Cambios en el refugio departamental implican recambio de personal y nueva gestión. Surgen dudas sobre la continuidad y calidad de la atención a usuarios.

Reestructura en el refugio departamental: recambio de personal y cambio de dirección
En estos días se producen cambios en el refugio departamental que combinan recambio de personal y modificaciones en la calidad de la atención.
Se trata de una reestructura del refugio departamental para personas en situación de calle que marca una nueva etapa en el abordaje de esta problemática, con cambios en los equipos de trabajo.
El proceso supuso la salida de parte del equipo que llevaba ya tiempo empapado en la rutina diaria de los beneficiarios y sus particularidades y la incorporación de nuevos trabajadores a través de una cooperativa de trabajo, en el marco de una transformación que no garantiza una mejora en la calidad del servicio.
En el refugio trabajaban dieciocho recursos humanos sensibilizados con la población beneficiaria de los cuales nueve quedan desempleados y los nueve restantes son absorbidos por una cooperativa de trabajo que no brindará continuidad laboral más allá del mes de octubre.
Consultado Vaz Tourem dijo al respecto:
“En realidad hay dos cambios que se dan en simultáneo. Uno que tiene que ver con una estrategia general del Ministerio de cambiar la modalidad de atención y paralelo a eso se da que la organización social que gestionaba el refugio (CLAEH) toma la decisión de no continuar”, señaló.
En cuanto al equipo de trabajo, el jerarca del MIDES reconoció el valor de la experiencia acumulada: “Personalmente hubiese preferido que continúe todo el equipo por la trayectoria que tiene y por la capacitación”. No obstante, aclaró que el proceso se dio en un marco donde las organizaciones sociales tienen autonomía en la contratación: “Cada organización social tiene la libertad de decidir a quién contrata y cómo lo hace”.
Los cambios que se realizan también implican el cambio del personal técnico, la coordinación que hasta este jueves estuvo a cargo de Ana Clara Rubio Barth y la técnica Antonela Díaz quien ejercía como Trabajadora Social serán modificadas. Mientras tanto la nueva coordinación y asistencia técnica aún no ha sido designada y está en evaluación.
Respecto al cambio de la coordinación del refugio, Vaz Tourem subrayó que “es una decisión de la organización con la que el MIDES contrata para la gestión de servicios. Nosotros estábamos muy conformes con el desempeño de la coordinación anterior, no fue a raíz de un tema de valoración sobre el trabajo que se realizaba, si no hubiese continuado, porque es un equipo excelente el que venía desarrollando las actividades y esperamos que el equipo que continúe tenga el mismo nivel de desempeño”.
El ministerio no puede intervenir en esta designación. Pero sí valoro, que logramos que parte del equipo sea contratado, absorbido por la nueva organización social para desarrollar la tarea y poder aprovechar el acumulado que tienen estas personas en el refugio con la población beneficiaria”. En ese sentido, expresó expectativas de que la nueva gestión mantenga esos niveles de desempeño.
Según explicó Vaz Tourem, la nueva estrategia apunta a consolidar un sistema más robusto, lo que implica ampliar la cobertura y sumar nuevos dispositivos, incluyendo uno orientado específicamente a mujeres en situación de calle.
El MIDES impulsa acciones de articulación interinstitucional. “Está el tema de hacer foco en las trayectorias de formación, capacitación, inclusión social”, indicó Vaz Tourem. Entre las iniciativas, destacó el inicio de propuestas de formación en oficios junto a UTU: “A partir del 5 de mayo se va a comenzar con una experiencia de capacitación”.
Además, se prevé reforzar la coordinación con el sistema de salud, la RAP y dispositivos especializados en consumo problemático, así como promover el acceso a programas de inserción laboral y proporcionar soluciones habitacionales a los usuarios.
La reestructura del refugio, en definitiva, combina la necesidad de adaptación a nuevas estrategias con el desafío de sostener la calidad de la atención.
En este escenario de cambios, la protección de los recursos humanos aparece como un elemento clave para sostener la calidad del servicio. El trabajo en refugios implica no solo tareas operativas, sino también un fuerte componente emocional y técnico que se construye con el tiempo. La experiencia acumulada, el conocimiento de las trayectorias de vida de las personas usuarias y la capacidad de generar vínculos de confianza son aspectos difíciles de reemplazar en el corto plazo.
En esa línea, Vaz Tourem subrayó esta necesidad reconociendo el valor del recorrido previo.
La estabilidad laboral, la capacitación continua y condiciones de trabajo adecuadas resultan fundamentales para evitar la rotación constante y fortalecer los procesos de intervención.
Proteger a los equipos no solo implica sostener puestos de trabajo, sino también priorizar a quienes desarrollan una tarea compleja, muchas veces en contextos de alta vulnerabilidad. En definitiva, apostar por estos trabajadores sería también apostar por mejores respuestas para una población que requiere acompañamiento sostenido y de calidad.




