Columnas De Opinión
Gustavo Boksar Cámpora
Gustavo Boksar Cámporahttps://elpueblodigital.uy
Director de la 3ra época de Diario EL PUEBLO, responsable de desarrollo informático en el Instituto Nacional de Donación y Trasplantes de Células, Tejidos y Órganos de Uruguay. Profesional independiente en el área de las tecnologías de la Información y especialización en servicios web con seguridad avanzada para documentación electrónica.

Una semana para proyectar Salto

La discusión sobre el desarrollo cultural, turístico y económico de las ciudades del interior suele quedar atrapada en diagnósticos repetidos: falta de propuestas, escasa inversión, débil articulación entre lo público y lo privado. Sin embargo, existen ejemplos concretos que desmienten esa narrativa. La Semana de la Cerveza de Paysandú es, desde hace años, una demostración de que una fiesta local puede convertirse en una herramienta estratégica de desarrollo cuando está bien pensada, sostenida en el tiempo y anclada en una identidad clara.

Lo relevante no es únicamente la magnitud del evento ni la convocatoria que logra cada año en Paysandú. Lo verdaderamente importante es lo que ocurre alrededor: durante una semana, la ciudad deja de ser solo un punto en el mapa para convertirse en destino. Se activa una dinámica distinta, donde cultura, turismo, gastronomía y producción conviven bajo una misma narrativa. Esa concentración no es casual; es el resultado de entender que una fiesta es una plataforma.

Desde esa lógica, resulta inevitable mirar hacia Salto y plantear una pregunta necesaria: ¿por qué una ciudad con tantas condiciones favorables no cuenta hoy con un evento de escala equivalente?

Porque el punto de partida es claro: Salto no tiene un problema de carencias. No faltan espacios ni propuestas. Sobran plazas, locaciones e iniciativas. Lo que falta es articulación, relato y concentración en el tiempo. Falta un eje que integre lo que hoy está disperso.

En ese sentido, pocas ciudades tienen identidades tan definidas como Salto. Por un lado, el agua termal, que la posiciona como destino de bienestar. Por otro, el citrus, parte central de su matriz productiva y cultural. No son construcciones artificiales: son rasgos profundamente arraigados.

La creación de una “Semana Termas & Citrus” aparece así como una necesidad impostergable. No se trata de sumar eventos, sino de ordenar, amplificar y dar sentido. De generar una instancia en la que la ciudad se piense y se proyecte de forma integrada.

Aquí la duración de una semana es clave. No es un capricho, es estrategia. Un fin de semana impacta, pero limita. Una semana permite rotación de públicos, diversidad de propuestas y mayor volumen económico. Permite programar de forma escalonada: ferias, espectáculos, gastronomía, actividades deportivas y experiencias termales sin superponerse.

Además, genera flujo sostenido y beneficia a toda la cadena: hoteles, comercios, servicios. Y, sobre todo, construye hábito. Se agenda, se espera, se repite.

Es importante insistir: no se trata de inventar desde cero. Salto ya tiene productores, infraestructura, artistas y espacios. Falta una narrativa común y un calendario que concentre.

La discusión sobre si debe ser gratis o pago es válida, pero secundaria. Primero hay que construir el evento y darle continuidad.

La experiencia de la Semana de la Cerveza de Paysandú lo demuestra: no nació consolidada, creció con el tiempo y hoy posiciona a la ciudad.

Salto puede hacer lo mismo —y mejor— si capitaliza sus fortalezas. No se trata de copiar, sino de adaptar.

Hace falta decisión y visión de largo plazo. Entender que no es un gasto, sino una inversión.

No es falta de ideas. Es dar el paso.

Una semana. Siete días que integren, convoquen y proyecten.

Termas & Citrus

El momento es ahora.

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