Desde 2021, Un Tal Club reúne en Salto a lectores de distintas edades para compartir libros, ideas y experiencias en torno a la literatura.

Leer como acto de resistencia: el club que desafía la velocidad de nuestro tiempo
Un Tal Club: el espacio que impulsa la lectura y el encuentro en Salto
Desde 2021, Un Tal Club reúne a lectores de distintas edades para compartir libros, ideas y experiencias en torno a la literatura uruguaya.
En tiempos marcados por la inmediatez, un grupo de lectores apuesta al encuentro, la reflexión y el disfrute de los libros como una forma de resistencia cultural.
Un refugio para los lectores
En una sociedad dominada por las pantallas, las notificaciones y el ritmo acelerado de la vida cotidiana, detenerse a leer un libro parece convertirse en un gesto cada vez más excepcional. Sin embargo, en Salto existe un espacio que demuestra que la lectura sigue convocando, emocionando y construyendo comunidad.
Se trata de Un Tal Club, un club de lectura coordinado por la profesora y gestora cultural Daniela Sosa Flores, que funciona en el Espacio Cultural Eduardo Piñeyro y que desde hace casi cinco años reúne a lectores en torno a la literatura, el intercambio de ideas y el placer de leer.
En diálogo con EL PUEBLO, Sosa Flores compartió la historia, los desafíos y la filosofía que sostienen este proyecto cultural.
“Crear los espacios que queremos habitar”
-¿Cómo surgió la idea de crear un club de lectura?
“La idea del club de lectura surge de un sueño muy personal y muy profundo que es el de crear los espacios que queremos habitar. Es una frase que repito mucho y sobre la cual trabajo permanentemente. Quería generar un espacio de encuentro entre lectores, alrededor del libro y del disfrute de la lectura. Esa fue la chispa que encendió las ganas de crear el club”.
La iniciativa encontró rápidamente eco en personas que compartían la misma pasión por los libros y que buscaban un lugar donde intercambiar experiencias de lectura.
-¿Desde cuándo funciona y cómo ha evolucionado?
“El club funciona de manera ininterrumpida desde el 25 de setiembre de 2021. Nos reunimos una vez por mes, el último sábado, en el Espacio Cultural Eduardo Piñeyro. Siempre digo que es un organismo vivo. Aunque yo lo creé, tiene una vida propia porque cambia y crece junto con sus integrantes”.
Actualmente participan entre veinte y veinticinco lectores. Algunos acompañan el proyecto desde sus inicios y otros se incorporan constantemente.
“Ha logrado ganarse un lugar dentro de la cultura salteña y eso habla muy bien de quienes forman parte del club”.



La literatura uruguaya como punto de partida
-¿Qué criterios utilizan para elegir los libros?
“Tenemos una ruta de lectura centrada en la literatura uruguaya. Generalmente proponemos dos o tres títulos y son los lectores quienes votan cuál será el libro del mes”.
Sin embargo, las propuestas no se limitan exclusivamente a autores nacionales.
“También recibimos sugerencias de la Red de Clubes de Lectura del Uruguay y de escritores con quienes mantenemos intercambios. Aunque priorizamos la literatura uruguaya, nos damos algunos permitidos. Hemos leído autores de otros países que enriquecen muchísimo nuestras experiencias”.
-¿Cómo se desarrollan los encuentros?
“La escucha activa y el respeto por las opiniones de los demás son nuestras principales premisas. Existe libertad absoluta para expresar lo que cada libro nos genera”.
Para profundizar el análisis, Daniela comparte una guía de acompañamiento con preguntas que ayudan a los participantes a reflexionar sobre distintos aspectos de la obra.
“Uno de los objetivos es permanecer dentro del libro el mayor tiempo posible. Muchas veces aparecen interpretaciones que como lectores solitarios nunca hubiéramos imaginado”.
Según explica, los clubes de lectura también tienen la capacidad de acercar a las personas a géneros, autores y estilos que probablemente no explorarían por iniciativa propia.
“Muchas veces descubrimos libros que terminan convirtiéndose en favoritos”.
-¿Qué aporta la lectura al desarrollo personal y social?
“El club busca reivindicar el goce y el disfrute de la lectura en un mundo que va cada vez más rápido. Detenerse a leer un libro en papel ya es una pequeña revolución”.
Más allá de los textos, destaca el vínculo que se genera entre los participantes.
“Se construyen relaciones muy lindas. El club aporta tiempo de calidad y una conexión especial entre el lector y el libro”.
La cultura también se construye desde el interior
-¿Han realizado actividades complementarias?
“Hemos organizado presentaciones de libros y encuentros con escritores. Desde el norte del país todavía sentimos cierta centralización cultural, por eso valoramos muchísimo cuando los autores llegan hasta aquí”.
A lo largo de estos años, el club ha recibido a escritores como Yanina Vidal, Valentina Vietro, Matías Mateus, Diego Moraes, Mincho y Damián González Bertolino. También han realizado encuentros virtuales con autores como José Arenas y Edgar Borges.
“Son instancias muy conmovedoras porque permiten conocer a los autores desde otro lugar”.
-¿Qué desafíos enfrentan actualmente?
“Yo diría que los clubes de lectura están más vivos que nunca. Hay muchos lectores buscando estos espacios y cada vez tienen mayor difusión. Constantemente se suman nuevas personas”.
Lejos de desaparecer, los clubes parecen responder a una necesidad creciente de encuentro y diálogo en tiempos de hiperconectividad.
Una invitación abierta
-¿Qué le diría a alguien que quiere leer más?
“Que se acerque a las bibliotecas, que son espacios que debemos volver a reconquistar. Y también a los clubes de lectura, porque siempre estamos esperando nuevos lectores”.
La revolución silenciosa de abrir un libro
La reflexión final de Daniela Sosa Flores resume el espíritu que impulsa a Un Tal Club desde su nacimiento.
“La lectura en la sociedad actual es resistencia. Frente a un sistema que nos empuja permanentemente a producir, la lectura nos invita al ocio, al disfrute, al encuentro con uno mismo y con otros mundos posibles”.
Quizás allí radique la verdadera fuerza de estos espacios: demostrar que, en medio de la velocidad y el ruido, todavía existen personas dispuestas a detenerse, abrir un libro y descubrir que cada página puede ser una forma de cambiar la realidad. Una revolución silenciosa, íntima y profundamente humana.






