Cada diez mil habitantes
La situación del parque automotor de las comunas uruguayas volvió a quedar bajo la lupa tras la difusión de un informe del Semanario Búsqueda, basado en datos del Sistema Computarizado de Contralor Vehicular (Sisconve) proporcionados por Ancap. El relevamiento arroja una realidad dispar en todo el territorio nacional, pero para nuestro departamento el dato es que Salto se ubica entre las intendencias con menor cantidad de vehículos en relación con su población, ocupando el cuarto lugar desde el fondo de la tabla.
Este escenario se da en un contexto donde los gobiernos departamentales poseen casi un tercio de la flota total del Estado uruguayo, con un 32% de las unidades bajo su órbita. Sin embargo, mientras algunos departamentos como Flores ostentan 52 vehículos cada 10.000 habitantes, nuestra ciudad apenas alcanza las 22,2 unidades para esa misma cantidad de vecinos, lo que refleja una presión operativa constante sobre la maquinaria que hoy está en la calle.
Salto en el fondo de la tabla nacional
Los números fríos indican que la Intendencia de Salto cuenta con un total de 302 vehículos registrados en el sistema oficial. Al analizar la densidad vehicular por habitante, el panorama es de una austeridad forzada: solo Montevideo (7,9), Canelones (11) y Rivera (22) presentan ratios inferiores al de Salto. Esto coloca a la gestión local en una situación de desventaja logística si se compara con departamentos de similares características productivas o de extensión territorial.
La comparación por superficie también deja a Salto en una posición relegada, con apenas 0,021 vehículos por kilómetro cuadrado, una cifra que palidece frente al 1,94 de la capital, aunque es esperable por la concentración urbana. Lo preocupante es que, con una flota tan ajustada, el mantenimiento preventivo se vuelve una pieza de relojería que, según las autoridades actuales, no se cumplió en el pasado, derivando en el actual estado crítico de muchas unidades.

El drama de los talleres y la herencia recibida
Desde el Palacio Córdoba han sido tajantes al diagnosticar el estado del parque de maquinaria vial y de Servicios Públicos. Aseguran que la flota está fuertemente limitada por el desgaste y la falta de repuestos, con vehículos que pasan más tiempo en el taller que en las calles realizando bacheo o recolección. El argumento oficial apunta a que, durante la anterior administración, no hubo mantenimiento preventivo ni reparaciones en tiempo y forma, lo que hoy obliga a realizar reparaciones que resultan excesivamente caras para las arcas municipales.
En el interior del país, la llegada de una camioneta o un camión recolector no es un dato menor; suele ser motivo de celebración vecinal porque impacta directamente en la calidad de vida. Por eso, el gobierno departamental puso el foco en que no se puede seguir «emparchando» lo que ya cumplió su ciclo de vida útil. La apuesta es clara: renovar para dejar de gastar en arreglos paliativos en aquellas unidades que están más allá de toda salvación y que no solucionan el problema de fondo.
El desembarco de los 0km para Obras
Para intentar torcer este rumbo, la Intendencia anunció recientemente la adquisición de ocho máquinas cero kilómetro destinadas específicamente al Departamento de Obras. Este refuerzo incluye dos motoniveladoras, dos compactadoras, dos retroexcavadoras y dos retroexcavadoras combinadas. Según se confirmó, cuatro de estos equipos ya están operativos en territorio, mientras que los restantes cuatro llegarán a Salto en el transcurso de los próximos días para sumarse a las cuadrillas viales.
Estas herramientas son fundamentales para el mantenimiento de la caminería rural y urbana, destacó el coordinador general de Gestión Urbana, Mayor (R) Sergio Acuña; un reclamo histórico de los productores y vecinos salteños. La incorporación de estas máquinas nuevas busca dar respuesta a la limitada capacidad operativa que hoy tiene la comuna, donde muchas veces las tareas se ven interrumpidas por roturas imprevistas de la maquinaria. El objetivo es que, con equipos de última tecnología, el rendimiento por hora de trabajo aumente.

¿Cómo se financia el nuevo equipo?
Adquirir maquinaria de este porte no es sencillo para una administración con finanzas restringidas. En Uruguay, las intendencias suelen apelar a diversas herramientas de financiamiento para no asfixiar el presupuesto corriente. Una de las vías principales es el Fondo de Desarrollo del Interior (FDI), coordinado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), que suele cubrir hasta el 85% de los proyectos de inversión, mientras que la comuna aporta el 15% restante como contrapartida, como es el caso de las 8 nuevas máquinas recientemente adquiridas.





