Los 11 a la hora señalada

La selección de Salto ajusta las piezas en su último movimiento local antes de viajar hacia el Este. El sábado a las 20:00 horas se define el campeón del Interior de la categoría Mayores en el Estadio del Club Atlético San Carlos. Los fernandinos siempre han oficiado de local en ese escenario.
Este jueves, el seleccionado mayor de Salto realizó su último entrenamiento en suelo propio antes de emprender viaje de mañana viernes rumbo a Maldonado. El objetivo es claro: revertir el 0 a 1 sufrido en el Estadio Dickinson el pasado fin de semana y traer la Copa del Interior de Selecciones a casa.
CUESTIÓN DE ROMPECABEZAS
El entrenador salteño enfrenta el objetivo de rearmar el equipo ante bajas obligadas y regresos esperados. La buena noticia es que, a excepción de Paolo Tabares—quien se encuentra entre algodones—, el resto del plantel está a disposición física del cuerpo técnico.
El regreso de Richard Rodríguez a la zona defensiva tras cumplir su partido de sanción automática aporta experiencia y solidez a una línea que deberá estar impecable.
No será de la partida Nicolás Cáceres, quien se pierde la definición tras ver la tarjeta roja en el duelo de ida.
LA DUDA EN OFENSIVA
El gran interrogante que maneja Rony Costa radica en el acompañante de ataque. Nicolás Arbiza, con su cuota de gol, o la potencia de Agustín Álvez Da Silva; uno de los dos será el encargado de comandar la ofensiva salteña en busca del gol que iguale la serie. El encuentro de vuelta se disputará este sábado 18 de abril a las 20:00 horas en San Carlos. Tras el agónico triunfo fernandino en la ida (gol de penal de Facundo Suárez a los 96′), Salto está obligado a ganar por un gol para forzar los penales o por mayor diferencia para consagrarse de forma directa. La justicia en el campo de juego estará a cargo del árbitro coloniense Cristian Bouvier, quien tendrá la responsabilidad de dirigir uno de los partidos más importantes del calendario de OFI. Maldonado llega con la ventaja mínima, pero Salto ya sabe lo que es ganar en el Este en instancias decisivas. La delegación salteña partirá este viernes después del mediodía para descansar y esperar el choque que coronará al mejor del interior. La ilusión está viva y de pie. Eso no se discute.
Tendrá que ser justo y apto: Bouvier, el de la personalidad

El fútbol del Interior se apresta para vivir su noche de gloria. Ojalá que lo sea. El segundo y definitivo duelo entre Maldonado y Salto no es solo un partido; es la síntesis de un esfuerzo regional que busca su corona en la categoría de Mayores. En este escenario de pulsaciones elevadas y paridad técnica, la designación de Cristian Bouvier como árbitro central emerge no sólo como un acto de justicia deportiva, sino como la pieza que garantiza el equilibrio necesario en el campo de juego. Hablar del colegiado coloniense es referirse a uno de los exponentes más sólidos del referato en la Organización del Fútbol del Interior (OFI). Su elección para impartir justicia en esta finalísima no es producto del azar, sino el reconocimiento a una trayectoria marcada por la regularidad y, fundamentalmente, por un factor que en estas instancias resulta determinante: la personalidad.
A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS
Una final de esta envergadura demanda un árbitro que no se deje absorber por el entorno ni por el peso de las camisetas. Bouvier ha demostrado, a lo largo de su carrera, poseer esa autoridad natural que no necesita del exceso de tarjetas para controlar el flujo del juego.
Su capacidad para leer el desarrollo del partido le permite distinguir entre la intensidad propia de
una final y la infracción malintencionada. La verdad es concreta: Bouvier ofrece garantías a partir de un despliegue atlético que lo mantiene siempre cerca de la jugada, pero es su fortaleza mental la que le permite sostener decisiones bajo presión extrema. En un fútbol donde los detalles suelen generar suspicacias, el nombre de Bouvier genera un consenso inusual. Su designación tranquiliza porque se sabe que el protagonismo quedará en manos de los jugadores, mientras él se encarga de que las reglas sean el único marco de referencia. No podría ser menos que así. Y lo posible: que lo sea.
Casi que, elemental La importancia del arbitraje en la definición
Cuando Maldonado y Salto salgan a la cancha, la tensión será un jugador más. En ese contexto, la figura del árbitro central puede ser el aceite que permite que el engranaje funcione o el obstáculo que interrumpa el espectáculo. Bouvier pertenece al primer grupo. Es un juez que dignifica la profesión y que, por méritos propios, se ha ganado el derecho a estar en el centro de la escena en el partido más importante del año. La OFI ha apostado por la capacidad y la jerarquía. Con Cristian Bouvier en el silbato, el fútbol del Interior se asegura que, gane quien gane, la justicia deportiva habrá tenido un guardián de primer nivel en el círculo central. El sábado cuando ruede la pelota, la tranquilidad de saber que hay «garantía de personalidad» será el mejor preámbulo para una fiesta inolvidable. En el primer partido, el control fue de Gonzalo De León. El de la segunda final: Cristoian Bouvier. Ni Maldonado ni Salto tienen derecho a la queja. El Consejo Técnico de OFI aplica el sentido común: que arbitren los mejores. Punto y seguido.
Chaibun, Irrazábal y sangre «naranjera»: ¡Sporting …de los salteños!

No hay caso, con las décadas de los 70 y 80 a nivel del básquetbol capitalino. Porque además en esas décadas también, resonaban los campeonatos nacionales, y a Salto no le faltaron consagraciones, tanto a nivel del Interior como Nacional. Los inolvidables dictados de la roja de la «S».Pero es concreto que también que equipos de Montevideo solían sumar a jugadores salteños. Este caso de SPORTING es concreto. Aparecen de izquierda a derecha: CARLOS CHAIBUN, Atilio Caneiro, Marcos Arias, Carlos Peinado, EDGARDO IRRAZÁBAL, Roberto Bomio y Leonardo Tijero. En el caso de Chaibun, se modeló desde la niñez y la adolescencia en Círculo Sportivo, mientras «Pancho» Irrazábal nació basquetbolisticamente en Peñarol. En los años 80 retornó por un tiempo a Salto para defender al ya extinguido Atlético Estudiantil Osimani y Llerena. Ese Sporting, además los dos salteños, lució a dos cerebrales del básquetbol, como Peinado y Caneiro, entre otros, de los que defendieron a Montevideo en los campeonatos nacionales de la década. Otro tiempo. Otra defensa de los jugadores del medio, hasta que se abrían las puertas para los foráneos. Otra historia se planteaba. Pero aquella, resultó inolvidable. Con Sporting incluído, el de los salteños.





