Salir del viejo molde de «dirigir e irse a casa»

De los Santos, Margall, Boschetti y Priario. La búsqueda de la excelencia operativa…en lo posible

La cumbre celebrada entre el presidente del Colegio de Árbitros, José Luis de los Santos, los instructores Federico Margall y Rubén Ricardo Boschetti, y el profesor Emanuel Priario, no es un hecho menor: representa un auténtico punto de inflexión para el fútbol de la Liga Salteña.

El plan de trabajo articulado por la cúpula referil y el área física se sostiene sobre ejes bien definidos, atacando los puntos críticos que el fútbol que se juega y la alta competencia local hoy le exigen al referato.

Los cuatro la tienen clara. Es el proyecto que van ajustando. Se juntaron para crear espacios a favor de resoluciones que vayan en contra «del no se puede». Los cuatro se convencen: «algo o mucho se puede hacer» Veamos.
Jerarquización y Unificación de Criterios: El reglamento tiene letra, pero el fútbol está lleno de «zonas grises». El proyecto busca unificar la interpretación de esas variables (manos, intensidad en las faltas, uso del lenguaje corporal) para que los árbitros hablen el mismo idioma los sábados y los domingos. Menos sorpresas para los planteles significan menos protestas.
Potenciación Física (El factor Priario): El fútbol de la Liga Salteña se juega a otro ritmo; es físico, friccionado, dinámico. Un árbitro bien posicionado, que aguante el ritmo del partido en el minuto 90 igual que en el minuto 1, tiene un porcentaje de acierto infinitamente mayor. El rol del profesor Emanuel Priario será clave para dotar a los jueces de un despliegue atlético a la altura de las circunstancias.
Autocrítica puntual y evaluación fecha a fecha: Salir del viejo molde de «dirigir e irse a casa». La instauración de un sistema riguroso de evaluación post-partido —con el ojo analítico de Margall y Boschetti— obligará a mirar el error de frente, no para castigar, sino para corregir sobre la marcha antes del siguiente fin de semana.
El Combate a la Crítica Sistemática:  El Colegio no se esconde. Admite con realismo que el árbitro es el blanco fácil de las quejas de hinchas, dirigentes y jugadores. La única manera de blindar la investidura arbitral y bajar los decibeles de la tribuna es con solvencia técnica y física. Al error cero no se llega, pero a la excelencia operativa sí.

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«Proteger el producto  del fútbol salteño»

El fútbol de Salto crece en infraestructura, en preparación de los clubes y en paridad competitiva. Pretender ese salto de calidad manteniendo el arbitraje en el statu quo es una contradicción biológica. Por eso, este proyecto es salud para la  Liga.


Cuando la iniciativa llegue a las bancas del Consejo Superior, el cuerpo de neutrales y los delegados de los clubes no deberían dudar en otorgarle un respaldo absoluto y unánime. Apoyar este plan no es hacerle un favor al Colegio de Árbitros; es  «proteger el producto del fútbol salteño».
Históricamente, los clubes invierten fuerte en técnicos, preparadores físicos y refuerzos, pero muchas veces se olvidan de que el juez es una parte central del espectáculo.

Si el arbitraje evoluciona, el juego se vuelve más fluido, hay menos suspicacias y el campeonato gana en transparencia y jerarquía. ¿O no es así? La propuesta de De los Santos, Margall, Boschetti y Priario demuestra una saludable capacidad de diagnóstico y, sobre todo, proactividad: no se sientan a esperar que las críticas amainen; salen a proponer trabajo, unificación y rigor físico. El Consejo Superior tiene en sus manos la oportunidad de convalidar una transformación necesaria. Negarle el aval a un proyecto de esta madurez sería condenar al referato local a las deficiencias del pasado. Es hora de mirar hacia adelante. De eso se trata.


Razón de error

Suele establecerse que el error del juez construye narrativa. Genera la épica del equipo que «remó contra la corriente», alimenta la mística de la injusticia y da de comer a quienes arman la crónica y la discusión futbolera durante toda la semana. 

¿Qué sería de la historia de los Mundiales sin la «Mano de Dios» de Maradona en el 86? Si hubiera existido el VAR, ese gol se anulaba a los dos minutos. Habríamos tenido justicia, seguro, pero nos hubiéramos privado de uno de los capítulos más ricos, polémicos y literarios de la historia del deporte rey. 

El error genera folclore. Y el fútbol en Salto no es la excepción.


El fútbol comoespejo de lo humano

El fútbol fascina porque es imperfecto. Se equivoca el delantero que la tira por arriba del travesaño abajo del arco, se equivoca el arquero al que se le escapa la pelota entre las piernas, y se equivoca el técnico con el planteo táctico. 

El árbitro es un ser humano más en la cancha, corriendo a pulsaciones mil, tomando decisiones en milisegundos. Exigirle infalibilidad a una de las partes cuando el juego en sí es una sucesión de errores y aciertos siempre fue una contradicción hermosa de nuestro fútbol. Se ha dicho que el error del árbitro es parte del espectáculo.Esa afirmación si es que lo es, no parece estar al margen de la realidad.

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