La localidad de Saucedo atraviesa un momento crítico en materia de asistencia sanitaria. Luis Alberto Monzón, referente social y presidente de la Comisión de Apoyo a la Policlínica, alzó la voz para visibilizar una carencia de varios años. La falta de una ambulancia genera una vulnerabilidad extrema en una zona que abarca a casi 800 habitantes. El pasado lunes, en el marco de la Gira Interinstitucional en Villa Constitución, los vecinos trasladaron su malestar a las autoridades departamentales y nacionales.

Una historia de esfuerzo comunitario
La Policlínica de Saucedo no es un edificio más; es el resultado del tesón de sus propios vecinos. Monzón fue uno de los fundadores de este espacio en 1976, cuando se desempeñaba como policía y hacía las veces de enfermero. En aquellos años, la formación en primeros auxilios era la única respuesta ante la ausencia de profesionales de salud en la zona rural. Hace dos años, el inmueble fue reformado con aportes de ASSE y el Centro Médico. Sin embargo, las paredes renovadas y el equipamiento nuevo no alcanzan cuando la emergencia golpea a la puerta.
El sacrificio de un solo enfermero
La realidad operativa de la policlínica descansa sobre los hombros de una sola persona. Un único enfermero permanece disponible las 24 horas del día para atender a la población. Este profesional debe cubrir las necesidades de Saucedo, Palomas y diversas colonias productivas circundantes. La presión asistencial es altísima para un solo funcionario que carece de respaldo logístico inmediato. Sin un vehículo en condiciones, la capacidad de respuesta ante un cuadro grave queda limitada a la voluntad y el azar.

El mito de la cercanía con Constitución
Uno de los puntos de mayor fricción con las autoridades sanitarias radica en la distancia geográfica. El doctor Luis Rodríguez, director departamental de salud, desestimó el pedido alegando la cercanía de Villa Constitución. No obstante, entre Saucedo y la Villa existen 35 kilómetros de distancia que pueden ser fatales. Monzón fue tajante al desmentir la eficacia de este sistema de apoyo remoto.
Demoras que ponen en riesgo la vida
Los ejemplos de la ineficiencia del sistema actual sobran en el relato de los vecinos. En una oportunidad, una ambulancia solicitada un domingo para un traslado urgente arribó recién el martes siguiente. Otro episodio reciente involucró un siniestro de tránsito en el camino de acceso a la localidad. El conductor de una camioneta accidentada debió esperar tres horas dentro del vehículo hasta recibir asistencia. Estas situaciones obligan a los familiares a trasladar pacientes en autos particulares hasta la Ruta 3 para realizar transbordos.
Caminos rotos y aislamiento vial
A la crisis sanitaria se le suma el precario estado de la infraestructura vial en puntos estratégicos. Si bien el acceso desde Ruta 3 está en buenas condiciones, el tramo hacia Colonia Rubio es considerado directamente «intransitable» por quienes lo recorren con frecuencia. Son cerca de siete kilómetros de baches y deterioro que dificultan cualquier ingreso de vehículos de emergencia. La Comisión Pro Ambulancia exige a la Intendencia de Salto una reparación urgente de este trayecto. La conectividad es el primer eslabón de la cadena de supervivencia en el medio rural.
Gestiones frenadas por la burocracia
Ante la negativa oficial de ASSE, la comunidad inició gestiones privadas con la Fundación Gastesi Martinicorena. La fundación mostró voluntad de donar una unidad, pero el directorio de ASSE en Montevideo habría bloqueado la iniciativa. Según el relato de Monzón, las autoridades nacionales comunicaron a la organización que el vehículo no era necesario. Esta postura fue recibida con indignación en el pueblo. “Es increíble que se frene una donación cuando la gente está sufriendo por la falta de traslados”, lamentó el entrevistado.

La personería jurídica como escudo
Para evitar que ASSE sea el receptor de la donación, la comisión local tomó una decisión estratégica. Están tramitando la personería jurídica propia para recibir la donación de forma directa. El miedo de los vecinos es que, si la ambulancia ingresa a través de ASSE, puede ser luego trasladada a otro punto del país. Monzón recordó que ya han perdido vehículos en el pasado bajo esta misma modalidad administrativa. La comunidad busca autonomía para asegurar que el recurso se quede donde realmente se necesita.

El eterno problema de los choferes
La falta de conductores es otra de las trabas burocráticas que suele esgrimir el organismo estatal. Existe un convenio que necesita ser renovado y que permite que la Intendencia proporcione choferes o se encargue de sus salarios ya que la disponibilidad de choferes es condición obligatoria para que la fundación proceda a la donación.
Monzón agregó que en varias ocasiones el propio enfermero tuvo que trasladar pacientes en su vehículo particular al encuentro de la ambulancia, incluso hasta el mismo Hospital aquí en la capital departamental. “La gente de ASSE lo sabe muy bien y miran para otro lado”. Mientras tanto, Saucedo sigue esperando una respuesta concreta que no llegue con días de retraso.




