El vicepresidente de UTE repasó su trayectoria sindical, defendió la inversión pública y afirmó que la energía debe estar al servicio de la gente.

Roberto Bentancor defendió el rol social y estratégico de UTE
El vicepresidente de UTE repasó su historia de vida, su vínculo con el sindicalismo y los desafíos energéticos del Uruguay.
De operario y dirigente sindical a vicepresidente de UTE, Roberto Bentancor reivindicó la inversión pública y el rol social de la energía.
De las cuadrillas al directorio
La historia de Roberto Bentancor dentro de UTE no comenzó en una oficina de dirección ni en un despacho político. Empezó desde abajo, entre cuadrillas, cables y trabajo de campo. Su recorrido dentro del ente estatal es también una historia atravesada por la militancia sindical, la defensa de las empresas públicas y la convicción de que la energía debe ser un derecho al servicio de toda la población.
Hoy, como vicepresidente de UTE, Bentancor mira hacia atrás y reconoce un camino construido con esfuerzo y aprendizaje colectivo.
“UTE para nosotros es una madre. Me formó en todo sentido”, expresó durante una extensa entrevista en la que repasó tanto su trayectoria personal como la actualidad energética del país.
Bentancor recordó sus comienzos laborales en tiempos complejos para Uruguay y habló de una generación de trabajadores que encontró en la organización sindical una herramienta para defender derechos y sostener las empresas públicas.
“Vengo de un hogar trabajador. Nosotros hacíamos colectas para poder comer un refuerzo. Eran otros tiempos y otras dificultades”, relató.
Una vida ligada al sindicalismo
Durante años fue dirigente de AUTE, el sindicato de trabajadores de UTE. Desde ese lugar construyó un perfil articulador, cercano a los trabajadores y enfocado en la negociación.
“Siempre fui bastante articulador. Me interesaba ponerle cara a los problemas y escuchar la necesidad de la gente”, sostuvo.
Esa experiencia sindical marcó profundamente su visión política y de gestión. Bentancor reivindicó la independencia de clase y afirmó que el movimiento sindical debe mantener autonomía aun cuando existan afinidades políticas.
“No reniego del sindicalismo. Creo en la independencia de clase. Eso siempre lo reafirmé”, señaló.
A lo largo de la entrevista también destacó el aprendizaje adquirido junto a dirigentes históricos y compañeros de militancia, a quienes reconoce como fundamentales en su formación humana y política.
El desafío energético del Uruguay
En otro tramo de la conversación, Bentancor puso el foco en el presente y futuro energético del país. Defendió el modelo de inversiones desarrollado en las últimas décadas y sostuvo que Uruguay logró consolidar una matriz energética sólida gracias a decisiones estratégicas tomadas a largo plazo.
“Hoy tenemos una matriz energética que nos permite abastecer prácticamente toda la demanda del país”, afirmó.
Según explicó, uno de los grandes cambios comenzó a gestarse a partir de 2005, cuando se retomó la inversión en generación energética después de años de estancamiento.
“Uruguay pasó más de 25 años sin invertir en generación. Y eso no fue porque quienes estaban antes fueran incapaces, sino porque existía otra concepción del rol del Estado”, indicó.
Bentancor destacó que el fortalecimiento de UTE permitió garantizar soberanía energética y reducir la dependencia externa, especialmente en momentos críticos de la región.
Energía y desarrollo social
Para el vicepresidente del ente, la energía no puede pensarse únicamente desde la lógica comercial. Insistió en que las empresas públicas deben cumplir una función social y estratégica para el desarrollo nacional.
“UTE tiene que seguir siendo una empresa del Estado para el Estado y para la gente”, afirmó.
En ese sentido, señaló que el crecimiento del consumo eléctrico responde también a cambios culturales y tecnológicos.
“Cada vez dependemos más de la energía. Los dispositivos electrónicos, la calefacción, el aire acondicionado… el mundo avanza hacia eso”, reflexionó.
Bentancor entiende que el desafío de los próximos años será acompañar ese crecimiento sin perder calidad de servicio ni capacidad de respuesta.
“Podemos tener mucha generación, pero si no tenemos buena calidad de servicio no alcanza. Hay que sostener ambas cosas”, expresó.
El orgullo de representar a los trabajadores
A pesar de ocupar hoy uno de los cargos más altos dentro de UTE, Bentancor aseguró no haber perdido el vínculo con sus orígenes.
“Tengo un oído mucho más permeable hacia las reivindicaciones de los trabajadores porque vengo de ahí”, señaló.
Con emoción, reconoció que nunca imaginó alcanzar la vicepresidencia del ente estatal y aseguró que sigue sintiendo orgullo cada vez que recorre instalaciones o conversa con funcionarios.
“Aquel joven jamás soñó con estar acá. Pero uno va aprendiendo y creciendo con los compañeros”, concluyó.
Su historia resume, en buena medida, la de muchos trabajadores uruguayos que encontraron en las empresas públicas no solo una fuente laboral, sino también una identidad colectiva y una herramienta de transformación social.






