La teoría de la homeostasis del riesgo en tránsito se refiere a la tendencia de las personas a mantener un nivel constante de riesgo en sus comportamientos, incluyendo la conducción. Esto significa que, si se reducen los riesgos en un área, las personas pueden aumentar su comportamiento de riesgo en otra para compensar.

¿Por qué tenemos siniestros cerca de nuestro destino?
Orígenes de la teoría
La teoría de la homeostasis del riesgo fue propuesta por el psicólogo canadiense Gerald Wilde en 1982. Wilde argumentó que las personas tienen un nivel de riesgo aceptable que están dispuestas a asumir en diferentes situaciones, incluyendo la conducción.
Cómo funciona la homeostasis del riesgo en tránsito
La homeostasis del riesgo en tránsito se refiere a la forma en que los conductores ajustan su comportamiento para mantener un nivel de riesgo con el que se sientan cómodos. Por ejemplo:
- Si se instalan frenos ABS en un vehículo, los conductores pueden sentirse más seguros y aumentar su velocidad para compensar el riesgo reducido.
- Si se mejoran las condiciones de la carretera, los conductores pueden aumentar su velocidad para mantener un nivel de riesgo constante.
- Si se implementan medidas de seguridad como cámaras de velocidad, los conductores pueden reducir su velocidad en ese punto, pero aumentarla en otras áreas para compensar.
Ejemplos de homeostasis del riesgo en tránsito
- Un conductor que conduce un vehículo con frenos ABS puede sentirse más seguro y aumentar su velocidad en curvas.
- Un conductor que conduce en una carretera con buena visibilidad y condiciones climáticas favorables puede aumentar su velocidad para mantener un nivel de riesgo constante.
- Un conductor que se siente estresado o ansioso puede conducir de manera más agresiva para liberar tensión, incluso si eso significa aumentar el riesgo de un siniestro.
Implicaciones para la seguridad vial
La teoría de la homeostasis del riesgo en tránsito tiene importantes implicaciones para la seguridad vial. Si las personas ajustan su comportamiento para mantener un nivel de riesgo constante, entonces las medidas de seguridad pueden no ser tan efectivas como se espera. Por ejemplo:
- La instalación de frenos ABS puede no reducir el número de siniestros, ya que los conductores pueden aumentar su velocidad para compensar el riesgo reducido.
- La mejora de las condiciones de la carretera puede no reducir el número de siniestros, ya que los conductores pueden aumentar su velocidad para mantener un nivel de riesgo constante.
Conclusión
La teoría de la homeostasis del riesgo en tránsito es un concepto importante que puede ayudar a entender por qué las medidas de seguridad vial no siempre son efectivas. Al comprender cómo las personas ajustan su comportamiento para mantener un nivel de riesgo constante, podemos desarrollar estrategias más eficaces para reducir los siniestros y mejorar la seguridad vial.
Recomendaciones
- Desarrollar medidas de seguridad que no se centren solo en reducir el riesgo, sino también en cambiar el comportamiento de los conductores.
- Implementar medidas de seguridad difíciles de compensar con conductas riesgosas, como la instalación de sistemas de frenado automático.
- Educar a los conductores sobre la importancia de la seguridad vial y la necesidad de ajustar su comportamiento para reducir el riesgo.
El conductor tiene que pensar en positivo, buscar el equilibrio cuando conduce, saber medir los riesgos y no tomar decisiones a la ligera. Se trata de una conducción segura, no de impulsos.
Esta teoría nos enseña que los humanos compensamos el riesgo de una forma u otra. Aquí en Salto lo vemos muy seguido en las motos: en vez de medir el riesgo a favor, lo hacemos en contra. Se asume velocidad no permitida pensando que se tiene más habilidad que la normal, y eso expone al conductor y refleja una mala actitud social.
Otra compensación de riesgo que se observa en nuestra ciudad es el uso del vehículo pocas veces por semana y en trayectos cortos. No existe la revisión del estado mecánico porque se compensa mentalmente con la idea de “yo lo uso poco, voy hasta ahí nomás”. Otra forma muy peligrosa es llevar niños adelante cuando no deberían ir, porque son pocas cuadras y “no pasa nada”. Si miramos con atención, veremos cuántos conductores, tanto hombres como mujeres, tienen la silla correspondiente a la edad y peso del niño: son pocos.
La realidad indica que la gran exposición al riesgo es un factor desencadenante en los siniestros. Hasta que no aprendamos a medir que el riesgo siempre existe y vive entre nosotros, vamos a seguir teniendo, como ocurre todos los días, caídas, lesiones y muertes. Nuestra seguridad depende de cómo nuestra mente compensa el riesgo. Nuestros pensamientos generan esa compensación y nos llevan a exponernos y a exponer a otros.

