Salto impulsa apoyo a la salud mental en el medio rural

La Intendencia presentará ante la OPP un proyecto para llevar talleres de salud mental, prevención y apoyo social a localidades rurales de Salto.

Dolor silencioso: un proyecto que pretende salvar vidas en el medio rural

Un reclamo que nace desde el territorio profundo

La realidad golpea fuerte en los pueblos y localidades del interior del departamento. Los vecinos vienen levantando la voz hace tiempo con un pedido que no admite más demoras en las respuestas de las autoridades y exigen respuestas urgentes ante la creciente problemática de la salud mental. Es una necesidad real que afecta a cientos de familias trabajadoras de la campaña.

El aislamiento y la falta de oportunidades generan un escenario muy complejo para jóvenes y adultos. Durante las recorridas realizadas por autoridades del Gobierno nacional, departamental y legisladores realizadas tres meses atrás por los seis municipios del departamento, el reclamo se repitió de manera constante en cada reunión. Los habitantes rurales sienten una profunda desprotección emocional que requiere acciones estatales inmediatas y coordinadas.

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La respuesta ante la emergencia social

El Gobierno departamental tiene pleno conocimiento de esta dura situación que afecta a la población y ahora, la Intendencia de Salto busca generar herramientas de contención para las familias rurales de todo el territorio. El objetivo principal es romper el aislamiento que tanto daño causa en el tejido social profundo.

Dialogamos sobre este tema con el escribano Juan Andrés Machiavello, director general de Cercanías de la comuna, quien explicó las acciones que pretenden implementar en las localidades. Las autoridades departamentales diseñaron un plan para llevar contención psicológica y social al medio rural. La propuesta busca tejer redes sólidas de apoyo afectivo entre los propios vecinos de cada zona.

El proyecto que será presentado ante la OPP

La iniciativa ya dio sus primeros pasos en el ámbito administrativo. El gobierno local busca financiamiento para asegurar el despliegue del programa en el tiempo y enviará a la OPP en los próximos días para su estudio y aprobación, un proyecto denominado “Raíces para el desarrollo” con el que se pretende obtener los recursos necesarios para financiar talleres interactivos y dinámicos en las distintas localidades del interior de Salto.

El plan de contención no se limita únicamente al abordaje de la depresión. La propuesta tiene una mirada mucho más amplia sobre la vulnerabilidad social y laboral del entorno. Machiavello adelantó que llevarán talleres para colaborar tanto en violencia de género, salud mental y situaciones de consumo problemático de sustancias. “Presentaremos un proyecto a OPP para trabajar en el medio rural con dos temáticas: huertas comunitarias y salud mental”, afirmó el director e informó que la redacción y el desarrollo de este proyecto corresponde a su dirección a través del área de Descentralización. La intención oficial es dotar a las comunidades de herramientas productivas y de soporte emocional simultáneamente.

Números alarmantes en el interior salteño

Las cifras que manejan los especialistas que recorren el territorio causan un fuerte impacto : el gobierno local trabaja en conjunto con referentes que conocen mejor que nadie el entorno y las necesidades sanitarias de la población rural, como el doctor Ramón Soto.

El galeno transmitió una estadística que llama la atención: según sus registros y observaciones, el 30% de los suicidios de Salto ocurren en el interior del departanento. Esta cifra resulta sumamente preocupante debido a la baja densidad poblacional que tiene el campo salteño. Si bien no hay registros estadísticos oficiales exactos que validen ese porcentaje, el número coincide plenamente con la realidad epidemiológica general de nuestro país.

Una brecha dolorosa entre el campo y la ciudad

El estudio académico “Suicidio en Uruguay: mirada en perspectiva territorial” de la doctora en Antropología Social, Andrea Lissett Pérez Fonseca; y los doctores en Sociología,Víctor Hugo González y Pablo Hein Picó; respaldan la gravedad del panorama en el territorio nacional. La Universidad de la República viene analizando este flagelo social desde hace varios años con preocupación. Las investigaciones de la UdelaR demuestran que las tasas de suicidio rural suelen duplicar o triplicar a las urbanas. El interior profundo de nuestro país concentra los niveles más altos de vulnerabilidad frente a este drama silencioso.

El promedio histórico del departamento de Salto ya es bastante elevado de por sí. La tasa salteña registra un alarmante promedio de 26,1 suicidios cada 100.000 habitantes en los últimos registros del Ministerio de Salud Pública. El índice de Salto supera ampliamente la media nacional de Uruguay, ubicada en 21,3 casos por habitante. Sin embargo, en los entornos rurales la cifra trepa de forma drástica hasta los 40,5 casos. Es una diferencia muy ampla que expone claramente el desamparo estructural de nuestra campaña.

Los factores de riesgo arraigados en la campaña

La vida en el campo tiene particularidades culturales y geográficas que complejizan el panorama sanitario actual. El aislamiento social es el principal enemigo que enfrentan los habitantes de los pueblos alejados. La falta de transporte público regular y las distancias físicas profundizan diariamente el sentimiento de soledad.

A todo esto se le suman las marcadas desigualdades económicas que sufre el norte uruguayo de forma histórica. Las oportunidades de trabajo estable son escasas fuera de la capital departamental para los jóvenes. El arraigo cultural de la zona dificulta la expresión emocional abierta de los hombres de campo. El mandato del silencio sigue pesando con fuerza en las comunidades más chicas de nuestro departamento. Pedir ayuda sigue siendo visto por muchos como una muestra de debilidad o flaqueza.

Barreras de acceso y el peso del estigma

La distancia física de los caminos no es el único obstáculo insalvable para los vecinos del interior. El sistema de salud actual presenta deficiencias estructurales graves en la atención del territorio. Existe una bajísima oferta de profesionales de la salud mental radicados en localidades del interior de cada departamento y, cuanto más al norte, más escasean los profesionales. Conseguir una consulta presencial con un psicólogo o un psiquiatra se vuelve una tarea casi imposible y el único camino es viajar a Salto capital y, aún así, esperar varios meses desde que se les otorga un número hasta la primera consulta, salvo que la persona pueda pagar por una sesión privada. Estos tratamientos particulares tienen costos muy elevados para la castigada economía familiar del campo y el proyecto de la Intendencia busca derribar estos muros invisibles mediante el trabajo colectivo y solidario de cercanía.

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