Un puntero que se fuga; son 12 puntos de ventaja

Liga de Fútbol Sénior

La nueva fecha que pasó en el fútbol de la Liga Sénior y en el caso de la Divisional «A», Unión Don Atilio ratificó propiedades. Ganando para acentuar su dominio en la tabla, a tal punto que suma 12 puntos más que Sud América. Singular caso de 4 Esquinas en la Divisional «D», con 10 puntos de ventaja en la clasificación. Para tener en cuenta las posiciones en cada círculo y las fechas que se vienen.


Lección de Barracas de Dolores: fue 2 a 1

Le ganó las dos veces a Wanderers de Durazno en semifinales. Primero en Dolores y ayer en Durazno, para alcanzar la condición de finalista en la Copa del Interior de Clubes en la Divisional «B». Fue 2 a 1 con dos goles del paraguayo Fredi Cabrera, ex Ferro Carril. Un tiempo histórico para Barracas. Equipo del Interior de un departamento, en la cima del fútbol de OFI. Mejor: imposible.

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

WANDERERS DE DURAZNO 1 BARRACAS DE DOLORES 2
Estadio Silvestre Octavio Landoni
Domingo 26 de julio.
Árbitros de Ecilda Paullier: Marcos Beltrán, Álvaro Moreira y Leonardo Ingold
Cuarto Árbitro: Carlos Montes de Ecilda Paullier
Goles: Fredi Cabrera a los 8′  y  41′  minutos para Barracas de Dolores; Alexander García de penal 

a los 36 minutos para Wanderers de Durazno.
RESULTADO ANTERIOR: Wanderers 0 Barracas 1
En semifinales de PARTIDOS  DE IDA:
BARRACAS DE DOLORES 1 WANDERERS DE DURAZNO 0
Goles: Franco Chasampi a los 49 minutos para Barracas de Dolores.


A 50 años de Defensor campeón Uruguayo

La tarde en que la historia cambió de mano

Hay tardes que no solo quedan grabadas en la memoria de un club, sino que fracturan en dos la historia de un país futbolero. El 25 de julio de 1976 fue una de ellas.

Aquel domingo de invierno, contra todos los pronósticos y desafiando un orden que parecía inamovible desde la instauración del profesionalismo en 1932, Defensor se consagró Campeón Uruguayo-
Hoy, a medio siglo de aquella hazaña, el eco de los festejos en el Parque Luis Franzini y en el Estadio Centenario sigue resonando con la misma fuerza revolucionaria.


EL PESO DE LA UTOPÍA
Para entender la dimensión de lo ocurrido hay que viajar a los años setenta. Durante 44 años consecutivos, el Campeonato Uruguayo había sido un patrimonio exclusivo de Peñarol y Nacional. Parecía una ley no escrita de la física charrúa. Los llamados «equipos chicos» jugaban para sobrevivir, para animar el torneo o, a lo sumo, para arrebatar algún punto heroico.
Pero ese plantel de Defensor, guiado por la visión táctica e ideológica del gran Profesor José Ricardo De León, decidió no aceptar las reglas del destino preestablecido.
De León no solo armó un equipo; construyó una máquina táctica adelantada a su época. Un sistema basado en la presión asfixiante, el achique de espacios hacia adelante, la solidaridad absoluta y un compromiso colectivo donde no había lugar para los individualismos estériles.


LA TARDE DE LA GLORIA
Llegó la última fecha de la Liguilla Campeonato contra Rentistas en el Estadio Luis Franzini. La tensión en las tribunas se podía cortar con un hilo. El país entero miraba de reojo: de un lado, la fe ciega de la parcialidad violeta; del otro, el escepticismo de quienes esperaban el resbalón de último momento.
Con goles de  Alberto Santelli y Rodolfo Rodríguez, Defensor selló el 2-1 definitivo. Cuando el árbitro marcó el final, el milagro se transformó en certeza: Defensor era el campeón. Un «chico» rompía el hegemonismo bipartito y ponía patas arriba la historia del fútbol uruguayo.
«No ganamos solo un campeonato; demostramos que lo imposible solo tarda un poco más.»


El símbolo de una época

Si la consagración deportiva fue gigantesca, el festejo la volvió inmortal. En tiempos oscuros y complejos para el Uruguay de la época, el plantel violeta decidió dar la vuelta olímpica caminando «en sentido contrario a las agujas del reloj».
Aquel gesto, cargado de una mística inigualable, no fue un simple despiste: fue una declaración de principios. Un mensaje claro de que las cosas se podían hacer de otra manera, a contramano de la corriente, desafiando el orden establecido.
A 50 años de aquella gesta, los nombres de ese plantel leen como un altar de la memoria violeta:
En la dirección técnica: José Ricardo De León, el estratega transformador.
En la cancha: Figuras de la talla de Pedro Graffigna, Luis Cubilla, Baudilio Jáuregui, Gregorio Pérez, Alberto Santelli, Ricardo Conde y tantos otros que dejaron la piel en cada pelota.
Aquel julio de 1976 no solo vistió de violeta a todo un país; abrió la puerta para que otros soñaran y demostró que en la cancha, con trabajo, convencimiento y coraje, la historia no está escrita de antemano. 


El Cerro de allá no se rinde: 1-0

Cerro volvió a golpear la mesa en el Tróccoli. Luego de ganarle a Liverpool como visitante, el equipo de Alejandro Capuccio se impuso en su casa, y por la mínima diferencia, nada menos que ante el último campeón, Racing, sumando así su segunda victoria al hilo y tres puntos fundamentales para la lucha por la permanencia. Cerro igualó a Danubio en la antepenúltima posición y ganó un tanque de oxígeno, mientras que los cerveceros dejaron pasar una chance inmejorable para recuperar el liderazgo de la tabla Anual, luego de la derrota de Deportivo Maldonado. El gol tempranero de Nahuel Arena -a los tres minutos- fue el que, en definitiva, marcó la victoria de los villeros.

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/lfjw