Salto bajó 8,7 puntos la tasa de jóvenes que no estudian ni trabajan entre 2022 y 2025, aunque persisten brechas territoriales, según UCU.

Salto logró una de las mayores reducciones de jóvenes que no estudian ni trabajan
El departamento redujo en 8,7 puntos porcentuales la cantidad de jóvenes de entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan entre 2022 y 2025. El dato surge de un estudio del Observatorio Económico de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), que advierte, sin embargo, que las desigualdades territoriales persisten y que el norte del país continúa concentrando los indicadores más preocupantes.
LA REALIDAD DE LOS JÓVENES URUGUAYOS
La situación de los jóvenes que no estudian ni trabajan continúa siendo uno de los principales desafíos sociales del Uruguay. Si bien en los últimos años el país logró reducir la proporción de personas de entre 15 y 24 años que se encuentran fuera tanto del sistema educativo como del mercado laboral, la realidad muestra profundas diferencias entre departamentos que evidencian una desigualdad territorial persistente.
Así lo revela un estudio elaborado por el Observatorio Económico de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), que analiza la evolución del fenómeno entre 2022 y 2025 y presenta un panorama detallado de la situación en los 19 departamentos. El informe confirma que el promedio nacional descendió del 14,3 % en 2022 al 12,6 % en 2025, el registro más bajo del período analizado. Sin embargo, detrás de esa mejora general existen territorios donde las oportunidades siguen siendo considerablemente menores.
UNA PROBLEMÁTICA QUE VA MÁS ALLÁ DE LAS ESTADÍSTICAS
El concepto «NiNi» hace referencia a los jóvenes de entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan, de acuerdo con la definición de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este grupo representa uno de los sectores más vulnerables de la población, ya que la desvinculación simultánea del sistema educativo y del mercado laboral incrementa el riesgo de exclusión social, limita las posibilidades de inserción futura y condiciona el desarrollo personal y económico.
El estudio destaca que el lugar donde nace o vive un joven continúa siendo un factor determinante para sus oportunidades. Mientras algunos departamentos lograron avances significativos durante el período analizado, otros permanecen prácticamente estancados o incluso empeoraron sus indicadores.
MONTEVIDEO MANTIENE LOS MEJORES INDICADORES
En 2025, Montevideo volvió a registrar la menor tasa de jóvenes NiNi del país, con apenas 10,2 %. Junto con la capital aparecen Soriano (12,1 %), Treinta y Tres (12,2 %) y Canelones (12,3 %), departamentos que presentan niveles relativamente bajos de exclusión juvenil.
Estos resultados reflejan mercados laborales más dinámicos, mayor oferta educativa y una infraestructura institucional que facilita el acceso tanto al estudio como al trabajo.
En el extremo opuesto aparecen departamentos donde prácticamente uno de cada cinco jóvenes permanece fuera de ambas actividades.
EL NORTE CONTINÚA CONCENTRANDO LAS MAYORES DIFICULTADES
Los datos muestran que la problemática sigue concentrándose especialmente en el norte y parte del centro del país.
Río Negro encabeza el ranking nacional con una tasa de 20 %, seguido por Tacuarembó con 19,8 % y Cerro Largo con 19,7 %. Artigas también figura entre los departamentos más comprometidos, con un 17,9 %.
Estas cifras prácticamente duplican las registradas en Montevideo y ponen de manifiesto que la recuperación observada a nivel nacional no se distribuyó de manera homogénea.
Según el informe, la desigualdad territorial continúa siendo estructural y constituye uno de los principales desafíos para las políticas públicas.
SALTO LOGRÓ UNA DE LAS MEJORAS MÁS IMPORTANTES DEL PAÍS
Uno de los datos más destacados del estudio corresponde a Salto, que protagonizó una de las mayores reducciones de jóvenes que no estudian ni trabajan durante el período analizado.
En 2022, el departamento registraba una tasa de 21,9 %, una de las más elevadas del país. Sin embargo, para 2025 ese indicador descendió hasta el 13,2 %, lo que representa una disminución de 8,7 puntos porcentuales.
La magnitud de esa reducción ubica a Salto entre los departamentos con mejor desempeño del país, solo por detrás de Treinta y Tres y Soriano, que registraron las caídas más pronunciadas.
El informe señala que este resultado adquiere especial relevancia porque Salto partía de una situación compleja y consiguió acercarse al promedio nacional en apenas cuatro años, evidenciando una evolución positiva en la inclusión educativa y laboral de los jóvenes.
LOS DEPARTAMENTOS QUE MÁS MEJORARON
Además de Salto, varios departamentos experimentaron cambios muy importantes.
Treinta y Tres protagonizó la mayor reducción registrada en el país al pasar de 27,6 % en 2022 a 12,2 % en 2025, disminuyendo 15,4 puntos porcentuales.
Soriano también mostró una evolución muy favorable al bajar de 25,1 % a 12,1 %, mientras que Durazno redujo su tasa de 24 % a 14,7 %.
Estos resultados demuestran que es posible revertir escenarios de alta vulnerabilidad cuando confluyen condiciones favorables para la inserción educativa y laboral de los jóvenes.
LOS DEPARTAMENTOS QUE EMPEORARON
La realidad no fue igual en todo el territorio nacional.
Tacuarembó constituye el caso más preocupante, ya que pasó de 15,2 % en 2022 a 19,8 % en 2025, aumentando 4,6 puntos porcentuales y ubicándose entre los departamentos con mayor proporción de jóvenes fuera del estudio y el trabajo.
Río Negro, por su parte, prácticamente no mostró mejoras, pasando de 19,6 % a 20 %, mientras que Cerro Largo también permaneció entre los departamentos con mayores niveles de exclusión juvenil.
POLÍTICAS ADAPTADAS A CADA TERRITORIO
El estudio concluye que las importantes diferencias observadas entre departamentos demuestran que las políticas públicas no pueden aplicarse de manera uniforme.
Las oportunidades educativas, las características del mercado laboral, la estructura productiva y las condiciones sociales varían considerablemente entre regiones, por lo que resulta necesario diseñar estrategias focalizadas que respondan a las necesidades específicas de cada territorio.
Si bien Uruguay consiguió reducir el promedio nacional de jóvenes que no estudian ni trabajan hasta alcanzar el nivel más bajo del período analizado, el Observatorio Económico de la Universidad Católica advierte que el principal desafío continúa siendo reducir las brechas territoriales para que las oportunidades de estudio y empleo no dependan del lugar donde vive cada joven.






