La columna advierte sobre los efectos de la marihuana al conducir y reclama mayor información, prevención y controles para reducir los siniestros de tránsito.

«Si quieres saber cómo es una sociedad, mira cómo conduce». Esta frase, que a menudo suena a norma de convivencia, es en realidad un espejo descarnado de nuestra responsabilidad colectiva. Hoy, frente a la realidad del tránsito en Uruguay, ese espejo nos devuelve una imagen preocupante: la de una normalización peligrosa, una omisión de información y un silencio gubernamental que nos está costando vidas.
El secuestro de la mente al volante
A menudo hablamos del alcohol como el gran enemigo de la ruta, pero hemos dejado que la marihuana se refugie bajo el manto de una supuesta «inocencia natural». La realidad científica, sin embargo, es implacable: el THC no solo altera la percepción; literalmente «secuestra» las funciones cognitivas que nos mantienen a salvo.
Cuando un conductor consume marihuana, no solo está alterado; está desconectado. El cannabis nubla la capacidad de procesar la profundidad, dilata el tiempo de reacción de manera catastrófica y desdibuja el mundo real. Para el cerebro, el cálculo de una distancia o la lectura de una señal de tránsito se vuelven tareas abrumadoras bajo su influencia.
Un dato que debería alarmarnos: Para un adulto de 80 kilos, conducir tras haber consumido marihuana equivale a tener 1.5 gramos de alcohol en sangre. Es decir, estamos ante un estado de ebriedad absoluta. Mientras el bebedor suele ser consciente de su estado, quien consume cannabis a menudo se siente «lúcido», creando el mito del «conductor responsable» que solo fumó marihuana. Es un conductor «ido», que circula en una burbuja de fantasía mientras el asfalto no perdona errores.
El vacío de información y la complicidad del Estado
¿Por qué en Uruguay hemos permitido que esta sustancia se venda como algo inofensivo? ¿Por qué no existen datos claros ni una fiscalización real sobre su incidencia en los siniestros viales? Mientras otros países analizan sistemáticamente el consumo en conductores, en Uruguay seguimos ciegos.
La falta de test de detección de cannabinoides en nuestras rutas no es una casualidad técnica; es una negligencia política. Al no medir, se oculta la realidad, y al ocultar la realidad, se desprotege a las familias. El Estado ha normalizado el consumo bajo una etiqueta de «uso recreativo» sin mencionar el costo humano de esa elección, fallando en su deber fundamental de proteger al ciudadano.
Un llamado urgente a los padres
No podemos seguir educando a nuestros hijos en el silencio. Esta droga, sumamente peligrosa, tiene una influencia directa y devastadora en el desarrollo del cerebro adolescente, que está en formación hasta pasados los veinte años.
Muchos me dicen: «Yo fumé toda mi vida y no me pasó nada». Mi respuesta es siempre la misma: «No tienes forma de saberlo». Nadie sabe cómo hubiera sido su desarrollo, qué potencial se hubiera alcanzado o qué tragedias se habrían evitado si el camino elegido hubiera sido otro.
Estamos fallando a nuestros jóvenes al no decirles la verdad. La verdadera libertad es decidir con todos los elementos sobre la mesa, conociendo el peso real de las consecuencias. Debemos romper con la romantización del consumo y abrazar la responsabilidad.
Nada es inocente
El romance con esta sustancia debe terminar donde empieza la seguridad de los demás. La marihuana no es inofensiva solo porque se venda en una farmacia; eso es un «verso» que nos vendieron y cuyas consecuencias no se han querido medir.
Estamos a tiempo de cambiar el rumbo. Deberíamos unirnos bajo una premisa que nos comprometa a todos: «Con los niños no». Ya están acostumbrados a ver consumir a adultos y hermanos mayores; ya sabemos lo que pasa después si no intervenimos con educación e información real.
El gobierno debe dejar de mirar para otro lado y entender que, cuando se trata de seguridad vial, la omisión también es una forma de violencia. Nuestra sociedad no puede seguir conduciendo hacia el abismo bajo la mirada indiferente de quienes juraron protegernos. Es hora de priorizar la vida sobre cualquier ideología.
