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lunes, febrero 9, 2026
Columnas De Opinión
Pablo Melgar
Pablo Melgarhttps://serrano.uy/
Periodista, Director de diario El Serrano de Minas. Locutor de radio.

Salvando al ministro Negro

Cerca del carnaval, permítame unas palabras menos formales que lo habitual. Uno no quisiera, pero la realidad lo va llevando. 

Veamos: el mismo ministro que anda por la vida con la libreta de conducir vencida, es el que anunció que había detenido a los autores del robo del siglo. Todo en menos de tres días. Un crack. En ambos casos no se le movió ni una ceja.
Tiene buenos asesores de comunicación, uno de ellos trabajó con Daniel Martínez. Casi ganó una elección, pero no pudo, la perdió. Tampoco se le movió ni una ceja.
«Se determinó que se estaba construyendo el túnel que tenía como objetivo un banco de la zona, lo que pudo haber sido el robo del siglo», aseguró el ministro Carlos Negro en declaraciones a los medios. 
Desde diciembre la policía sabía que una banda conformada por delincuentes brasileños y paraguayos andaban en el asunto. Los detuvieron en 25 de Mayo y Colón. La oración es dramática y adictiva: “Pudo haber sido el robo del siglo”.
En un esfuerzo por alcanzar lo que se llama “atajo cognitivo”, parece que el ministro Negro quiere llevarse la gloria por haber evitado un robo similar al que ocurrió al Banco Río de Acassuso, Argentina, el 13 de enero de 2006, que pasó a la historia como “El robo del siglo”.
Aquello fue un asalto con toma de rehenes y una fuga por las cloacas. Los delincuentes fueron traicionados por la esposa de uno de ellos y cayeron uno por uno.
Lo que Negro está haciendo al poner las cosas en ese nivel es un acto publicitario. Sí, un ex fiscal que no sabe de política y menos de comunicación, entra en el juego político y se disfraza de político. Claro, lo asesora un integrante del equipo de Daniel Martínez. Nada para agregar.
Corresponde felicitar a la Policía, pasar los antecedentes y los detenidos a la Fiscalía, y nada más. ¿Cómo se puede hacer política partidista con una especulación sobre un asunto delictivo? Parece algo de mal gusto.  
Aún no se sabe mucho de cómo era la cosa. Por las dudas, el ministro sin libreta metió un titular de novela. A los simples observadores nos asaltan las dudas. Una de ellas: ¿Cómo saben que la banda iba a robar un banco?
En tren de especular, todos especulamos. O, en uruguayo básico, todos largamos algún bolazo. Yo no sé mucho de bancos, pero viví algunos años en Ciudad Vieja. Me quedan amigos en el barrio. Llamé a uno y me tiró un bolazo de los grandes: “me parece que iban para el Bandes”.
El Bandes queda a cuatro cuadras del lugar de detención, más o menos lo mismo que otros bancos, pero estos prestan más plata al mercado nacional. “¿A quién le presta el Bandes?”, me preguntó el amigo, como si yo supiera. Y siguió con los bolazos, uno tras otro.
“Justo cuando está cayendo el régimen corrupto y asesino de Venezuela”, dijo. “El banco que trajo el chavismo debe estar lleno de plata”, habrán pensado, reflexionó. “¿Cómo saber si tiene plata el Bandes?”, pensé. Imposible. Algo tendrá, pasan los gobiernos y el Central no lo toca.
La plata viva está en otros barrios y los metales están fuera del país hace rato. Aquí no queda nada. Se han llevado todo. Lo que hay son muchos papeles, también algunos papelones. “Estos chorros son muy laburantes para estar haciendo zanjas con estos calores. Es muy raro”, dijo.  
Tuve que devolverle un cuento: le conté que cuando era joven y valiente me metí a las cloacas con dos viejos tupamaros. Era para un programa de TV. Recordaron sus “hazañas” de los años 60 y 70. Uno de ellos se agarró una hepatitis. Se fue a curar a la casa del diputado Enrique Erro.  
Cuando el caso tomó estado público, la Justicia pidió el desafuero de Erro. El Parlamento lo negó y en pocos días se disolvieron las cámaras y comenzó la dictadura. No fue por una hepatitis, fue por otra enfermedad: la soberbia política en todos los bandos.  
Volvamos a mi aventura en las cloacas. Fue muy duro. En esa época ya pesaba más de 100 kilos y la falta de agilidad se nota en esos espacios reducidos. Además, falta el aire ahí abajo. Hace casi 20 años de eso. Esa tarde aprendí mucho sobre cloacas y armas.
Todo Montevideo está cruzado por cloacas. Las buenas para circular son más céntricas y van rumbo a la costa. Estos tupas me aseguraron que iban desde el Centro a Pocitos en 10 minutos, corriendo y con una Uzi en la espalda y una 45 en el muslo. No andaban por la Ciudad Vieja.

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