A una semana del feroz temporal en Salto, la ciudad enfrenta los destrozos, la crecida del río Uruguay y el avance de los apoyos económicos.
Pasó una semana desde que el fenómeno meteorológico conocido como “corriente descendente” nos golpeara con la fuerza de casi 130 kilómetros por hora provocando destrozos en viviendas, pérdidas millonarias en el sector productivo, heridos y, lo peor: la pérdida de una vida.
A siete días la ciudad y alrededores busca recuperar la dinámica habitual, una tarea que no será nada sencilla.
Para colmo de males, el río Uruguay sigue subiendo. En Río Grande del Sur y el norte argentino sigue lloviendo mucho y las previsiones no son nada buenas. Los afluentes continúan aportando mucho caudal y el CECOED, mientras continúa brindando respuesta ante la emergencia del sábado, anticipa que puede haber familias desplazadas.
UTE desembolsó cerca de 4 millones de dólares para restablecer todos los servicios afectados, el Banco de Seguros informó que los productores salteños tienen cerca de 11 millones de dólares asegurados, el Ministerio de Ganadería brindará apoyos económicos no reembolsables, medidas económicas que buscan amortiguar el duro impacto del temporal.
La Central Hortícola del Norte sufrió afectaciones pero su estructura resistió la fuerza de los vientos. Mayores fueron los daños de los vecinos de Calsal. En el interior, la localidad más afectada fue Campo de Todos, donde dos viviendas quedaron completamente destruidas.
Esta semana, todo giró en torno a esos fatídicos 10 minutos de la madrugada del sábado 18 de julio cuando el viento provocó estragos de todo tipo. El presidente Orsi vino a la ciudad y felicitó a Albisu y el CECOED por la rápida respuesta mientras que Albisu agradeció al presidente y dijo que se sienten respaldados.
El Niño Godzilla mostró sus garras y su punto de mayor intensidad se espera recién para el final de la primavera. Hoy, más que nunca, mantenerse informado es de gran importancia.
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