Uruguay pierde a la productora Agustina Chiarino

(1977-2026)

            Reconocer actores en una película o a la directora o director siempre ha sido más fácil que reconocer a quién de verdad ha sacado adelante el proyecto: el productor. Incluso si tuviéramos la oportunidad de ver su fotografía, lo más seguro es que no podamos reconocerlo. Normalmente su nombre aparece debajo de la frase “productor ejecutivo” o después de la palabra “productor”. Pero ¿qué hace un productor ejecutivo? Es un ser humano especial que se echa al hombro la responsabilidad de hacer una película hasta conseguir mostrarla en una pantalla. Un proceso que le puede llevar años.

            Ser productor tiene su lado ingrato. Es el que da la cara y pone su nombre y firma frente a las convocatorias de fondos, patrocinadores y posibles financistas del proyecto. Debe saber convencer, negociar y vender. Ser productor es un trabajo bestial que insumirá mucho tiempo de tu vida por cada proyecto que decidas hacer. Es posible que no veas un peso durante el proceso de levantar una película, por eso más vale que tengas otros ingresos o en su defecto, proyectos avanzados. Cuando finalmente se estrena la película, el productor asume un perfil bajo para darle protagonismo al elenco y al equipo creativo. Ellos serán la cara visible del proyecto aunque sea el productor quien lo haya hecho posible. También hay una idea extendida de que los productores ganan mucha plata haciendo una película. No es verdad, ganan en proporción de lo que ellos mismos han ayudado a conseguir. En muchos casos, el caché de un productor ejecutivo está por debajo del que obtienen los actores o directores. 

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            Ser productor no es changa y requiere habilidades que no todos están dispuestos a desarrollar o no les interesa hacerlo. En Uruguay hasta hace unos días tuvimos el privilegio de contar con una de las mejores productoras, no solo del Uruguay sino de la región entera. Hablo de Agustina Chiarino, que no sólo hizo películas sino que consiguió internacionalizar el cine uruguayo y contribuir a su despegue en un momento histórico en donde la industria nacional, recién discutía como sería su despertar institucional. Agustina Chiarino además de ser productora, era co-productora, mentora y era reconocida como una líder en la industria.

            Decir que Agustina Chiarino fue una pionera suena a tópico pero su contribución fue esencial para desarrollar un ecosistema en el que el cine uruguayo creció, se fortaleció y salió al mundo a mostrarse. Estuvo detrás de películas fundamentales del cine nacional, algunas ligadas a Salto, como “Tanta Agua” (2013) filmada en Termas del Arapey, “Bosco” (2021) de nuestra querida salteña Alicia Cano. También obtuvo éxitos internacionales con la colombiana “Monos” (2019) y dos películas paraguayas destacadas: “Las herederas” y “Narciso” dirigidas por Marcelo Martinessi. El último de sus trabajos aún puede verse en cartelera: “Mamá esta acá” (2026).

            El jueves pasado recibimos la noticia de su muerte y me sumó a los que todavía no lo podemos creer. Nunca trabajé con ella pero la conocí en el 2011, en lo que fueron las oficinas de Control Z, la productora en la que Agustina estaba asociada con Fernando Epstein. Ahí presencié de su capacidad de trabajo. No soltaba el teléfono resolviendo mil cosas de la película “3” de Pablo Stoll (2012). Años después en 2017, coincidimos en Puentes Uruguay, una instancia fundamental para la capacitación y formación de una nueva generación de productores uruguayos. La última vez que la saludé fue en 2024, la encontré supervisando el buen curso del Ventana Sur Montevideo, en donde su asesoría resultó estratégica para hacerlo posible.

            Agustina Chiarino era  atenta y generosa. Alguna vez me pregunté cómo hacía con su rol de madre de tres niñas mientras estaba a cargo de proyectos pesados que le demandaban atención y viajes frecuentes. Tenía una facilidad para hacerse querer y desde hace tiempo, era una referencia obligada cuando se hablaba de cine uruguayo y de coproducciones internacionales. Su contribución al cine es enorme y deberá pasar tiempo para aquilatar su legado. No quiero caer en sentimentalismos diciendo que la vamos a extrañar pero sí debo decir que su partida, le ha hecho un enorme boquete al cine uruguayo.

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