Siempre me ha gustado el Espejo como elemento cotidiano presente en nuestras casas y toda la mitología que existe alrededor de ellos, que claramente es muchísima. Y no es que me guste por simple narcisismo, aunque es cierto que como ya lo he dicho, poder mirarse al espejo y gustarse o aceptar lo que el espejo reproduce de nosotros mismos, es muy sano y claramente hasta un mimo para nosotros. Diferente resulta si al vernos, tenemos una imagen distorsionada de nosotros mismos y no nos aceptamos aquí y ahora. Con esto no estoy hablando de conformarnos si es que deseamos algo diferente, pero en este momento estamos viviendo así y por lo tanto, para lograr esos cambios, de forma madura y disciplinada, lo primero es aceptar lo que el espejo está diciendo de mí.
Ahora bien, hemos crecido en la idea de que los espejos reflejan fielmente la realidad de lo que somos, pero esa aceptación siempre me llevó a pensar en la idea de un espejo más completo que pudiera mostrarnos también nuestro interior, nuestra imagen interna y no solo lo exterior. Eso sería único, pero infelizmente no existe. Aun así, quería hablarles hoy de la Teoría de los Espejos, creada por el Coaching japonés Noguchi. Básicamente esta teoría habla de que todo lo que tenemos a nuestro alrededor, todo lo que nos pasa en nuestras relaciones interpersonales, las características, el contacto que tenemos con la sociedad o cómo nos conectamos con todo aquello que nos rodea, en definitiva responde a nuestro interior, responde a nosotros mismos.

Vamos por la vida muchas veces diciendo que nos pasan determinadas cosas porque ciertas personas han tenido la culpa; así que nos pasamos nuestra existencia culpando de todo aquello que nos pasa, a la sociedad, a nuestros amigos, a nuestra familia, a nuestros gobernantes. Todas estas historias en las que culpamos a los otros, nos van claramente limitando y quitando la posibilidad de emprender ciertos caminos, de obtener ciertos objetivos que teníamos allí adelante. De esta forma van creciendo los miedos y la dependencia, las relaciones poco sanas y claramente todas las excusas de la gente que desea a través de mentirse a sí mismo, no salir de su zona de confort porque de esa manera es mucho más fácil vivir. Quitarnos culpa y justificarnos, no auto flagelarnos tanto se ha convertido en parte de nuestra naturaleza humana. La teoría y la vida misma nos dicen que en realidad todo lo que nos pasa depende de nosotros mismos y nosotros somos quienes aceptamos y negamos algunas cosas, quienes decidimos incluso cuando no decidimos porque eso también es una decisión. Es verdad que las relaciones más cercanas son fundamentales y que tienen mucha injerencia, no me malentiendan, definen mucho nuestras vidas y la marcan, pero está en nosotros armar ese círculo de la mejor manera posible. Elegimos y eso es un Don muy importante. Deberíamos ser siempre los constructores y arquitectos de nuestra vida y de nuestro camino.
Ahora bien, esta teoría nos sirve como autoconocimiento, nos sirve para darnos cuenta de que está todo dentro de nosotros. Al enojarnos con alguien tal vez estamos ocultando características que nosotros vemos en esa persona y que compartimos, pero que yacen ocultas y que deseamos que no afloren porque no nos gustan. O pueden ser características también que estén en nuestras antípodas de pensamiento y que por eso ya la persona nos cae muy mal. Es como un tema de energía decimos y hasta muchas veces nos sabemos por qué simplemente vemos a alguien y nos molesta con su presencia. Eso no debería ser así. Creo que nuestros enojos cotidianos con los demás, nos sirven en esta teoría del Espejo, para reflexionar sobre nosotros mismos y no tanto sobre tirar sobre los demás la culpa de las cosas. Realizar una introspección, mirarnos en ese espejo interior para ver si estamos haciendo y actuando con los demás como nos gustaría que actuaran con nosotros. Cuidado con esto porque es parte del camino a nuestra mejor versión.
Correo electrónico:
[email protected]



