¿Cómo se sale de la peor campaña desde el regreso?

El veredicto de los números es inapelable y, a veces, cruel. Salto Fútbol Club ha quedado fuera del segundo semestre del año en la Primera División Amateur de la AUF.
En una Serie C donde clasificaban seis de nueve equipos —un margen de error generoso, casi un guiño a la regularidad mínima—, el equipo salteño logró la proeza inversa: terminar séptimo.
Desde el retorno a la actividad en 2021, esta es, sin atenuantes, la peor producción de Salto FC. Lo que debió ser un proyecto de consolidación y retorno definitivo a la escala del fútbol rentado, hoy se percibe como un bucle de frustraciones.
LA ANATOMÍA DEL FRACASO
Buscar un solo culpable en el fútbol es un ejercicio tan tentador como inútil. Cuando se toca fondo de esta manera, el diagnóstico debe ser sistémico.
De lo que no hay dudas. Los proyectos deportivos se sostienen desde la cabeza. Da la impresión de que Salto FC carece de una política a largo plazo que sobreviva a los vaivenes de un resultado dominical. La gestión de una SAD (Sociedad Anónima Deportiva) o de una directiva no puede limitarse a «armar un plantel para ver qué pasa». Se necesita una estructura que entienda el fútbol del interior, que optimice los recursos económicos y que no pegue volantazos ante la primera tormenta.
POCA HUELLA Y FALTA DE RESPUESTAS
Los entrenadores viven de los resultados, pero también de la identidad que le imprimen a sus dirigidos. En esta campaña, el equipo careció de una idea de juego clara en la mayoría de los partidos con una angustiante carencia de gol, fue vulnerable atrás y predecible arriba. Cuando las papas quemaban y el sexto puesto se escapaba, faltaron respuestas tácticas y rebeldía estratégica desde el banco de suplentes para torcer el rumbo de los partidos clave.
LOS RENDIMIENTOS POR DEBAJO DE LA MEDIA
La camiseta de Salto FC pesa. Representa a un departamento con una rica historia futbolística. Sin embargo, el nivel individual de gran parte del plantel estuvo notablemente por debajo de las expectativas. Faltó autocrítica en la cancha, jerarquía para cerrar partidos y, sobre todo, ese «fuego sagrado» necesario para defender una clasificación que estaba al alcance de la mano. Quienes han sido parte de este ciclo no dejaron de admitir ante EL PUEBLO: la mayoría de los jugadores quedaron en deuda.
Mientras el entorno no juega, pero influye. Salto FC sigue sintiéndose, por momentos, como un equipo «isla». Si la comunidad, el hincha local y el ecosistema del fútbol salteño no se sienten identificados con el club, el cemento del estadio Juan José Vispo Mari se enfría. Sin el calor y la presión de la localía, jugar en Salto se vuelve cómodo para los rivales que vienen desde Montevideo.
REPLANTEAR PARA REFUNDAR
Quedarse de brazos cruzados esperando al próximo año a que la pelota «quiera entrar» sería el error definitivo. La solución no es un cambio de nombres cosméticos; requiere una reingeniería profunda:
La dirigencia debe hacer un parate, evaluar qué se hizo mal desde 2021 a la fecha y diseñar un plan a tres años. Hay que definir a qué quiere jugar Salto FC y cómo se va a financiar de forma sostenible.
Salto es una cantera inagotable de cracks. El club debe transformarse en el destino natural de los mejores talentos que andan en la vuelta. Hay que captar, formar y darles rodaje. Menos incorporaciones foráneas de dudoso rendimiento y más sentido de pertenencia. ¿Por ahí pasa la cosa? ¡Ojalá!
La pelota en la cancha de los dirigentes
Ya no se puede seguir bajando

Elección de un proyecto técnico, no de un «remedio»: El próximo entrenador no puede ser un manotazo de ahogado.
Debe ser alguien con conocimiento profundo de la categoría, capacidad de docencia para los jóvenes y un estilo de juego protagónico.¿La solución es la continuidad de Matías Rosa (foto) en la Dirección Técnica? Esa también es la cuestión.
El club necesita una campaña agresiva de marketing social y deportivo. Salto FC tiene en lo posible que ser de los salteños.
¿En qué medida se puede lograr ese ida y vuelta de la identificación? Este fracaso duele, pero también limpia el panorama.
Desnudó todas las carencias que se venían disimulando en años anteriores. Tocar fondo tiene una sola ventaja: ya no se puede seguir bajando.
Ahora la pelota está en la cancha de los dirigentes. De ellos depende si este 2026 queda en la historia como el año de la decepción como el punto de partida del verdadero renacimiento del club.
En la Divisional «B» de OFI
Uno que empató de local y el otro que fue gol por tres

El sábado que pasó para iniciarse los Octavos de Final en la Divisional B. Cabe puntualizar que los primeros cuatro en calidad de semifinalistas, serán quienes asciendan a la «A». Se sumarán a la edición del 2027. Nacional de Minas no pudo, pero Universal de San José ofreció razones de contundencia. Válido sintetizar los dos primeros juegos. Ayer domingo con todo el complemento, incluyendo el partido entre Ceibal y Nacional en el Parque Juan José Vispo Mari.
COPA B DE CLUBES DE OFI
Copa de Clubes de OFI, Divisional B.
OCTAVOS DE FINAL- PARTIDOS DE IDA
Sábado 4 de de julio.
NACIONAL DE MINAS 2 PIRIÁPOLIS DE MALDONADO 2
Cancha del Club Nacional de Minas.
Árbitros de Florida y Casupá: Sergio Bidondo (F), Christian Rodríguez (C) y Florencia Barboza (C)
Goles: Manuel Bitancourt y Rudy Viera (Nacional), 2 Ezequiel Saba (P)
Sábado 4 de julio.
UNIVERSAL DE SAN JOSÉ 3 FRATERNIDAD DE J.E. RODÓ 0.
Estadio Casto Martínez Laguarda de San José.
Árbitros de Río Negro: Yosel González, Ruben Cichero y Fredy Miranda
Goles: Diego Torres x 2 y Mathias Rodriguez (Universal)






