Un retiro anticipado abre interrogantes sobre un posible regreso. Entre dudas y expectativas, surge la pregunta: ¿existe realmente una nueva oportunidad?
Agustín y Mauricio Moreira

Culminada la edición 54 de la tradicional Rutas de América, con la consagración de Anderson Maldonado, el ciclista nacido en Treinta y Tres que llevó a lo más alto al Club Náutico Boca de Cufré, la imagen que hoy invita a la reflexión es otra: la de Mauricio y Agustín Moreira.
Ambos ciclistas de élite de nuestro departamento se encuentran actualmente inactivos y han anunciado su retiro del deporte del pedal. Una noticia que, más allá de lo personal, deja una sensación particular en el ambiente del ciclismo salteño.
En el caso de Agustín Moreira, su trayectoria habla por sí sola: compitió en 13 ediciones de la Vuelta Ciclista del Uruguay y también estuvo presente en 13 ediciones de Rutas de América. Fue dos veces campeón de Rutas y en tres oportunidades terminó en el segundo lugar, consolidándose como uno de los grandes protagonistas de su generación.
Por su parte, Mauricio Moreira participó en una edición de la Vuelta Ciclista del Uruguay antes de emigrar a Europa. Primero en España y luego en Portugal, donde desarrolló una destacada carrera profesional, siendo figura en ambos países y compitiendo al más alto nivel del ciclismo iberoamericano.
Los Moreira forman parte de una generación brillante, con la mística heredada de competir en las dos grandes pruebas internacionales que tiene nuestro país: una en carnaval; Rutas de América y Vuelta Ciclista del Uruguay en Semana Santa.
Hoy, verlos inactivos genera inevitablemente una pregunta: ¿no sería un lujo —y al mismo tiempo una enorme oportunidad— poder contar con Mauricio y Agustín Moreira integrando un equipo salteño en estas competencias? Más aún cuando este año la Vuelta Ciclista del Uruguay regresará a Salto después de 15 ediciones.
Tal vez sea solo una ilusión deportiva. Tal vez sea el deseo lógico de ver a dos referentes nuevamente en competencia. Pero lo cierto es que su ausencia deja esa sensación de oportunidad perdida para el ciclismo local, en un momento donde la ciudad vuelve a estar en el centro de una de las pruebas más importantes del calendario nacional.





