En el “carrito” estacionado allí donde “todo el mundo lo ve” día tras día, se puede observar una gama bastante variada de artículos que la gente compra y sobre el particular Sena nos menciona: “Con el transcurso del tiempo el tipo de mercadería ha variado, porque además uno debe ir adecuándose a lo que el público va requiriendo y entonces lo que de pronto se vendía hace algunos años, hoy ya no tiene sentido tenerlo aquí. Aunque también ocurre a la inversa y hay tiempos en que se deben incorporar artículos que antes la gente no pedía y hoy sí lo hace”, dice.
Y entonces, uno observa lo que está a la vista de la gente y se encuentra con artesanías, mates, materas, termos, tapones de termos, estuches de celulares, paraguas, etc. Son elementos que mucha gente compra a “la pasada” y de esa forma también posibilita que el trabajo de Sena se siga desarrollando y el sustento de su familia esté asegurado.
Nos cuenta, en el marco de la nota realizada al promediar la mañana de ayer, cuando se observaban algunos nubarrones en el cielo que ponían en duda que fuéramos a tener una jornada de buen tiempo, que los visitantes de otros departamentos y aún de otros países son parte de su masa de clientes.
“Buena parte de la mercadería la vendo a turistas que a veces vienen de otros países y yo siempre digo con algo de orgullo que lo que yo vendo recorre muchos lugares”.
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