumo cotidiano de estos dispositivos, en medio de un debate creciente sobre regulación, salud pública y adicción.
¿Cuándo y por qué comenzaste a usar cigarrillos electrónicos o vapers?
Comencé aproximadamente entre 2020 y 2021. En ese momento fumaba bastante cigarrillo tradicional y sentía que necesitaba encontrar una alternativa menos dañina. Más que nada lo hice para intentar reducir el impacto que el tabaco estaba teniendo en mi salud y en mi rutina diaria.
¿Creías que el vapeo era menos perjudicial que fumar tabaco?
Sí, totalmente. Esa fue una de las principales razones por las que empecé. Tenía la idea de que el vapeo podía ser una transición para dejar el cigarro convencional y, en cierta forma, lo fue.
¿Qué fue lo que más te atrajo de estos dispositivos?
Al principio, la similitud con el acto de fumar. El hecho de inhalar, exhalar humo o vapor y mantener cierta rutina parecida al cigarro. También que contienen nicotina, porque uno ya tiene esa dependencia incorporada.
¿Cómo era tu relación con el cigarro antes de vapear y cómo es ahora?
La diferencia es grande. El vapeo me permitió dejar prácticamente por completo el cigarro tradicional. Antes me cansaba mucho más, tenía tos frecuente y sentía el impacto físico. Ahora puedo hacer actividad física sin mayores problemas y no siento esa pesadez constante que tenía cuando fumaba tabaco.
¿Sentís que el vapeo genera adicción?
Sí, claro. Aunque muchas veces se hable solo del dispositivo, la realidad es que la dependencia la genera la nicotina. Si una persona ya fumaba, esa dependencia ya existe. Y si alguien nunca fumó y empieza a vapear, también puede generar una adicción por la presencia de nicotina.
¿Qué diferencias encontrás entre el vapeo y el tabaco tradicional?
En mi experiencia hay varias diferencias físicas importantes. Con el cigarro tenía tos, catarro, cansancio y dificultad respiratoria. Además estaba el olor constante en la ropa y en los ambientes. Con el vapeo todo eso disminuyó muchísimo o desapareció.
¿Notaste cambios en tu salud desde que comenzaste a vapear?
Sí, principalmente en la capacidad física. Mejoré bastante en resistencia y desaparecieron la tos y el catarro que tenía cuando fumaba cigarrillos comunes.
Evolución de los dispositivos y costos
¿Hay diferencias entre los dispositivos de antes y los actuales?
Sí, muchísimas. Los primeros modelos requerían cambiar filtros y resistencias seguido, además de que eran bastante caros y complicados de mantener. Los actuales son mucho más compactos, prácticos y tienen una batería que dura bastante más.
¿Cuánto dinero destinás al vapeo mensualmente?
Aproximadamente mil pesos por mes, dependiendo del consumo y del tipo de dispositivo o líquido que uses.
Restricciones y debate sanitario
¿Qué opinión tenés sobre las restricciones impulsadas por el Ministerio de Salud Pública respecto a los vapers?
Entiendo que haya preocupación por la salud, sobre todo en jóvenes, pero creo que muchas veces se demoniza el vapeo sin considerar que para algunas personas puede funcionar como alternativa para dejar de fumar tabaco tradicional. Pienso que debería abordarse de una forma más equilibrada sin demonizarlo.
¿Llegaste al vapeo por curiosidad, presión social o para dejar de fumar?
En mi caso fue claramente para dejar el cigarro tradicional. Nunca fue algo social ni una moda.
Mirando hacia el futuro
¿Cómo te imaginás dentro de algunos años respecto a este hábito?
Me imagino dejándolo por completo. Todavía no lo hice porque, siendo sincero, sigo teniendo dependencia a la nicotina. Pero también soy consciente de que, aunque probablemente sea menos dañino que fumar tabaco, sigue teniendo efectos negativos a largo plazo.
La discusión sobre los cigarrillos electrónicos continúa abierta. Mientras organismos de salud alertan sobre riesgos y adicciones, algunos usuarios sostienen que el vapeo les permitió alejarse del tabaco tradicional. Entre prohibiciones, controles y debates científicos, las experiencias personales siguen siendo parte fundamental de una conversación que atraviesa salud, consumo y hábitos sociales.
Vapeo: riesgos para la salud y el ambiente
Los Sistemas Electrónicos de Suministro de Nicotina (ENDS), conocidos popularmente como vapers o cigarrillos electrónicos, ocupan un lugar creciente en la agenda sanitaria global. Estos dispositivos administran nicotina sin combustión, pero esa diferencia no significa que sean inocuos.
Mientras el cigarrillo convencional quema materia orgánica y libera miles de sustancias, entre ellas alquitrán y monóxido de carbono, los vapers calientan un líquido para generar un aerosol. No se trata de “vapor de agua”, como suele afirmarse, sino de una mezcla de partículas ultrafinas y compuestos químicos derivados del calentamiento.
