Un paseo cultural junto al río que la ciudad puede convertir en polo turístico

Darle valor a nuestras riquezas culturales pone en primera fila a las autoridades departamentales. Darle movimiento, a los artistas, los empresarios. Valorar lo que se tiene, a la gente toda.

Costanera Sur, de plazas y monumentos

Entre el río y la memoria cultural de la ciudad, la Costanera Sur de Salto se levanta como un corredor histórico donde conviven literatura, música, fe y paisaje. Monumentos, plazoletas y parques narran una parte esencial de la identidad salteña. Con mayor difusión y planificación turística, este espacio podría transformarse en uno de los circuitos culturales más atractivos del litoral uruguayo.

DESDE LA COSTA AL RÍO, Y DESDE EL RÍO A LA COSTA…

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A orillas del majestuoso Río Uruguay, la Costanera Sur salteña despliega uno de los paisajes urbanos más simbólicos del norte del país. No es solo un paseo costero, es una galería cultural al aire libre donde cada monumento cuenta una historia, cada plazoleta guarda una memoria y cada rincón invita a mirar el río con el mismo asombro con que lo miraron generaciones de salteños. Y desde el río también se puede apreciar ese camino con emblemas, mojones del devenir…

En un tramo relativamente breve del paseo se concentran figuras que pertenecen tanto al patrimonio local como al universal. Allí se encuentra el homenaje al escritor Horacio Quiroga, uno de los grandes narradores rioplatenses, cuyo busto recuerda que la literatura también tiene raíces en esta tierra de frontera.

Muy cerca, la plazoleta dedicada al poeta salteño Víctor Rolando Lima evoca la sensibilidad artística de la región, esa que supo mezclar paisaje, nostalgia y música popular en versos que aún resuenan en la memoria colectiva.

UN MAPA CULTURAL INESPERADO…

Uno de los hechos más curiosos del paseo es la presencia del monumento al poeta español Federico García Lorca. Inaugurado en 1953, fue el primer monumento en el mundo dedicado al autor granadino, un dato que por sí solo podría convertirse en un poderoso atractivo cultural internacional.

La Costanera Sur también es un espacio donde conviven distintos símbolos espirituales y populares. Allí se levanta el altar que recuerda la visita de Juan Pablo II en 1988, un acontecimiento que marcó profundamente la vida religiosa del país. No muy lejos se encuentra el altar a la Virgen Stella Maris, protectora de las aguas, una figura que dialoga naturalmente con el paisaje fluvial.

El paseo suma además espacios que evocan otras tradiciones culturales del Río de la Plata. La plazoleta “Los Inmortales” rinde tributo a dos leyendas: el cantor Carlos Gardel y el mítico jockey Irineo Leguisamo, figuras inseparables del imaginario popular, un artista sin par nacido en Tacuarembó y un alado jinete salteño.

LA NATURALEZA, LA MEMORIA Y UN PAISAJE INDUSTRIAL

El recorrido se completa con espacios como el Parque Mattos Netto, una auténtica balconada natural sobre el río, donde aún se conserva la vieja chimenea del antiguo saladero “La Conserva”. Esa estructura de ladrillo es un pequeño vestigio del pasado industrial de la región, cuando el río era arteria de comercio y trabajo. La Bodega de Pascual Harriague, la Casa Verde, la Piedra Alta y más…

Otro punto característico es el histórico Club de Pesca, que mira hacia la costa argentina como recordando que el río no separa, sino que conecta historias y pueblos.

Entre parques, juegos saludables, áreas de pesca y pequeños carritos gastronómicos, la Costanera Sur se ha convertido con el tiempo en un lugar de encuentro cotidiano para los salteños.

UN POTENCIAL TURÍSTICO AÚN POR DESCUBRIR

Sin embargo, más allá del disfrute local, este paseo tiene un potencial turístico que todavía puede crecer mucho más.

Pocas ciudades del interior uruguayo cuentan con un corredor cultural tan concentrado: literatura universal, poesía local, música popular, memoria religiosa, patrimonio industrial y paisaje natural conviven en apenas unos kilómetros de ribera.

La posibilidad de desarrollar circuitos guiados, centros de información turística, espacios gastronómicos estables, ferias culturales, espectáculos al aire libre y señalización histórica podría convertir a la Costanera Sur en un verdadero museo urbano abierto.

Sería, además, una forma inteligente de complementar la oferta turística de la región, conocida principalmente por sus termas, incorporando un atractivo cultural que invite a los visitantes a recorrer la ciudad y descubrir su identidad.

LA COSTANERA, ESE LIBRO ABIERTO POR LEER

La Costanera Sur no es solo un paseo junto al río. Es un relato cultural construido con monumentos, recuerdos y paisaje. Un libro abierto donde la historia de Salto se lee caminando. Quizá el desafío del presente sea justamente ese, volver a mirar este lugar con ojos nuevos. Conocerlo mejor, valorarlo más y proyectarlo hacia el futuro para que quienes llegan a la ciudad descubran que, además de aguas termales y horizontes de río, Salto guarda en su costanera una verdadera ruta de cultura, memoria y belleza.

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