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jueves, abril 3, 2025
Columnas De Opinión
Ignacio Supparo
Ignacio Supparo
Ignacio Supparo Teixeira nace en Salto, URUGUAY, en 1979. Se graduó en la carrera de Ciencias Sociales y Derecho (abogado) en el año 2005 en la Universidad de la República. Sus experiencias personales y profesionales han influido profundamente en su obra, y esto se refleja en el análisis crítico de las cuestiones diarias, con un enfoque particular en el Estado y en el sistema político en general, como forma de tener una mejor sociedad.

REFORMA PREVISIONAL Y EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS  

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Cuando una empresa privada falla, se cierra. Cuando una empresa del gobierno falla, se expande.

Milton Friedman

                                              

Los representantes del PIT CNT encajan dentro de las personas que viven su vida alejadas de la realidad. Es como si vivieran en una realidad virtual paralela. 

Mientras el mundo se mueve, ellos discurren en el género del Sinsentido en el que persiguiendo al conejo cayeron por el túnel vertical y fueron a parar a un mundo de absurdos y de abstracciones ilógicas. Allí están felizmente instalados; en el otro lado está el mundo real, el circundante, que se guía por otras lógicas. 

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Intentemos explorar ese mundo distópico.

Al comenzar el viaje me encuentro con una “botella” que tiene una pegatina con la cara del CHE con una nota dentro con el siguiente mensaje: “Solamente la aprobación del plebiscito podrá preservar los derechos humanos en la seguridad social

En este mundo de ilógicas abstracciones, donde todo lo que parece ser puede no ser, en donde todo es una fantasía hay que saber leer los mensajes, entonces lo que quiere decir en realidad es lo siguiente, traduzco: “Solamente la aprobación del plebiscito podrá causar un daño humano social y colosal a la población”

Mensaje descifrado. Sigamos explorando este indescifrable y fantástico mundo. 

Camino y me encuentro con una puerta misteriosa con un cartel “ENTRA” y como una de mis tantos defectos es la curiosidad, la abro. 

Para mi sorpresa me encuentro con un ratón sentado cómodamente en su mecedora, con sus lentes de ver a media naríz leyendo el “MANIFIESTO COMUNISTA”. Me mira y con un aire superior vocifera: “La edad de jubilación a los 60 años no se toca, es un derecho humano” 

Sus pedantería y aires de filósofo no me amedrentan y con tono sereno respondo: “Mi querido Mickey Mousse en el mundo real (no en este donde predomina el sin sentido) en el mundo de los vivos, todos los países, todos, incluso China, país alineado a tu lectura, están aumentando la edad jubilatoria hasta los 65 años incluso hasta los 70 años, todos ellos buscan que el sistema no colapse ante el aumento de la expectativa de vida….y por eso es que intentan proteger los derechos de la gente ya que una quiebra total del sistema traería la crisis más absoluta, miseria, hambre, etc, que perjudica fundamentalmente a los pobres. Es justamente al revés Mickey, en tu mundo quieren mantener la edad y nos pretenden engañar diciendo que protegen derechos humanos, pero en realidad los destruyen por completo. La arrogancia de este mundo es creer que todos los demás países, todo el mundo, está equivocado aumentando la edad jubilatoria, siendo ustedes los únicos que se atribuyen la protección de los derechos humanos y al hacerlo cometen la arrogancia de creer que todo el mundo, salvo ustedes, están equivocados. Me temo mi amigo que usted va para un lado y el mundo real para otro…y ese mundo real que sube la edad lo hace justamente para proteger los derechos humanos”

Reconozco que en mi relato me enojo un poco, elevo la voz y le digo: ¡su argumento es una completa ficción, que va a causar un daño enorme! 

“RETIRESE” me espeta el ratón fanático, que se niega a oír de razones, sin escuchar una palabra de lo que dije, haciendo oídos sordos a mis sólidos argumentos. Salgo raudo de su habitáculo sumido en ese espeso aire marxista. 

Continúo la marcha y en el trajinar me sorprende un conejo blanco con una boina calada corriendo con un pizarrón que dice: “jubilación a los 60 y atada al salario mínimo nacional…es un derecho humano” 

El aire socialista me oprime el pecho, casi no puedo respirar, realizo un esfuerzo sobrehumano para destruir ese mensaje, aun sabiendo que este es un mundo de ilógicas sin sentido, no importa, ahí voy: “Borre eso inmediatamente, Bugs Bunny!!! Pero acaso acá nadie se da cuenta que hacer eso sería la destrucción del mundo real, es tan difícil de entender que si lo hacen los que más van a sufrir son los pobres, que ustedes dicen defender. Acaso están locos. Reducir a 60 años la edad jubilatoria provocará un aumento dramático del gasto público, y más aún si lo quieren anclar al salario mínimo. Y ese gasto lo va a pagar la gente con más impuestos, la van a empobrecer. Estamos hablando de unos 3 mil millones más para mantener lo que ustedes quieren y se va a desatender todo lo que tiene que ver con los jóvenes y la niñez. Los recursos económicos son escasos y si se pone más acá, se pone menos allá. Un desastre. Su reforma es completamente regresiva porque significa aumento de impuestos, que ya la gente no puede soportar más”.

Como no entendiendo nada de lo que digo, Bugs Bunny elevando el pizarrón con sus dos manos me grita: “derechos humanos, derechos humanos, derechos humanos”. 

Ahora si re caliente, le grito yo también: ¡miseria humana es lo que propones! y me voy.

Me interno en el bosque al mejor estilo caperucita pero el lobo no aparece, diviso a la distancia un cerdo sentado en un tronco medio podrido haciendo crochet sobre un telar. 

Sin que se percate de mi presencia, mi siempre equivoca curiosidad me lleva a mirar qué estaba haciendo, allí descubro unas letras que por la lejanía no podía ver bien que decía, me arrimo un poco más y puedo descifrarlo, era un telar de predominancia roja donde pude distinguir algo que era como una hoz y un martillo y unas palabras que decían: “eliminar las AFAPS ya” 

Ahí mismo el cerdo se percata de mi presencia y asustado me pregunta: “¿y tú quién eres?”

Sin ánimo de presentarme le respondo: “pero acaso tu estas senil, Porky…quieres destruir lo único que funciona en el sistema previsional, el ahorro y la capitalización individual”. 

Dentro de la planificación socialista todo, fuera nada”, me gruñe Porky.

En tren ya de desesperación: “pero vas a confiscar ahorros, generar inseguridad jurídica, miles y miles de juicios contra el Estado que vamos a tener que pagar todos, desprestigio internacional….”, no me deja terminar y con el telar en alzas al mejor estilo Rocky Balboa cuando le gano al ruso, grita: “Eliminar las AFAPS es un derecho humano; eliminar las AFAPS es un derecho humano”. 

Otro Porky fanático sin cerebro pienso por dentro, que tampoco escucho nada de lo que dije, pero bueno, con radicales no se puede discutir….sigo caminando pensando “cuantos derechos humanos hay en este mundo sin sentido”. 

Inmerso en mis pensamientos escucho un tronar a lo lejos y descubro que alguien está siendo acusado por el Rey, y el jurado estaba integrado por el ratón, el conejo y el cerdo… era el pobre Mono, el más inteligente de los animales de este mundo, acusado por decir que ese mundo sin sentido había perdido por completo el sentido. 

A punto de dictar su veredicto me ofrezco como testigo…..y es allí, a punto de declarar a favor del mono, en ese preciso instante, una hoja del árbol donde estaba comodamente dormido se posa sobre mi rostro y me despierta. 

Uuuuffffff resople……era todo una pesadilla…..¿o no?

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