A un año de su fallecimiento (6/7/1949- 30/6/2025)
Dios alce su rostro sobre ti, ponga en ti paz.
Nm. 6, 26.
A un año de tu muerte, madre querida, vivir y aprender sigue siendo importante a media que pasan los años. Esta vida con todo lo que
conlleva de alegría y desdicha, y de esperanza y temor, es sólo la oportunidad de obtener el premio de aprender a amar, especialmente
a los tuyos.
Cuando tus ojos se cerraron a este mundo ya no quedó nadie que me viese como tú lo hiciste, se fueron recuerdos que nadie
más podrá contar.
Y qué hacemos ahora, madre, que has muerto…seguimos.
Suplicamos a Dios que alce su rostro sobre ti, ponga en ti paz, como reza la oración.
Nos volveremos a encontrar, no te olvidamos.
In te, Domine, speravi; non confundar in aeternum. En ti, Señor, deposité mi esperanza: no seré defraudado.





