
La salud mental atraviesa una crisis a nivel mundial y Uruguay no es ajeno a esa realidad. En ese contexto, el Ministerio de Salud Pública impulsa la elaboración de planes departamentales alineados al Plan Nacional de Salud Mental y a las directrices de la Organización Mundial de la Salud. En Salto, ese proceso comenzó formalmente en diciembre y ya muestra un fuerte componente participativo y territorial.
Así lo explicó a EL PUEBLO Valeria Peyró, Coordinadora Departamental del Área de Salud Mental del MSP, quien destacó que el primer gran objetivo es la elaboración de un diagnóstico departamental que permita conocer no solo las necesidades existentes, sino también las capacidades y recursos con los que cuenta el territorio para generar respuestas sostenibles.
ETAPA DE DIAGNÓSTICO
“El diagnóstico que estamos realizando tiene un cambio cultural muy importante, porque pone el foco en la Ley de Salud Mental, en el enfoque de derechos y en la atención integral”, señaló Peyró. En ese sentido, recordó que el Decreto 331 de 2019 establece la necesidad de un abordaje intersectorial, involucrando no solo al sistema de salud, sino también a otros Ministerios, instituciones y organizaciones de la comunidad.
Desde su inicio el 12 de diciembre, el proceso en Salto ha tenido una convocatoria destacada. Según la coordinadora, el departamento se ha caracterizado por una participación “muy rica”, con presencia de actores vinculados a la salud, la seguridad, la educación, el ámbito rural y la comunidad organizada. Un ejemplo reciente fue la mesa de trabajo realizada en Valentín, con participación del Ministerio de Ganadería, la Intendencia y referentes locales.
“El desafío es enorme, pero también lo es el compromiso que estamos viendo”, afirmó Peyró, quien subrayó el trabajo conjunto con el doctor Ramón Soto desde la Departamental y el involucramiento activo de las distintas localidades del interior.
EN EL INTERIOR DE SALTO
En cuanto a las diferencias entre la ciudad y el interior del departamento, la coordinadora destacó un elemento común, la sensibilidad frente a la problemática. “En este primer acercamiento hemos encontrado una alineación muy clara en la necesidad de abordar la salud mental, más allá de las particularidades de cada territorio”, sostuvo.
No obstante, reconoció que las zonas más alejadas de la capital departamental enfrentan desafíos específicos, como las distancias, los tiempos de traslado y el acceso a servicios. Allí, cobra especial relevancia el trabajo comunitario y la presencia de personas formadas para la primera escucha, la prevención del suicidio y el abordaje de situaciones de violencia, aun cuando no pertenezcan formalmente al sistema de salud.
“Toda esa riqueza que tiene cada localidad es lo que queremos poner sobre la mesa, qué se puede hacer, con quiénes y desde dónde”, explicó Peyró, remarcando que el objetivo central es fortalecer la descentralización y el trabajo interinstitucional en el territorio.
ALTOS ÍNDICES DE DEPRESIÓN Y ANSIEDAD
En la ciudad de Salto, donde se concentra la mayor parte de la población del departamento, los principales desafíos están vinculados a problemáticas que se repiten a nivel nacional e internacional. Según los últimos indicadores, los nudos críticos incluyen altos índices de depresión y ansiedad, el consumo de sustancias, el uso de psicofármacos sin prescripción médica y las dificultades para implementar plenamente la Ley de Salud Mental.
“Uno de los grandes desafíos es lograr que la comunidad se involucre y fortalecer el primer nivel de atención en prevención y promoción de la salud”, indicó la coordinadora, señalando que el diagnóstico permitirá aterrizar las directrices globales a la realidad concreta del departamento.
EQUIPO Y COMUNIDAD
El proceso cuenta además con un fuerte respaldo institucional. El Ministerio de Salud Pública, junto a la Corporación Nacional para el Desarrollo, realizó un llamado que permitió seleccionar a los coordinadores departamentales. En octubre, los equipos mantuvieron instancias de trabajo con la Ministra Cristina Lustemberg, con el apoyo técnico de la Organización Panamericana de la Salud y el Colegio de Psicólogos del Uruguay.
En Salto, la red de actores involucrados no ha dejado de crecer. “En la primera reunión con el doctor Luis Rodríguez y con los técnicos facilitadores, Angelina Cabrera y Sebastián Guimaraens, ya teníamos 90 actores contactados, y eso se fue multiplicando, porque cada institución nos va acercando a otras”, explicó Peyró. Para los próximos meses ya existe una agenda definida, con actividades previstas hasta fines de febrero.
CONVOCATORIA ABIERTA
Una de las instancias más relevantes será el jueves 26 de febrero a las 19 horas en las instalaciones del CERP, donde se realizará una convocatoria abierta a la comunidad para informar y participar del diagnóstico departamental. “Es una invitación a la ciudadanía a involucrarse, a conocer el proceso y a aportar desde su lugar”, destacó.
Luego de esta etapa participativa, el diagnóstico será evaluado por el MSP y la OPS, para definir acciones concretas, responsables y compromisos intersectoriales. A partir de allí, se avanzará en la implementación del Plan Departamental de Salud Mental, con el objetivo de fortalecer el bienestar de la población y reducir el estigma que aún persiste en torno a la búsqueda de ayuda.
“Hablar de salud mental y pedir apoyo no debería tener una connotación negativa. Ese cambio cultural es parte del trabajo que tenemos por delante”, concluyó Peyró.