La marihuana tiene efectos adversos sobre varias de las habilidades necesarias para la conducción de un vehículo. Conducir drogado puede causar accidentes de tránsito.
¿Cómo se consume la marihuana?
La mayoría de las personas que la consumen la enrollan en forma de cigarrillo (conocido como “porro”, “canuto” o “churro” en español y “joint” o “nail” en inglés). Algunas personas usan pipas o pipas de agua llamadas “bongs”. Hay quienes mezclan la marihuana con la comida o la usan en forma de infusión o té. Otro método para consumirla es abriendo un cigarro y reemplazando el tabaco por la marihuana, haciendolo que se conoce como un “blunt”. Algunas veces, los cigarrillos y cigarros de marihuana se remojan con PCP (clorhidrato de fenciclidina) o se mezclan con otras sustancias, incluyendo la cocaína crack.
¿COMO FUNCIONA LA MARIHUANA?
Cuando se fuma la marihuana, sus efectos se sienten casi de inmediato. Esto es porque el THC (el ingrediente psicoactivo de la marihuana) llega rápidamente a todos los órganos del cuerpo, incluyendo al cerebro. Cuando se fuma marihuana, los efectos pueden durar de 1 a 3 horas. Mientras tanto, si se consume en los alimentos, los efectos vienen de manera más lenta y es posible que no duren tanto.
CUALES SON LOS EFECTOS DE ESTA DROGA A CORTO PLAZO.
Euforia. El THC activa el sistema de gratificación del cuerpo de la misma manera que lo hacen casi todas las drogas de abuso, es decir, estimulando las células cerebrales para que liberen una sustancia química llamada dopamina.
Deterioro de la memoria. El THC altera la forma en que el hipocampo (un área del cerebro responsable de la formación de la memoria) procesa la información, causando problemas con la memoria a corto plazo así como dificultad en realizar tareas complejas que requieren una atención sostenida o concentración. Por lo tanto, el consumo prolongado de la marihuana podría afectar el aprendizaje y el rendimiento académico.
Aumento del apetito.
Aumento del ritmo cardiaco.
Dilatación (expansión) de los vasos sanguíneos en los ojos, haciendo que se vean rojos o irritados.
Reacciones mentales adversas en algunas personas. Éstas incluyen ansiedad, miedo, desconfianza o pánico (especialmente en aquellos que son nuevos a la droga o que la consumen en un lugar desconocido) y psicosis, que incluye alucinaciones, delirios, paranoia y pérdida del sentido de la identidad personal.
SINDROME AMOTIVACIONAL.
Ganas de nada
¿Qué determina cómo la marihuana afecta a una persona? ¿Qué importancia tiene la potencia de la marihuana?
Al igual que cualquier otra droga, el efecto que tenga la marihuana sobre una persona depende de varios factores, incluyendo la experiencia previa de esa persona ya sea con esa o con otras drogas, la biología (por ejemplo, los genes), el sexo, la forma de consumir la droga (fumada o por vía oral) y la potencia de la droga. La potencia, que es determinada por la cantidad de THC contenida en la marihuana, últimamente ha recibido mucha atención, ya que la potencia de la marihuana ha tenido
Un aumento constante.
En el 2009, las concentraciones de THC en la marihuana eran en promedio alrededor del 10 por ciento, en comparación con aproximadamente el 4 por ciento en la década de los ochenta. Esto se basa en el análisis de las muestras de marihuana que confiscan las agencias policiales. ¿Y esto qué significa realmente? Para un consumidor nuevo, puede significar la exposición a concentraciones más altas de THC, con una mayor probabilidad de una reacción adversa o imprevisible. De hecho, el aumento en la potencia de la marihuana podría explicar el aumento en el número de visitas a las salas de emergencia relacionadas con el consumo de marihuana. Para los consumidores experimentados, puede significar un mayor riesgo de adicción si se exponen a dosis altas.-
INFLUENCIA DIRECTA EN EL TRANSITO
CONDUCE MAREADO O IDO.
SU CONDUCCION SUBCONCIENTE ES MAS PROFUNDA.