Existen cigarrillos electrónicos básicos, sistemas de tanque, equipos rellenables de alta potencia y dispositivos desechables o compactos. Algunos utilizan sales de nicotina, que facilitan una absorción más rápida y menos irritante.
Nicotina, metales y compuestos tóxicos
El calentamiento de los líquidos puede generar sustancias que no estaban presentes originalmente. Entre los componentes más relevantes se encuentran la nicotina, el propilenglicol, la glicerina vegetal, nitrosaminas, metales pesados y carbonilos.
La nicotina mantiene la dependencia y afecta el sistema de recompensa cerebral. Los humectantes pueden ser seguros para otros usos, pero su inhalación después del calentamiento plantea riesgos específicos. También se han detectado compuestos como formaldehído, acroleína y diacetilo, vinculados a irritación respiratoria y daños pulmonares.
Los filamentos metálicos pueden liberar plomo, níquel y cromo. La inhalación sostenida de estos elementos representa un riesgo adicional para la salud cardiovascular, renal y neurológica.
El problema del uso dual
Una parte del debate internacional gira en torno a la reducción de daños. El vapeo puede presentar un riesgo menor que el cigarrillo tradicional cuando sustituye completamente al tabaco combustible. Sin embargo, ese beneficio potencial disminuye o desaparece cuando ambas prácticas se mantienen al mismo tiempo.
El llamado “uso dual” expone al consumidor a dos perfiles toxicológicos distintos: el humo del cigarrillo y el aerosol del dispositivo electrónico. Por eso, las advertencias sanitarias insisten en que “menos dañino” no debe interpretarse como sinónimo de “seguro”.
La Organización Mundial de la Salud advierte que los cigarrillos electrónicos no son inocuos y que no deberían ser utilizados por personas que no fuman. El objetivo sanitario continúa siendo abandonar por completo el consumo de tabaco y nicotina.
Efectos en el sistema respiratorio y cardiovascular
Las partículas ultrafinas pueden penetrar en los alvéolos pulmonares y alcanzar el torrente sanguíneo. Esa exposición favorece respuestas inflamatorias y puede afectar distintos sistemas del organismo.
En el sistema respiratorio, el aerosol altera mecanismos de defensa pulmonar, reduce la movilidad ciliar y puede agravar enfermedades preexistentes, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. También se ha relacionado con inflamación pulmonar, irritación respiratoria y mayor susceptibilidad frente a infecciones.
En el sistema cardiovascular, la nicotina aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial. La exposición sostenida a metales y compuestos químicos puede contribuir al deterioro vascular y elevar el riesgo de eventos cardiovasculares.
Adolescentes: una población especialmente vulnerable
El consumo entre adolescentes representa una de las principales preocupaciones para la salud pública. Los sabores atractivos, los diseños modernos y la facilidad de uso favorecen la percepción de que se trata de una práctica menos perjudicial que fumar.
Sin embargo, la nicotina puede afectar el cerebro en desarrollo, especialmente durante la adolescencia y la juventud.
El consumo temprano también puede consolidar una dependencia difícil de abandonar. En algunos casos, el vapeo funciona como puerta de entrada a otras formas de consumo de nicotina.
Embarazo y riesgos para el desarrollo fetal
El uso de dispositivos electrónicos durante el embarazo tampoco está libre de riesgos. La nicotina atraviesa la placenta y puede afectar el desarrollo pulmonar y neurológico del feto.
La exposición durante la gestación se vincula con una mayor probabilidad de parto prematuro y bajo peso al nacer.
El impacto ambiental de los dispositivos desechables
El crecimiento de los vapers desechables también genera un problema ambiental. Estos productos combinan plástico, baterías de litio, circuitos electrónicos y restos de nicotina, lo que dificulta su reciclaje y los convierte en residuos potencialmente peligrosos.
Cuando se desechan de manera incorrecta, los componentes pueden liberar metales y sustancias químicas hacia el suelo y el agua. La acumulación de residuos electrónicos incrementa el riesgo de contaminación y desafía a los sistemas de gestión ambiental.
La presencia de metales pesados y baterías en vertederos agrava el impacto de estos productos de rápida rotación comercial.
Prevención, regulación y educación sanitaria
La evidencia disponible muestra que el vapeo no debe ser considerado una práctica inocua. Aunque puede ocupar un lugar limitado dentro de estrategias de reducción de daños para fumadores adultos, su uso exige controles estrictos y seguimiento sanitario.
Las políticas públicas deben priorizar la prevención, especialmente entre adolescentes y personas que nunca fumaron. La regulación de la publicidad, la venta, los saborizantes y los dispositivos desechables aparece como uno de los principales desafíos.
La estrategia más segura continúa siendo evitar por completo el consumo de tabaco y nicotina. La discusión ya no se limita al cigarrillo tradicional: también abarca los nuevos productos, su impacto en la salud y las consecuencias ambientales de su expansión.






