Nos llega la información en Uruguay de la aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur marca un punto de inflexión para nuestra región y, en particular, para Uruguay. Tras años de negociaciones complejas, el entendimiento político alcanzado y la firma que encabezará Ursula von der Leyen en Asunción abren un escenario de oportunidades concretas para un país pequeño, abierto al mundo y con clara vocación exportadora, y el desafío desde Salto que deberemos buscar mejorar desde la producción para participar activamente.
Para Uruguay, el principal resultado es la ampliación real y estable del acceso a un mercado de casi 700 millones de consumidores. Esto no es una consigna: implica mejores condiciones para colocar nuestros productos agroindustriales, alimentos con valor agregado, bienes industriales y servicios, reduciendo aranceles y dando previsibilidad a largo plazo. En un mundo cada vez más fragmentado, contar con reglas claras y socios confiables es un activo estratégico y que debemos estar a la altura de los acontecimientos para poder desarrollarnos en el Norte.
El acuerdo también fortalece la inserción internacional del país. Uruguay gana escala negociadora dentro del Mercosur, mejora su atractivo para la inversión extranjera y consolida su imagen de proveedor serio, sustentable y respetuoso del Estado de Derecho. Para nuestras pymes exportadoras, puede significar nuevos nichos, transferencia tecnológica y estándares que empujan a competir mejor y es el momento que se instalen nuevas empresas con estos objetivos.
No es menor el impacto geopolítico: mientras otros se repliegan, Mercosur y la UE apuestan por el comercio, la cooperación y el multilateralismo. Para Uruguay, esto reafirma una convicción histórica: abrirse al mundo con inteligencia, defendiendo intereses nacionales y generando empleo de calidad que no quede únicamente en el sur sino que podamos beneficiarnos en el Norte.
El desafío ahora es interno, dónde el gobierno de Salto jugará un rol fundamental en el apoyo a estos productores y pymes. Implementar el acuerdo, acompañar a los sectores que deban adaptarse y aprovechar al máximo las oportunidades exige políticas públicas activas, diálogo social y una estrategia país. El acuerdo Mercosur–UE no es un fin en sí mismo; es una herramienta. Bien utilizada, puede traducirse en crecimiento, desarrollo y más oportunidades para los uruguayos y que implique un avance para quienes vivimos en el Norte, en especial en Salto.




