En la edición de ayer en Diario El Pueblo en la nota, “A ritmo del tamboril llega San Baltasar a Salto este Día de Reyes”, creo que cometí un par de errores no fui preciso, y yo pecador, me confieso.
Durante siglos, las celebraciones de San Baltazar fueron toques comunitarios espontáneos organizados por la población afrodescendiente, sin necesidad de permisos ni estructuras. Eran actos de resistencia cultural y espiritual, vinculados al “rey negro” de la tradición católica. Hoy, la Intendencia de Montevideo reconoce oficialmente estas celebraciones dentro de su agenda de verano y del calendario cultural. El 6 de enero, comparsas de candombe desfilan por Isla de Flores en homenaje al santo afrodescendiente, reivindicando la raíz histórica de la fiesta.
En Salto hace unos años han aparecido en los 6 de enero, toques espontáneos, de algunas comparsas lubolas, pero son toques que no llegan a ser Llamadas oficiales, son toques, repito, espontáneos, al igual que muchas de ellas lo hacen los domingos a la tarde. Por lo que sé, hay ambiente para este martes 6 de enero, para juntarse algún par de comparsas y salir a tamborilear por su cuenta, en un acto de amor al candombe, pero no es un desfile.
Doy por sentado que eso va a suceder, y tal vez en un exceso de entusiasmo me apresuré a señalar que bajarían calle Uruguay desde Plaza 33 al puerto, un recorrido tradicional del candombe en Salto, nuestra, “Isla de Flores”.
Quiero dejar en claro también que en el resto de la nota, referida a San Baltazar tiene certeza histórica.
EN MONTEVIDEO
La llamada de San Baltazar se considera la auténtica, porque mantiene la raíz espiritual y comunitaria. Se diferencia del Desfile de Llamadas oficializado en 1956, que se realiza en febrero y responde más a la lógica del carnaval institucional. La oficialización actual no borra su carácter popular: más bien lo legitima y lo visibiliza en el espacio público.
DECIR ENTONCES
Que mi intención ha sido – y es – difundir detalles de una celebración como la de San Baltazar y no crear confusión entre los candomberos y las comparsas de nuestro medio, ni de crearle algún problema a las autoridades departamentales. También quiero dejar muy en claro que el Diario El Pueblo no tiene nada que ver, que el error fue de mi parte, y lo asumo.
Digo que como era antes en Montevideo, el tambor no llamaba para un desfile, sino que llamaba a la reunión, al encuentro y a la espiritualidad compartida. Esa espiritualidad compartida fue la que quise difundir, y admito los errores cometidos. Sepan disculpar.