ELABORA FANTASÍAS.
NO TIENE PERCEPCION REAL DEL RIESGO.
SE EXPONE.
SE DISTRAE.
EL CONSUMO DE MARIHUANA
AUMENTA CONSIDERABLEMENTE EL RIESGO DE TENER UN ACCIDENTE DE TRANSITO.
El alcohol afecta la velocidad y el tiempo de reacción de un conductor, mientras que el cannabis al igual que el alcohol afecta la localización espacial.
Dentro del grupo de los conductores afectados, incluyendo los fallecidos y las víctimas no fatales de choques vehiculares, la marihuana ha sido la droga detectada que más ha prevalecido.
CABE ACLARAR QUE ESTE DATO ES DADO POR LOS PAISES DONDE SE HACEN ANALISIS DE CONSUMO A LOS CONDUCTORES, AL NO HACER O TENER LA POSIBILIDAD DE TENER ESTOS DATOS, EN URUGUAY ES MUY DIFICIL TENER LA MEDICION, SE REALIZAN
EXPIROMETRIAS, PERO NO ANALISIS DE CONSUMOS DE OTRAS SUSTANCIAS EN LA CONDUCCION.
EXISTE UNA ROMANTIZACION CON RESPECTO AL CONSUMO DE MARIHUANA EN URUGUAY, EL LLAMADO USO RECREATIVO HA
LLEVADO A QUE LO “NORMALICEMOS” Y NO TENGAAMOS EN CUENTA LOS RIESGOS DE ESTA
DROGA.
DESORIENTACION
Los conductores que han fumado marihuana recientemente pueden seguir demasiado cerca al auto de adelante y dar volantazos de un carril a otro,
CAMBIAR DE CARRIL SIN AVISO, BAJAR DEMASIADO LA
VELOCIDAD Y NO SEÑALIZAR NINGUNA MANIOBRA.
El mundo interior de un consumidor al conducir tiene el problema de la capacidad de prevenir riesgos. Intoxicado le cuesta estar presente en tiempo y espacio.-
CREENCIAS
La gente que está intoxicada con alcohol frecuentemente lo reconoce pero “aquellos bajo la influencia de cannabis frecuentemente niegan sentirse afectados en manera alguna”. Observamos que no es inusual en los jóvenes que van a una fiesta, nombrar al “conductor responsable” a aquel que usa marihuana. “Es evidente que hay un error muy común acerca de cómo el cannabis afecta el desempeño. La gente simplemente no lo cree”.
OTROS EFECTOS
ANSIEDAD. LE CUESTA DEFINIR LOS COLORES. NO SE ENFOCA NI EN LA RUTA NI EN EL VEHÍCULO. SU TIEMPO DE REACCIÓN ES MAS LENTO. (Muchísimo)
CALCULA LA DISTANCIA ERRONEAMENTE.
PERCEPCIÓN DEL TIEMPO Y EL ESPACIO NO REAL.
CONDUCIR DESPUES DE FUMAR MARIHUANA, EQUIVALE PARA UN HOMBRE DE 30 AÑOS DE 80 KILOS DE PESO A TENER 1.5 GRAMOS DE ALCOHOL EN SANGRE., (EBRIEDAD ABSOLUTA)
¿Por qué?
SER RESPETADO.
SER APRECIADO.
PERTENECER A UN GRUPO.
MAYOR DESEMPEÑO SEXUAL.
DESHINIBICIÓN.
DIVERSIÓN O PLACER.
SENSACIONES NUEVAS.
NO PENSAR.
BUSCAR PLACER MENTAL.
EVITAR.
SALIR DE LA VÍCTIMA.
SEAMOS RESPOSABLES DEMOS TODA LA INFORMACION.
DEBERIAMOS UNIRNOS EN UNA FRASE QUE NOS COMPROMETA A TODOS “CON LOS NIÑOS NO “YA QUE EL CAMINO ESTA SIENDO ESE.
SI QUERÉS SABER CÓMO ES UNA SOCIEDAD,
MIRÁ CÓMO CONDUCE
SINDROME VIAL.
HUMANIZACION DEL TRANSITO





