
La ciudad de Salto se convirtió en el centro de la diplomacia internacional con la visita de una delegación de la Unión Europea, encabezada por el embajador Petros Mavromichalis. En una actividad cargada de simbolismo en el Campus Salto de la Universidad Católica del Uruguay, el exvicecanciller Nicolás Albertoni analizó el nuevo escenario global que se abre para nuestro departamento y el país tras la confirmación de la aplicación provisional del Acuerdo UE-Mercosur a partir del próximo 1 de mayo.
La biología como brújula del consumo
Durante su intervención, Albertoni puso sobre la mesa un concepto que sacudió a la audiencia: la biología económica. Según explicó, las reglas del juego comercial están cambiando no por voluntad política, sino por la realidad de las poblaciones. El diplomático señaló que en Japón ya se venden más pañales para adultos mayores que para niños, un dato que cambia por completo las reglas de juego comerciales y de consumo.
Este fenómeno no es ajeno a las potencias emergentes. En China, el principal socio comercial de la región, la población de más de sesenta años está creciendo a un ritmo que desafía su capacidad productiva. Para Albertoni, que Uruguay padezca este mismo desafío demográfico obliga a repensar nuestras políticas a largo plazo, ya que el factor migratorio solo puede resolver el problema de manera marginal.

América Latina: un oasis en un mundo en llamas
En un contexto de guerras y tensiones geopolíticas, el exvicecanciller destacó que nuestra región posee un activo invaluable: es la única zona del mundo sin conflictos activos entre estados. Albertoni subrayó que el Atlántico Sur es hoy la única subregión oceánica en paz, lo cual es vital para las cadenas globales de valor.
Esta estabilidad, sumada a que la región concentra el 60% de la energía renovable y el 50% de la biodiversidad mundial, hace que América Latina sea mirada con ojos renovados desde Bruselas. Sin embargo, el diplomático advirtió sobre la desorganización interna, calificando a la región como la más integrada en lo político pero la que menos comercia entre sí, con 33 proyectos u organizaciones regionales que no logran resultados concretos.
La «ventaja uruguaya» ante la expansión china
Uno de los puntos más agudos del informe presentado en la UCU fue la influencia de China en la infraestructura crítica del continente. Albertoni mostró un mapa donde las inversiones del gigante asiático dominan la región, con una excepción notable: Uruguay es el único país sin inversión china en infraestructura crítica.
A pesar de esta singularidad, el experto advirtió que la dependencia latente hacia el mercado chino ha superado la influencia combinada de Estados Unidos y Europa en los últimos 24 años. Según su visión, es urgente tomar nota de esta evolución para no quedar atrapados en una vulnerabilidad comercial excesiva, especialmente cuando la infraestructura regional, como las hidrovías, ya siente el peso de la influencia de Beijing.

El 1 de mayo: una fecha clave para el productor salteño
La noticia más esperada fue la confirmación de que la Unión Europea ya notificó la aplicación provisional del acuerdo comercial. Con Paraguay como último eslabón en la ratificación, el pacto entrará en vigor en pocos días, garantizando la eliminación inmediata de aranceles para sectores estratégicos. Para Salto, esto representa una oportunidad de oro para los exportadores de cítricos y carne, que ganarán previsibilidad en el mercado europeo.
Albertoni recordó que este avance se dio gracias a una ventana geopolítica única, impulsada por la guerra en Ucrania y el temor al regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Quien cerró el acuerdo con el Mercosur fue el contexto global, afirmó, señalando que la presidencia pro tempore de Uruguay en 2024 fue fundamental para dar el empujón final a una negociación que llevaba décadas estancada.
El tirón de orejas al Mercosur
No todo fue optimismo en la charla. El exvicecanciller lanzó un duro mensaje a la interna del bloque regional. A pesar de tener el acuerdo con Europa prácticamente en la mano, los países del Mercosur aún no logran ponerse de acuerdo en cómo dividir las cuotas de exportación.
Nos está costando acordar cómo vamos a venderle a Europa, lamentó Albertoni, refiriéndose específicamente al sector ganadero. Para el diplomático, es una paradoja que, teniendo una oportunidad histórica firmada, la burocracia y las tensiones internas entre los socios del bloque impidan que los beneficios lleguen rápidamente al bolsillo del productor.
La democracia: una luz amarilla en el tablero
Finalmente, el informe abordó la salud institucional de nuestro país. Citando datos de Latinobarómetro, Albertoni advirtió que el 41% de los uruguayos aceptaría un gobierno no democrático si este soluciona los problemas de fondo. Aunque Uruguay sigue siendo el líder regional en satisfacción democrática, esta cifra revela que el país no es inmune al surgimiento de discursos extremistas.
Esta percepción social subraya la importancia de que acuerdos como el de la UE generen resultados concretos y rápidos para la ciudadanía. Según el diplomático, la estabilidad política no debe darse por sentada, y la integración comercial es una herramienta clave para fortalecer las instituciones y demostrar que la democracia puede cumplir con las expectativas económicas de la gente.




