Rodolfo Rivero para Ferro-Río Negro y Gonzalo De León le arbitra a Gladiador

Fueron designados los árbitros para los partidos de revancha por Cuartos de Final de la Divisional A, de la 22° Copa Nacional de Clubes. Dos partidos se jugarán el sábado 11, a la hora 14:30, Barracas de Dolores recibirá a San Carlos de Maldonado, arbitrando el sanducero Matías Schneider- Por su parte a la hora 17:00, en el Álvaro Pérez, Libertad de San Carlos enfrentará a Porongos de Flores, con el control de Sebastián Montenegro de Tala.

El domingo 12 de julio se jugarán dos partidos en el estadio Ernesto Dickinson, a la hora 14:30, con arbitraje de Rodolfo Rivero, Ferro Carril  tendrá la visita de Río Negro de San José, mientras que a  la hora 17:00, jugarán Gladiador y Wanderers de Durazno, dirigiendo Gonzalo De León de Flores.


DIVISIONAL A. Cuartos de Final.
Partidos de vuelta
Sábado 11 de julio.
BARRACAS DE DOLORES  vs SAN CARLOS DE MALDONADO
Estadio Luis Eduardo Piazze de Dolores, hora 14:30
Árbitros de Paysandú: Matías Schneider, Matías Roa y Oscar Fagúndez
Cuarto Árbitro: Eris Herrera de Paysandú:
RESULTADO ANTERIOR: Barracas 0 San Carlos 1

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LIBERTAD DE SAN CARLOS vs  PORONGOS DE FLORES

Estadio Álvaro Pérez de San Carlos, hora 17.

Árbitros de Tala y Soca:
Sebastián Montenegro (T), Juan Larrosa (T) y Washington Masseira (S)
Cuarto Árbitro: Jhonattan Altez de Rocha
RESULTADO ANTERIOR: Libertad 1 Porongos 1

Domingo 12 de julio.
FERRO CARRIL DE SALTO vs RÍO NEGRO DE SAN JOSÉ
Estadio Ernesto Dickinson de Salto,  hora 14:30
Árbitros de Tacuarembó y Flores: Rodolfo Rivero (T), Juan Gómez (T) y Walter Aberastegui (F)
Cuarto Árbitro: Santiago Gómez de Tacuarembó:
RESULTADO ANTERIOR: Ferro Carril 2 Río Negro 0

GLADIADOR DE SALTO vs WANDERERS DE DURAZNO
Estadio Ernesto Dickinson de Salto,  hora 17:00
Árbitros de Flores y Tacuarembó: Gonzalo De León (F), Walter Aberastegui (F) y Juan Gómez (T)
Cuarto Árbitro: Santiago Gómez de Tacuarembó:
RESULTADO ANTERIOR: Gladiador 2 Wanderers 3


El adiós a Cristiano Ronaldo

«Ojalá me sigan matando…»

Dicen que el fútbol es el único lugar donde los dioses envejecen en público. Cristiano Ronaldo lo supo siempre, y por eso siguió jugando como quien pelea contra el reloj a cabezazos, a sprints, a goles que ya no necesitaba pero que seguía necesitando el alma.


En Dallas, bajo el techo del AT&T Stadium, el sueño se apagó despacio, como se apagan las cosas que uno ama: sin escándalo, con un gol de Merino en el minuto noventa que le quitó a Portugal la última puerta del Mundial. España, la eterna vecina, la eterna rival, ganó por la mínima, uno a cero, y con ese gol clausuró también una edad del fútbol.
Cristiano había dicho, riendo por no llorar: «ojalá no sea mi último partido, ojalá me sigan matando». 

Pero el destino no siempre concede revanchas. Se acabó. Se acabó el sueño de la copa que nunca tuvo, la única que le faltaba, la que ningún récord de goles pudo comprarle.
Y entonces pasó lo que pasa con los grandes: no se fue enojado, no culpó al árbitro ni al viento. 

Caminó hacia la grada, saludó uno por uno a quienes lo habían gritado durante veinte años, y ahí, frente a todos, sin vergüenza de sus lágrimas, lloró. Lloró el niño de Madeira que se hizo gigante, lloró el hombre que ya sabía que el tiempo también gana partidos.
Portugal entera lo aplaudió mientras se marchaba. No aplaudían una derrota: aplaudían una vida entera puesta sobre el pasto, punto final de un poema que empezó hace más de dos décadas y que en Dallas, encontró su última línea. 


El caso Abel

En enero el retorno de Abel Hernández ilusionó a todos los carboneros. Sin embargo, esa ilusión se vio abruptamente interrumpida por la mala fortuna: en los primeros minutos del amistoso frente a River Plate de Argentina, sufrió un doloroso esguince de rodilla que lo 

dejó fuera de las canchas por espacio de 80 días. El regreso se dio en el tramo final del Torneo Apertura. Y pese a no hallarse en las mejores condiciones físicas y futbolísticas, dejó su marca grabada a fuego en las redes adversarias.

Anotó tres goles, que valieron la conquista de siete puntos y que marcaron un promedio personal de un tanto cada 148 m. Un presagio de que su capacidad goleadora se mantenía intacta.

 Lo que volvió a encender la luz de la esperanza, ya que se trata de un jugador de calidad probada. Es oportunista al máximo, inteligente, cabecea bien, guapo y definidor letal, con una gama de recursos infinitas, sobresaliendo las espectaculares chilenas y tijeras. Dueño de una capacidad individual que le permite, por sí solo, marcar el desnivel en un partido.  En síntesis, un artillero nato.


Brian, el que se fue

Brian Ocampo es jugador de Coritiba de Brasil. Fue presentado oficialmente por el club brasileño, tras la firma de contrato por los próximos tres años.

“Estoy muy feliz y motivado por este nuevo desafío en mi carrera. Llegar al fútbol brasileño es un paso enorme, especialmente vistiendo la camiseta de un club de la historia del Coritiba. Soy consciente de la fuerza y la pasión de su hinchada, y el proyecto que me presentaron me dio la absoluta certeza de que este era el lugar indicado”, expresó 

en su primera conferencia de prensa. Será compañero de Joaquín Lavega, en el equipo que es dirigido por Fernando Seabra y se ubica en el séptimo puesto del campeonato brasileño, que es liderado por Palmeiras, seguido por Flamengo y Fluminense.

El extremo de 27 años militó en las últimas cuatro temporadas en Cádiz FC.  En la institución española completó 99 partidos, convirtió 8 goles y brindó 7 asistencias.

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