Ejemplos cotidianos: “por acá no cruza nunca nadie, no respeto la velocidad” o “a esta hora en esta esquina, en esta cebra, no anda nadie”. Esta forma de exponerse al riesgo depende siempre del respeto y de la educación que tengamos por el otro ciudadano, y del aprendizaje. Siempre el aprendizaje y el conocimiento pueden generar una actitud sana basada en el respeto del otro. Aprender a cuidar y a cuidarme.
Solo se soluciona con información y educación. Si tengo conocimiento, tengo la información necesaria para pensar y decidir por qué hago lo que hago.
¿Por qué los siniestros de tránsito en ruta se dan cerca del destino del conductor?
Los siniestros de tránsito en ruta suelen darse cerca del destino debido a varios factores psicológicos y conductuales. A continuación, algunas razones comunes:
1. Relajación y distracción
- Cuando los conductores se acercan a su destino, pueden sentirse más relajados y menos atentos a la carretera.
- La proximidad al destino puede llevar a una disminución de la atención y la vigilancia, aumentando el riesgo.
2. Aceleración y prisa
- Los conductores pueden acelerar para llegar lo antes posible, lo que aumenta el riesgo.
- La prisa y la ansiedad por llegar a tiempo pueden llevar a decisiones arriesgadas.
3. Familiaridad con el entorno
- Los conductores pueden sentirse más cómodos con el entorno cerca de su destino, reduciendo la atención.
- La sensación de “ya estuve aquí” hace que disminuya la vigilancia sobre los detalles.
4. Cambios en la atención
- Los conductores pueden desviar su atención hacia otros aspectos, como buscar estacionamiento o prepararse para bajar del vehículo.
- Esa desviación aumenta el riesgo.
5. Fatiga y cansancio
- Después de un viaje largo, el cansancio puede afectar la capacidad de conducir con seguridad.
- La fatiga disminuye la atención y el tiempo de reacción.
6. Distracciones
- Cerca del destino aumentan las distracciones: llamadas, mensajes o conversaciones con pasajeros.
- Esto reduce la atención y la vigilancia.
7. Comportamiento de “ya casi estoy ahí”
YA LLEGO, ESTOY AHÍ, ACÁ CONOZCO. Todos esos mensajes nos los damos inconscientemente. Nuestro cerebro lo interpreta como seguridad y no como peligro, por lo que baja la guardia.
- Los conductores pueden tomar más riesgos o acelerar porque sienten que “ya casi están allí”.
- Este comportamiento disminuye la atención y aumenta el riesgo.
¿Qué se puede hacer para prevenir siniestros cerca del destino?
- Mantener la atención y la vigilancia en todo momento, especialmente cerca del destino.
- Evitar distracciones y mantener la vista en la carretera.
- No acelerar ni tomar riesgos innecesarios.
- Tomar descansos regulares para evitar la fatiga. Veinte minutos de descanso (si se duerme mejor) pueden equivaler a una hora de manejo.
- Estar atento a las condiciones de la carretera y a los demás conductores.
EL PEOR DE LOS PENSAMIENTOS ES: ESTOY CANSADO, TENGO SUEÑO, PERO YA LLEGO.
Conclusión
Los siniestros de tránsito en ruta cerca del destino son un problema común, pero se pueden prevenir. Al entender los factores que contribuyen a estos hechos, podemos tomar medidas para evitarlos y llegar de manera segura. Mantener la atención y la vigilancia en todo momento es clave.
El sistema de aprendizaje y educación es el único camino. La urgencia por fiscalizar, aunque necesaria, debe tener como propósito la educación. Los conductores de nuestra ciudad no tienen conocimiento suficiente de las normas, los riesgos y la señalética. Todavía existen dudas sobre cuándo ceder el paso, cuándo debe cruzar el peatón, cómo comportarse, cuáles son las normas de uso del vehículo, el uso de luces o los sistemas de retención infantil. Aún vemos en cualquier esquina el irrespeto por la ley.
Si pensamos que lo que viene es la libreta por puntos, estamos lejos de solucionarlo. No funciona así. Queremos copiar lo que sucede en otros países, pero empezamos por el final y no por el principio. Un ejemplo práctico: es como sentar a un niño de primero de escuela y darle el mismo programa que se enseña en sexto. No va a entender nada.
Tengamos en cuenta que existen dos realidades: una en la capital y otra en el interior. Para poder exigir, primero el Estado debe dar, cuidar, educar y enseñar, no solo lo básico sino también el factor humano, las causas y el entrenamiento del conductor, no solo para manejar sino para conducir, que son cosas diferentes.
SI QUERÉS SABER CÓMO ES UNA SOCIEDAD, MIRÁ CÓMO CONDUCE
VICTOR PACIN FREIRE
Coaching ontológico
Seguridad vial
SINDROME VIAL.
HUMANIZACION DEL TRANSITO




